Aunque oficialmente no tiene nombre que los identifique, en cuanto llegué a “El Comalón”, lugar de esta reunión, me dije a mí mismo: “Mí mismo, este agradable equipo bien podría llevar el nombre de Grupo Milenio, por aquello de que sumando las edades de todos ellos, fácilmente rebasan los mil años”.
Grande fue mi sorpresa encontrar entre este selecto grupo de amigos, al sacerdote Pedro Ruelas, actual párroco de Coquimatlán, eje central de esta cofradía, quien me platicó que tienen 43 años consecutivos de reunirse, pues llegó a Comala en 1967 siendo aún muy jovencito, a oficiar en la Parroquia de San Miguel del Espíritu Santo.
Y de inmediato pensé que si lo de Grupo Milenio no les cuadraba, bien podrían formar entre todos la Delegación Municipal de la PGR, y no precisamente porque tengan antecedentes penales, policíacos o judiciales, y nada que ver tampoco con la Procuraduría General de la República, sino porque cumplen con las siglas: “Pura Gente Ruca”, dicho sea de paso con el afecto y respeto que todos me merecen.
Lo cierto es que este grupo de venerables antediluvianos integran un ameno equipo de amigos, y sin bien se reúnen desde hace 43 años, la gran mayoría mantiene una sólida amistad que viene desde el siglo pasado, hace más de cincuenta años. Para el mármol queda la frase que le dijo Ricardo a Enrique: “Podrás decirme lo que quieras, compadre, pero la amistad no se acaba”. Por ello, cada reunión se convierte en una divertida jornada donde se recuerdan anécdotas y acontecimientos chuscos de su infancia y juventud.
FORBES COMALTECO
Humildes y sencillitos como son todos, algunos de ellos se auto-definen como “los 20 hombres más ricos de Comala” (Pueblo Blanco de América, Mágico de México y cuna de Pepe Naranjo, para que usted conozca el nombre completo), y si la revista Forbes considera a los 20 hombres más ricos del mundo, entre los que destacan Carlos Slim, Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas Pliego y hasta Joaquín Guzmán Loera, entonces por qué Comala no podría tener su propia lista “Forbes Municipal”. ¡Qué carajo!
Hay de todo como en la viña del Señor, pues se trata de un grupo plural en todos sentidos: lo mismo hay un sacerdote que un maestro, un empresario que un chofer, un mecánico que un agricultor; en filiaciones políticas ocurre lo mismo, pues así como hay un colmilludo ex alcalde priísta, hay un ex combativo diputado perredista y un recatado simpatizante panista e incluso hasta un ecologista… pues pura verdurita come.
Hasta en aficiones deportivas hay gustos disímbolos: mientras unos son recalcitrantes americanistas, otros son fieles seguidores de las Chivas, aunque ni cuenta se hayan dado todavía que Osvaldo Sánchez ya no es el portero del “Rebaño Sagrado” ni Ramoncito Morales el capitán de la oncena rojiblanca. Todo eso pasa a un segundo plano, pues lo importante es vivir, convivir y divertirse. Para eso se pintan solos.
Y vaya que lo logran, pues no para uno de reír con tantas remembranzas de los tiempos idos, cuando todos practicaban la cacería del pato (con el rifle apuntando hacia arriba); hoy a lo único que aspiran ya es a jugar golf. Saque usted su conclusión.
VIEJITOS PERO CUMPLIDORES
A propósito, una de esas anécdotas ocurrió cuando uno de los comensales le presume a otro que “todavía puede y que es muy cumplidor”, al tiempo que saca una cajita con unas pastillas azules que dizque son muy milagrosas para los efectos; y no las guardaba aún en el pantalón cuando el otro compadre ya estaba sacando una cajita idéntica. Todos andan bien armados, por lo que se ofrezca.
Me dio gusto saludar a este grupo de comaltecos de pura cepa, con quienes a pesar de la diferencia de edades guardo buena amistad, como el caso de Enrique Salazar Zamora y su consuegro Enrique Salazar Abaroa, Daniel Fierros Pérez, Jorge Rincón, José Jorge Carrillo González, los hermanos Pablo y Ricardo Ceballos Fierros, Herminio Valencia Ceballos, Felipe Alcaraz, Efraín Valencia Cobián, Roberto Montero, Miguel González y Francisco Estrada.
A este grupo también asisten regularmente otros más, como Ferdinando Martínez Valencia, Rubén Orozco, Buenaventura Valencia Ceballos, Crescencio González, Armando Llerenas, quienes en esta ocasión estuvieron ausentes, como ausentes están ya, pero porque se adelantaron en el viaje sin retorno otros dos buenos amigos, cuyo recuerdo permanece firme en el ánimo de todos, entre ellos “El Barril”.
Precisamente de uno de los faltantes, el profesor Ventura Valencia, dicen que es el más nervioso cuando la concurrencia empieza a contar chistes pelados o a recordar las vagancias de la juventud, espetando enérgicamente: “con una chingada, ya dejen de decir leperadas delante del padrecito Ruelas”.
Lo cierto es que hasta donde pude percibir, sabiéndose más allá del bien y del mal, el clérigo parece divertirse escuchando respetuosamente, pero sin asustarse para nada, las palabras altisonantes que por fuerza, necesitad o costumbre salen a relucir en la guáguara.
PROMOTORES DEPORTIVOS
Al Padre Ruelas le reconocen haber sembrado entre ellos el gusto por el deporte, particularmente por el futbol, que luego fue estimulado por otros dos sacerdotes: Rafael Martínez, a quien apodaban “Kalimán” por su fornida complexión física (que nada tenía que ver con la otra versión comalteca de “Kalimán”; es decir, Jesús Montelón Córdova, el íntimo amigazazazazazo de Enrique Salazar Abaroa). El otro sacerdote que promovió el deporte es el padre Negrete Naranjo.
Con el “Plateado” hay una afectuosa relación de muchos años, derivada precisamente de la amistad que mi adorado padre, don Armando Naranjo Garibay (qepd), tuvo en su infancia y juventud con las hermanas Alfa, Oliva y América Abaroa, ésta última la madre de Enrique Salazar, quienes fueron sus vecinas de la adolescencia.
La reunión sirvió para recordar esa linda amistad de la infancia, cuando mi padre vivía en la esquina de Torres Quintero y Gildardo Gómez (donde hoy permanece cerrada la vieja Sastrería Naranjo), a unos pasos de la Presidencia Municipal de Colima, mientras que a escasos metros estaba la casa de don Juan Abaroa y su familia, donde por muchos años estuvo ubicado el desaparecido periódico “El Imparcial”, propiedad de Carlos Manuel Zepeda Rosas, hoy terreno en ruinas tras el sismo del 21 de enero del 2003.
Y como buenos comaltecos, los integrantes del Grupo Milenio, tienen cada uno su apodo, con los que bien podría jugarse a la lotería mexicana: El Plateado, El Pichito, El Papis, El Gordo, El Tacuache, El Pirrín, La Mema… ¡Lotería!. No dudo ni tantito que algunos de estos sobrenombres se los haya “bautizado” don Jesús Valencia Salazar, (El Pollo Rojo), que allá en mi pueblo, es especialista en aplicar certeros apodos.
EL SEÑOR DE LOS PROYECTOS
Así como en el cine existe la película “El señor de los anillos”, en el Grupo Milenio cuentan con “El señor de los proyectos” (porque nomás no aterriza ninguno) a quien para no balconear, sólo me revelaron sus iniciales: WF.
Sobre él platican que una ocasión se propuso hacer el gran negocio de su vida, pues siendo los colimenses, y en particular los comaltecos, buenos para comer birria, proyectó instalar una birriería, para lo cual se abastecería importando chivos de Australia –hágame usté el favor-, por lo cual empezó a hacer cuentas alegres de cuántos camiones ocuparía para trasladar al chiverío; como si Australia estuviera ahí pasando Manzanillo. También cuántas motos se ocuparían para la entrega a domicilio.
En fin, parecía que el negocio iría viento en popa, porque hasta realizaron una degustación con selecta concurrencia e invitados especiales, en lo que algún tiempo fue el restaurant bar “Bucaramanga”, en los Portales de Comala, y aunque la cita para probar la birria con la nueva receta de la suegra era a las dos de la tarde, nos dieron las tres y las cuatro y las cinco, hasta que por fin llegó, y el manjar a nadie agradó. Ahí se acabó el negocio. Debut y despedida.
Allá por los años 60’s en que andaban todos noviando, estaba la palomilla en el jardín principal cuando llegó JJ y le dijo a uno de los amigos: “Me dijeron que en tal callejón vieron a tu novia muy ocupada con otro”, por lo que ni tardo ni perezoso, el ofendido novio se trepó a un tractor y acompañado de los amigos llegó hasta donde estaba la dama, pero cual va siendo la sorpresa que no era la novia de Miguel, sino la hermana de JJ, por lo que le dijo: “pues vamos a corretear al cabrón”, obteniendo por respuesta: “No, mejor déjalo ahí, pues es boxeador el muy $·)(&@”.
En otra ocasión, el propio JJ se puso de acuerdo con su compadre Rubén, pues tenían un hermano y una hermana solterones. El pacto era “robarse” a cada hermano para juntarlos entre sí a los solterones a ver si ya se animaban, pero nomás no hubo nada; pero por lo menos fueron novios algún tiempo. Hoy ambos siguen solteritos.
ADOPTA UN HAITIANO
Y no se crea que por “betabeles”, los miembros del Grupo Milenio son ajenos a la realidad actual del pueblo, del estado, del país y del mundo. Solidarios, generosos y magnánimos como somos todos los comaltecos, Pablito y Miguel se pusieron de acuerdo para adoptar un niño haitiano, ante la tragedia que vive esa nación caribeña. Pero más tardaron en decidirse por ese noble gesto, que en abortar la misión.
Muy serio, le dice Pablito a Miguel: “Es que tenemos un problema compadre, pues cuando el chiquillo crezca, no hay inconveniente en que a mi me diga papá, pero la gente nos va a descubrir cuando a usted le diga mamá”. Curiosamente, son los dos compadres que traen idéntica ración de la milagrosa pastillita azul, y según dicen las malas lenguas uno se la da en la boca al otro, y viceversa. Puro cotorreo, por supuesto.
Así pues, entre bromas y recuerdos, transcurrió esta agradable comida, que luego de haber partido la rosca el 6 de enero, se cumplió con el compromiso de la tamaliza, siendo los agraciados con descubrir al “monito”, los consuegros Enrique Salazar Zamora y Enrique Salazar Abaroa, así como Ricardo Ceballos Fierros, y por decisión unánime de la Asamblea, en lugar de que cada uno de ellos pagara el 33.33% de la cuenta como sería lo lógico, se votó a favor de que Ricardo se encargara del 75 por ciento, mientras que los tocayos y consuegros, el quince y quince restante.
La razón, porque dicen –con conocimiento de causa-, que Ricardo es el que más come de todos, y ya hasta le dicen el “Santo Niño” y no por milagroso, sino más bien porque come o devora como “niño dios… picio””.
Un saludo afectuoso para todos, y espero saludarlos en la próxima… si me invitan. <Pepe Naranjo>
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