En sus declaraciones ministeriales sobre el operativo montado para detener a un secuestrador en el momento de cobrar el rescate —donde perdió la vida el comandante Carlos Eduardo López Aguirre—, “los policías se contradicen”, informó el procurador general de Justicia del Estado, Arturo Díaz Rivera.
Y es que mientras los agentes que circulaban por la carretera afirman que no se les informó que enfrente se encontraban posicionados varios policías junto con el subdirector de la Policía de Procuración de Justicia (PPJE), Jesús Ávalos Altamirano, este último “comenta en su declaración que sí había dicho dónde estaban y cuál era su posición, por eso ellos se contradicen”, dice el funcionario.
No obstante, con base en las actuaciones ministeriales se determinó que el “error” se dio porque el subdirector de la PPJE “no les comunicó (a los agentes) ciertos aspectos que debían conocer”, comenta Díaz Rivera.
En entrevista con Avanzada, el procurador señala que “el error se cometió al no comunicarse respecto a la operatividad y sobre todo las posiciones que tenían los policías en donde se iba a entregar el rescate. Es muy sencilla esta parte, no hay mucha ciencia para decir: fulano hizo esto, fulano hizo aquello, no, simple y sencillamente ellos mismos (los policías) señalan que no hubo la comunicación del mando hacia abajo”.
A la vez, aunque Arturo Díaz dice que la respeta, descarta la versión de Carlos López León —padre del comandante fallecido—, quien la semana anterior expuso ante este semanario sus sospechas de que la balacera en la que murió su hijo no fue un error, sino que al jefe policiaco “le pusieron un cuatro”.
—El padre del comandante Carlos Eduardo López dijo en la entrevista que no cree que haya sido un error… —planteó el reportero al procurador.
—Eso es lo que dicen ustedes… —respondió el funcionario.
—Lo dice el papá —se le insistió.
—Ayer (lunes 22) platicó conmigo su hermana (del comandante) y dice que el papá no dijo lo que ustedes publicaron… —adujo Díaz Rivera.
—Lo tengo grabado. Todavía ayer hablé por la mañana con él para avisarle que había salido el reportaje y me dijo que lo había leído y estaba conforme.
—¿Que estaba conforme quién?
—El papá.
—Entonces se está cruzando información, porque ayer me dijo la hija, la hermana del occiso, que no era lo que había dicho. Pero yo respeto lo que haya dicho él y lo que hayan puesto ustedes.
—Bueno, ¿cuál es el punto de vista de la Procuraduría ante esa declaración del señor Carlos López? —se le preguntó.
—Respeto lo que haya dicho el papá del ahora occiso. Están las actuaciones muy claras en ese sentido, en el delito que se cometió. Ya quedó establecido en la propia averiguación: estamos hablando de un homicidio culposo, están procesados el subdirector y dos elementos más, bajo fianza. En ese sentido la explicación que se ha dado es la que aparece en la declaración, son las declaraciones ante el Ministerio Público de los propios policías, las acciones de carácter judicial y eso es lo que está conociendo el juzgador de la causa.
Con un croquis sobre el escritorio, el procurador muestra al reportero las posiciones en que se encontraban los policías en el momento de la balacera, cuando dos agentes recorrían la carretera a bordo de una camioneta y al ver a la persona que serviría de “señuelo” trataron de detenerla.
“Ellos no sabían que estaba el subdirector de la policía en ese sitio posicionado con otros elementos más, y es cuando viene el disparo que realizan quienes abordaban la camioneta porque piensan que son los secuestradores los propios policías. Y esa es la confusión que se tiene y eso es lo que señalan los policías. Esa es la parte que en el fondo se comete la culpa, el error, nunca se pensó por parte de los policías que estuvieran exactamente en ese lugar, porque no se les comunicó con precisión a los de la camioneta, que eran elementos nuestros, dónde iban a estar sus compañeros”.
“La equivocación fue de los policías”
Arturo Díaz señala que a todos los elementos que participan en un operativo “siempre se les tiene que explicar bajo qué condiciones se va a actuar, en qué momento, qué se va a hacer, a qué hora van a estar, en qué sitio se van a parapetar, todo es una estrategia pensada con tiempo. Deben hacerlo así porque son elementos policIacos que tienen experiencia. Entonces, la equivocación fue de ellos, fueron los policías, fue del mando, ese es el problema.
—Para este tipo de operativos, ¿usted hace alguna supervisión previa? ¿Participa en la planeación? —se le preguntó.
—Participan los directivos, para eso están. No, imagínate, yo como procurador tendría que andar en todo el estado, en todos los operativos, supervisando todo. Para eso está la responsabilidad de cada quién. Los subprocuradores, los directores, subdirectores, todos son los que tienen que participar en la estrategia. En este caso quien analiza la estrategia y el posicionamiento del lugar es el subdirector con el primer comandante y le informan al director de la Policía. Pero ellos son los que operan en ese momento, ellos son los que saben exactamente dónde están posicionados. En este caso el subdirector y los otros elementos, sabían dónde estaban todos los demás.
Cuestionado sobre las lesiones recibidas por el comandante fallecido, Díaz Rivera indicó que una de las heridas fue producida a un lado del corazón, que fue la letal, y otra en una pierna.
—¿Fueron dos las que recibió?
—Fueron dos las letales… La letal fue la del corazón, para que no confundas a la gente, porque a veces ustedes confunden a la gente con otro tipo de acciones. La letal fue la del corazón, que es la que le pega de frente, y son los elementos consignados.
—¿Él disparó?
—Según las actuaciones ministeriales, no. Yo no te puedo inventar nada, es lo que se encontró en el lugar de los hechos. Él sale con la pistola en la mano arriba diciendo: “tranquilos, hay esto, es la persona que nosotros tenemos…” y ahí viene la confusión. Eso es lo que declaran los policías. Yo no te estoy inventando nada, para que no pongas en boca mía cosas que no son. Las actuaciones de los policías ahí están, es lo que dicen ellos.
—¿En qué momento puede disparar un policía? ¿Ellos se adelantaron en disparar? ¿Consideraron que estaba en peligro su vida antes de tiempo, cuando no era así?
—Hay esas posibilidades, porque cuando ellos llegan y quieren someter a esta persona que era el señuelo, y que desgraciadamente no hay esa comunicación con los policías para establecer las características de esa persona que iba a entregar el rescate, de ahí viene la confusión precisamente, de que lo quieren someter pensando que era uno de los secuestradores.
Inteligencia
—¿Cómo debe planearse este tipo de operativos?
—Con mucha inteligencia. Lógicamente lo primero que tienes que hacer es conocer el lugar de los hechos, dónde se va a hacer la entrega. Es lo principal, tener el conocimiento pleno del lugar de los hechos donde te están pidiendo el rescate. Segundo, prevenirte, qué tipo de armas vas a llevar, cómo te vas a proteger y que no haya fuego cruzado. Que no estén los elementos en riesgo de que en cualquier momento de accionar vaya a haber fuego cruzado. Las protecciones: chaleco antibalas, el casco que deben llevar y todos los accesorios que los policías necesitan para poder actuar. Alumbrar precisamente las cosas, llevar linternas. Todos los elementos habidos y por haber para que ellos puedan accionar sin que priven de la vida a nadie, a no ser que el delincuente esté tratando de privar de la vida a un elemento policiaco o lógicamente a algún ciudadano.
—¿Cómo se selecciona al personal idóneo que va a participar en estos operativos?
—Lógicamente, el director de la policía selecciona… ojo, el director de la policía selecciona a los mejores elementos, a los que tienen más experiencia, debe de iniciar por ese lado. Lógicamente a los que tienen mejor preparación, a los que en varias ocasiones han trabajado en operativos desde hace muchos años, son los que también se les va diciendo, se les va pidiendo su participación. Hay algunos que dicen: “director, si quiere yo me establezco en tal punto, yo soy bueno para disparar, yo tengo mejor puntería, yo soy el que más he accionado en este tipo de eventos”. Se les abre el espiral para que ellos también opinen, participen y digan hasta dónde puede llegar su límite y que no vayan a cometer errores.
—¿Cómo afectó en la Procuraduría la muerte del comandante?
—Mucho, mucho, yo creo que mucho nos impactó a todos, desde tu servidor hasta el personal secretarial de aquí de la procuraduría, porque conocían a Carlos durante muchos años. Fue un elemento muy valioso para todos nosotros. En lo personal a mí me tocó darle cursos de academia cuando era subdirector de Averiguaciones Previas, posteriormente me tocó apoyarlo para que fuera jefe de grupo y lógicamente ya establecerlo en algunas partidas, porque siempre fue un joven con talento, educación, disciplina, muy respetuoso y muy querido por todos.
“Es una situación muy dolorosa para todos nosotros, no lo hemos podido todavía superar, porque está reciente. Los muchachos están dolidos, están sentidos por el hecho que ocurrió y perdimos a un elemento muy valioso en la institución, que traía una carrera muy interesante, eficaz en sus acciones y teníamos para él todavía más. Le dije siempre que hiciera las cosas lo mejor posible porque lo observaba como un joven muy valioso y quería seguirlo entrenando para un grupo especial modelo antisecuestros que estamos preparando.
“Es algo muy difícil de explicarle a la familia, a la gente, lo que siente un policía cuando muere otro policía, cuando cae en cumplimiento de su deber otro compañero, es muy complicado, no es fácil, te gana el sentimiento, tenemos que salir adelante, ayudar en todo lo que se pueda a la familia, a que logren superar este dolor tan grande y dar todos los apoyos: moral, institucional y económico que le corresponde por ley”.
El procurador indicó que un día antes de la entrevista había explicado lo ocurrido en el operativo a la hermana del comandante fallecido, aunque comenta que “por más que le expliques a la familia, no lo va a entender, es difícil para ellos porque mataron a su familiar”. Dijo que no había hablado antes con los familiares porque “tampoco voy a ser imprudente de llegar con tu familia en el novenario… no, yo no soy imprudente; de hecho fui al velorio, señalé algunos puntos de apoyo del gobernador, de lo que estábamos haciendo y la gente está sentida”.
—Ellos decían que se enteraron por los periódicos de lo que había pasado, que nadie de la PGJ les había dado la explicación oficial…
—La explicación oficial, cuando se toman las declaraciones para identificar el cuerpo, se explica lo necesario por parte del Ministerio Público. En ese momento el MP explica, pero no abiertamente porque es una situación muy compleja que tú le estés diciendo a la mamá ‘mire, pasó esto’… tú crees que lo van a aceptar, ellos están dolidos, no quieren saber nada, quieren recibir el cuerpo, están en una situación muy compleja del sentimiento, del dolor, y no es recomendable de momento hacer una explicación tan amplia.
En riesgo las 24 horas
—¿Por qué se le llamó al comandante a ese operativo en su día franco?
—El policía debe estar listo, activo, las 24 horas del día, esté franco o no lo esté. El director de la Policía tiene facultad para mandar llamar a todos. Quien conocía el hecho delictivo del secuestro, era Manzanillo. Cuando el probable responsable envía un mensaje telefónico diciendo dónde quería el dinero, el operativo se trasladó a Tecomán, porque ahí querían la entrega. El responsable de la partida y la investigación era Carlos. Un policía no puede decir que salió franco, que anda cansado, su obligación es apoyar a la ciudadanía en ese tipo de problemas. Estamos hablando de un delito grave, un secuestro, de gente peligrosa que puede causar daño, el director de la policía tiene facultades para mandar llamar a jefes de grupo de cada lugar. En la procuraduría se pone en riesgo la vida las 24 horas del día los 365 días del año.
“Hay cosas que no pueden abrirse, porque los delincuentes están observando, leyendo, viendo televisión o escuchando la radio. Ustedes como medios de comunicación influyen mucho también en la conducta del delincuente, ustedes lo saben porque muchas veces exponen ciertos datos que sólo la autoridad debe de mantener hasta el momento de detenciones y además y aún así después de que uno da la explicación se siguen corriendo los riesgos porque muchas veces los policías o agentes del ministerio público reciben amenazas veladas o no, o cuando están detenidos o a la detención los policías son señalados que cuando salgan van a ver lo que les va a pasar”.
—Hubo versiones de que 17 días antes del operativo de Cofradía de Morelos hubo una balacera en una huerta de Tecomán, de la que no se informó, ¿qué hay al respecto?
—No es cierto, es falso, también decían que hubo varios muertos, es falso también, porque si hubiere sido así lo habríamos dado a conocer. Imagínate un herido con arma de fuego va a dar a los hospitales y los médicos que auxilian a esas personas están obligados legalmente a notificarlo. Algunos medios de comunicación sacaron a relucir esa parte, pero te lo digo en forma contundente y precisa, es falso lo que señalan en ese sentido.
—¿Cuántos disparos se realizaron en el operativo?
—Sí se hicieron diversos disparos, tengo el dato en el expediente en la parte pericial, no te quiero mentir. De los casquillos que se encontraron se establece cuántos disparos se pudieron haber hecho, de calibre 9 mm, de 223 o de R-15. No tengo el dato a la mano, pero está en la averiguación previa, no te quiero mentir si fueron 25 ó 30, pero no fueron 5 ó 7, fueron más de 20 porque hubo intercambio de balazos de diferentes calibres.
—¿Se tiene calculado cuánto duró la balacera?
—Fueron realmente segundos, una cosa de esas no creas que dura un minuto, no, fueron segundos. Cuando hay un intercambio de balazos, tú sientes que es eterno, pero no, son segundos. Quiero pensar máximo 15 ó 20 segundos. Viene el primer disparo, el segundo… y los gritos “quién dispara, tranquilos, somos nosotros mismos, nos estamos disparando, tranquilos, paren el fuego…” Sólo el policía te puede decir lo que sintió, lo que pasó en esos momentos, lo difícil que es tener este tipo de acción, no es sencillo, y solamente esa parte quien la vive te la puede explicar lo difícil que es tener ese intercambio de fuego y más en esas condiciones que se dio entre compañeros.
—¿Qué pasó con la versión de la camioneta volcada?
—Tampoco es cierto. Nunca hubo una camioneta volcada. La camioneta en la que iban dos elementos nuestros, que tenían que pasar por la carretera para ver si había sospechosos, vehículos o si había una urgencia de inmediato entrar, porque si los delincuentes veían una patrulla con sus farolas, nunca se iban a parar. Es parte de la estrategia, traer un vehículo camuflajeado, para que los elementos pudieran pasar, transitar y que estuvieran en comunicación con los compañeros que estaban apostados, preparados para la entrega.
Comenta que la consignación del subdirector de la PPJE se determinó que en el fondo es su responsabilidad en el operativo en general, por no haber tenido la comunicación, las estrategias adecuadas y poder evitar esto que ocurrió, además de su participación en la lesión sufrida en la pierna de la víctima, que “lógicamente incide en la pérdida de la vida”.
Añade que el director de la PPJE, Marcos Santana Montes, “estaba en operativo pero no exactamente en el lugar, estaba a distancia y cuando ocurre esto él a los minutos llega a ver qué ocurrió. Y a él no le toca hacer ningún disparo ni otro tipo de acciones y esa es la razón por la que él lógicamente no está dentro de la probable responsabilidad”.
Díaz Rivera señala que se enteró del suceso a las 3:30 de la madrugada del sábado 13, cuando le llamaron a Monterrey, donde se encontraba en la Reunión Nacional de Procuradores, por lo que de inmediato regresó a Colima para hacerse cargo del asunto.
—¿Se revisarán las estrategias de los operativos a raíz de este suceso?
—Las estamos revisando todos los días y lógicamente más con lo que pasó con este operativo fallido. Claro que todos los días, aún así, el director y todos los mandos policiacos, con los agentes del MP estamos trabajando para que no vuelva jamás esto a ocurrir, no tiene por qué volver a presentarse jamás una situación de esta naturaleza. Todos estamos conscientes de que hay que seguir capacitándonos, adiestrándonos, comunicándonos, porque representamos a la sociedad y tenemos que protegerla.
—El diputado Adolfo Núñez decía que si el problema fue de comunicación, por qué no revisar el tipo de aparatos que utilizan y mejorar la tecnología…
—Estamos en eso, es la parte tecnológica que se está tratando de adquirir con mejores accesorios. La parte tecnológica ayuda mucho. Se ocupa tener aparatos importantes, buena tecnología, pero si tú humanamente antes de entrar no dijiste a tus compañeros dónde ibas a operar, cómo ibas a operar, aunque tengas todos los aparatos del mundo, no te va a servir.