Germán Martínez Cázares, la víspera, ha señalado que en Colima, así como en Ciudad Juárez, se ha demostrado que el Revolucionario Institucional apoya candidaturas con lastres del crimen organizado. Pero sus dichos, ciertamente, han caído por su propio peso: no ha demostrado prueba alguna de sus aseveraciones y se ha exhibido, ante esto, como un político de dobleces.
Héctor Murguía, candidato tricolor a diputado federal en Ciudad Juárez, ha denunciado a Martínez Cázares ante la PGR por sus declaraciones, pero el dirigente nacional del PAN ha hecho mutis. Conclusión: sus afirmaciones carecen de sustento y abre la boca con el único objetivo de desestabilizar candidaturas que el PRI ha hecho en diversos lugares y que, además, tienen una viabilidad de triunfo en la próximas elecciones.
El panista dijo, hace apenas unos días, que metería las manos al fuego por la candidata Martha Sosa Govea. Y le preguntó lo propio a Beatriz Paredes Rangel, quien, no disimulando que la agarraron en curva en este cuestionamiento, no supo qué decir y, sin embargo, quedó de manifiesto un dejo de frustración por el hecho de que el abanderado tricolor a la gubernatura de Colima no era, desde luego, de su agrado.
El dirigente panista a nivel nacional, además, se ha jactado de que ninguno de sus candidatos a puestos de elección popular tiene ligas con el crimen organizado. Sólo habría que preguntarle a Germán Martínez si la postulación de Esmeralda Cárdenas Sánchez para la alcaldía es, a su juicio, viable; en especial, porque tiene el mismo problema que Mario Anguiano: sus dos hermanos, aunque ya salieron de la cárcel, fueron aprehendidos por las autoridades por delitos contra la salud.
La incongruencia, pues, a todo lo que da. Si, como tanto lo pregonan, los panistas no apoyan el narcotráfico y, sobre todo, cuestionan a los abanderados de otros partidos por tener candidatos con nexos con el narcotráfico —aunque, ciertamente, sin haber cometido los delitos—, no se entiende cómo es que, en la capital del Estado de Colima, se ha manejado el nombre de Cárdenas Sánchez para representar al albiazul en la contiende electoral.
Lo mismo se puede decir de los otros panistas que, de acuerdo a una investigación que se hizo hace varios meses, tienen, también, relaciones con el crimen organizado, a saber: Gabriela Sevilla, que podría ser la abanderada a la alcaldía de Manzanillo, y Jesús Dueñas Llerenas, ex aspirante a la gubernatura del Estado y quien, seguramente, será favorecido con alguna candidatura.
El discurso de los panistas, como bien se puede apreciar, es de dobleces: ante la inminente derrota de sus abanderados en las elecciones que se avecinan, pretenden descalificar a los postulantes del PRI, no importándoles que, con ello, sólo queden exhibidos ante la opinión pública como simuladores y les cobren las facturas el 5 de julio.
Lo peor de todo esto no es que los panistas, en un intento por ser gobierno en Colima por primera vez en su vida, estén utilizando estos hechos para debilitar a los candidatos del PRI, sino que sean los propios militantes del Revolucionario Institucional los que, en un afán por cobrarse afrentas recibidas en el proceso interno, den elementos a la oposición.
Y ahí está, muy claro, lo que hizo el ahora secretario de Organización del CEN del PRI: cuestionó la candidatura de Mario Anguiano y advirtió, en tono amenazante, que en su momento se había tocado el tema de las relaciones del alcalde con licencia con un hermano y primo presos, respectivamente, por delitos contra la salud. No obstante ser el tercero en la jerarquía del priísmo nacional, Arnoldo Ochoa, siguiéndole el juego a Fernando Moreno Peña, ha sido el que más ha cuestionado —más, incluso, que los panistas— la postulación de Anguiano Moreno, lo que daría pie para que se le aplicaran los estatutos del tricolor y, en una de esas, se le llame la atención o, de hecho, sea expulsado.
FMP, PIEL SENSIBLE
Ni tardo ni perezoso, Fernando Moreno Peña mencionó, a propósito de las declaraciones de Silverio Cavazos en torno a que se aplicarían los estatutos al ex gobernador y a Arnoldo Ochoa González, que si en el PRI es delito oponerse al narcotráfico en la política que lo sancionen de una vez y que lo expulsen.
Queriéndose hacer pasar por la víctima, Moreno Peña olvida señalar que los estatutos que le aplicarían no serían por oponerse al narcotráfico en la política sino por sus cuestionamientos al, en ese entonces, aspirante del PRI a la gubernatura del Estado: en todo momento, a través de él y sus columnas difamatorias —como, desde luego, la de Neto Carroñero Camorlinga— atacaron a Mario Anguiano y no se cansaron de decir que el hecho de que tuviera dos parientes presos por narcomenudeo era más que suficiente para que el Revolucionario Institucional no lo postulara como su abanderado.
Sus críticas, se puede apreciar claramente, no surtieron efecto porque lo suyo no era buscar el bien para el partido sino imponer a un incondicional para que compartiera el poder durante seis años. No fue ninguno de los que promovían y, de inmediato, comenzaron a surgir comentarios y notas en periódicos de México retomando los mismos argumentos que Moreno Peña: decir, hasta el cansancio, que las relaciones de Anguiano Moreno con personas presas por delitos contra la salud lo dañaría en las elecciones venideras.
Fue por eso que, en un acto de solidaridad con el ahora candidato del PRI a la gubernatura de Colima, el mandatario estatal acusó a Fernando Moreno, Arnoldo Ochoa y Beatriz Paredes Rangel de ser los operadores de la guerra sucia que se está emprendiendo en contra de Mario Anguiano. Y que, ciertamente, es, en el caso de AOG y FMP, motivo de amonestación e, inclusive, expulsión. Pero Moreno Peña, consultado por su periódico, se victimizó y dijo que si le iban a aplicar los estatutos por oponerse a una candidatura con nexos con el narcotráfico lo hicieran de una buena vez.
El reto es muy claro: está orillando a que el gobernador o el propio Anguiano Moreno salgan a declarar a los medios que, en efecto, los señalamientos que han estado haciendo y el boicot orquestado desde el CEN en contra del candidato a la gubernatura es suficiente para su expulsión; acusarían recibo y, desde luego, tendrían un argumento válido para decir que en el PRI no los quieren.
Si ya era algo previsible que ninguno de los seguidores de Fernando Moreno Peña trabajaría a favor de Mario Anguiano Moreno, con mayor razón se deslindarían del abanderado tricolor por la amenaza de que podrían ser expulsados del partido por sus cuestionamientos. Le cayó como anillo al dedo al ex gobernador el señalamiento de Silverio Cavazos, por lo que, de ahora en adelante, si no es por él —porque, claro está, no tiene el valor suficiente para afrontar las consecuencias de sus actos—sí será, en cambio, a través de sus sicarios en el Diario de Colima que criticarán al candidato tricolor, a saber: Miguel Acosta Vargas y el abogado huizachero Neto Carroñero Camorlinga Alvarado.
TEMAS NACIONALES
Lo que pasa cuando un partido (el PAN, en este caso) comienza una estrategia de descalificaciones en contra de otro (el PRI) y todos los días sale machacando sobre el asunto, es que, de buenas a primeras, sus correligionarios incurren en actos que ellos mismos habían cuestionado.
El caso del soborno a un diario de Yucatán es un claro ejemplo: la nota del Diario de Yucatán dice, a la letra, que “Grupo Megamedia ha informado a la Presidencia de la República que sus periódicos “Diario de Yucatán” y “La i” recibieron y rechazaron una oferta de propaganda política del Partido Acción Nacional que sería pagada con fondos públicos federales procedentes de la Lotería Nacional.
“La proposición, con monto de tres millones de pesos, fue planteada personalmente en la ciudad de Campeche a un representante de Megamedia por el director general de la Lotería, Miguel Ángel Jiménez Godínez, en presencia de Jorge Luis Lavalle Maury, jefe de la campaña de Mario Ávila Lizarraga, candidato panista a gobernador del vecino estado en las próximas elecciones del 5 de julio.
En reunión con un representante de la Secretaría de Gobernación y sendas visitas a la residencia presidencial de Los Pinos y la sede central del PAN, dos enviados especiales de nuestro Grupo denunciaron también que el señor Jiménez, al no ser aceptada su ilícita propuesta, la amplió con un intento de soborno consistente en multimillonario contrato de publicidad de la Lotería en “Diario de Yucatán” y “La i” por un término de tres años”.
Si bien el dirigente nacional Germán Martínez Cázares salió a decir que ordenarían a la Auditoría Superior de la Federación que investigara este hecho, el daño, por su puesto, ya está: si eso hizo el PAN en ese lugar no sería extraño que lo quisieran hacer en otros Estados de la República; en especial, donde hay elecciones este año y el PAN desea, a como dé lugar, ser poder.
Los panistas, que vienen con la bandera de la honestidad y de la lucha en contra del crimen organizado y la corrupción, con este caso quedan exhibidos en su entera dimensión: no son los políticos que México esperaba y, por tanto, no están exentos de caer en los errores que tanto han cuestionado de los priístas e, incluso, de los perredistas.
HILDA CEBALLOS, LA PLURI
Fernando Moreno Peña manejó hábilmente la postulación de Hilda Ceballos Llerenas a la diputación federal plurinominal. En el periódico Excélsior el columnista Francisco Garfias publicó que varios ex gobernadores, entre ellos Moreno Peña, habían perdido en la repartición de las pluris; empero, no fue así. Puso a su esposa en la lista de diputados por la vía de representación proporcional; no apareció su nombre y, por tanto, opinadores como Garfias se fueron con la finta.
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