José Morales, un chef adolescente de la nueva ola del gourmet mexicano

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José Luis Cobián|CN COLIMANOTICIAS

Manzanillo, Col.- Escuchar y escribir las historias alrededor de la cocina representa un aprendizaje en lo que se come; es así, que siguiendo mis andares culinarios me encontré con el chef José Guadalupe Morales Valencia, quien horas y horas, y más horas de trabajo lo han hecho, a sus 16 años de edad, una persona especialista en la cocina.

El joven Morales Valencia, a lo largo de tres años, a diario se despierta y se va a la cama pensando en alimentos, hasta volverse actualmente en el Amadeus Mozart del piano en la cocción, al frente del restaurante del Best Western Plus Luna del Mar. “Mi interés por la cocina fue desde niño, a la edad de 11 años, siempre he buscando el sabor de casa, gracias a la rica cocina de mis abuelos”.

Pero, ¿cómo fue que Morales Valencia tomó la decisión de elegir como pareja de baile al parrillero, para sumergirse como alguna vez dijera Anthony Bourdain, en un submarino caluroso, incómodo y sin ventanas?

Su aventura inicia a la edad de 13 años, después de que su mamá lo llevara a trabajar al área de mantenimiento del hotel, destacar que ella durante 26 años ha pertenecido al área de compras y no al restaurante como pudiera pensarse. Pero la pasión por la cocina fue evidente, debido a que José hablaba siempre de una manera muy particular, sutil y con distinción sobre los sabores de los lugares en los que comía, llamando la atención de los ejecutivos del hotel.

“Agradezco la oportunidad que me brindó el señor Felipe Luna, quizás por esos comentarios y mi interés en la cocina”. Aquí su mirada se fijó en un punto y tomó un brillo de agradable nostalgia, cuando compartió que la noticia de formar parte del restaurante se la dieron en su cumpleaños, diciéndole que al día siguiente se presentara, pues habían dado la orden de darle un espacio en la cocina”.

Fue así que al igual que una naranja, me contó sus gajes del oficio, sus altibajos como joven en la cocina. “No tenía idea de lo que era una cocina profesional, pero me sentí atraído por esa nueva experiencia cargada de adrenalina y trabajo en equipo, ahí me di cuenta que lo que quería hacer en mi vida era cocinar”.

Tiempo después portaba con orgullo una filipina de chef siempre bajo la atenta mirada de su reconocido mentor, destacando José, que fue gracias a él, al compartirle sus experiencias gastronómicas de sus viajes fuera del país, sus consejos, señalamientos y sus regaños, que aprendió la magia de la cocina.

El restaurante se caracteriza por pensar en lo saludable, por lo que ofrece un menú vasto, presentando comida de la mejor calidad y sabor, por ello a Morales Valencia, le han brindado cursos de mejoramiento profesional, manteniéndose actualizado y desarrollando sus especialidades a favor de una técnica depurada y perfectamente ejecutada, ofreciendo así una carta atractiva y balanceada para satisfacer el gusto de cualquier comensal.

“Me gusta saber, me encanta investigar platillos montados, decoraciones y eso me hace crecer porque nunca es suficiente, el mundo de la cocina es intenso y me encanta, quiero tener un futuro y ser alguien exitoso, pero para lograrlo tengo que avanzar”.

Flanqueado por su eficiente ayudante, María Guadalupe Ramos, lo vimos en pleno desarrollo de su trabajo, siempre en la búsqueda de incrementar los placeres culinarios, gracias a su ser cosmopolita, adquiriendo experiencia en la cocina y preparándose hasta llegar a ser lo que es ahora, un adolescente que forma parte de la nueva ola del gourmet mexicano.

“Cuando entro a la cocina, dejo fuera cualquier problema, porque al tocar los alimentos el amor los transforma, porque hay amor en cada platillo y nos damos cuenta cuando recibimos los buenos comentarios de los clientes o visitantes nacionales o extranjeros”

Fue así que en aquel privilegiado lugar de Manzanillo, disfrutando de la quietud del lugar al pie de las cálidas aguas y los vientos del pacífico, donde tuve esta agradable charla con el chef José Guadalupe y su brazo derecho en la cocina María.

Pero como en todo hay protagonismo, los platillos que se llevaron la tarde fueron la “ensalada de mariscos”, en este platillo Morales Valencia, jugó con los colores y los sabores, utilizando de base el jugo de limón y vino blanco, logrando así resaltar y encerrar el sabor para consentir al paladar.

Otro protagonista fue el “aguachile”, del que me contó José Morales, fue recabando información de diferentes chefs, sus ideas, pero no quedó conforme, por lo que jugó con los elementos hasta lograr sabores frescos, más altura y su propia creación, la salsa, logrando una presentación atractiva y deliciosa.

Morales Valencia es un chef manzanillense que disfruta de la frescura de sus especies preferidas y hace suya la frase: “Los cocineros mandan”, iniciando su actividad con un detrás de la raya que estoy trabajando, dando con las especies adecuadas, dominando el arte de la cocción con los utensilios y los cuchillos afilados con los que se lleva bien. Un joven que goza de lo que dijo Friedrich Wilhelm Nietzsche: Aquel que tiene un por qué para vivir se puede enfrentar a todos los cómos.

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