Gabinete del Gobernador: Nuevos Nombres, Misma Ausencia de Rumbo

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    Víctor Manuel Gómez Corona|Semanario Avanzada

    COLIMA, COL., 8 de mayo.- Más de seis meses sin avanzar. A pesar de que el gobernador Mario Anguiano Moreno presentó el mes pasado el Plan Estatal de Desarrollo (PED), y removió el lunes anterior a algunos funcionarios de su gabinete, el impulso del estado sigue estancado, sin dirección, no se ve; coinciden el investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Colima, Josué Noé de la Vega Morales, y el representante de la organización no gubernamental Más Allá de Partidos y Elecciones (MAPE), Ramón Núñez de la Mora.

    En entrevistas por separado, los analistas políticos exponen para Avanzada cuál es la situación que guarda la entidad luego de un semestre de la reciente administración pública estatal, indican las fallas que ha tenido el Ejecutivo e interpretan los cambios que ha hecho en su equipo de trabajo.

    Así mismo, enlistan cuáles pudieron ser las razones para que el mandatario tomara las decisiones de los pasos que ha dado en el ajedrez de la política local y desglosan los posibles efectos que tendrán. Paralelamente, urge la necesidad de darle una dirección al rumbo del desarrollo del estado.

    La mañana del pasado lunes 03 de mayo el gobernador Mario Anguiano Moreno anunció cambios en los titulares de las secretarías de Administración, Planeación y Salud, así como la coordinación de asesores.

    Informó que el entonces secretario de administración, Xavier Oldenbourg Ceballos, presidiría el consejo de Participación Social para la Planeación, mientras que Francisco Ánzar Herrera dejaba la Secretaría de Planeación para buscar la candidatura de unidad en la dirigencia de la CNC. Ante las dos separaciones, el mandatario dio a conocer que en la primera quedaría al frente Óscar Carlos Zurroza Barrera, quien se venía desempeñando como coordinador de asesores del gobierno del estado; y en Planeación estaría Esteban Herrera Ugarte, quien estaba como director de proyectos estratégicos.

    Es por eso que como coordinador estatal de asesores quedó el exsecretario de Salud, Saúl Adame Barreto y dejó como encargado del despacho de dicha dependencia a Gustavo Gudiño Córdova, entonces director de los servicios de salud. La próxima semana daría a conocer quién sería el responsable de la salud en el estado. Este es el segundo movimiento que se da en la administración estatal, luego de que a principios de noviembre, recién iniciado el gobierno, renunciara a la secretaría de Finanzas el delegado de Banobras, Omar Magaña.

    ——— Seis meses oscuros

    Los recientes movimientos que se dieron en el gabinete estatal no serán el elemento para que Colima avance, señala el maestro en Ciencia Política y Administración Pública, Josué de la Vega, habría que articular primero al grupo de gobierno, coordinarlo, porque hasta el momento no se ha hecho, considera.

    Además, añade, la situación económica del país no permite grandes obras ni programas que le concedan a la entidad crecer, incluso las características del mismo gobernador no son las más adecuadas, no le gustan mucho los reflectores, “entonces estos seis meses han sido quizá muy parecidos a los del gobierno de Carlos de la Madrid, nada más que con mayor cohesión que le estaría dando —Oscar— Zurroza”.

    Comenta que a pesar de que es muy pronto para evaluar el trabajo que ha hecho el equipo de Mario Anguiano, se vive una situación económica difícil a nivel nacional, los recursos no son los suficientes para hacer un gobierno sobresaliente y lo único que se ha estado haciendo es administrar lo que ya se tenía, “por eso también estos seis meses han sido oscuros, sin gran importancia”.

    Por otro lado el académico sostiene que la actitud del gobernador no ha sido la más adecuada, sobre todo en el tema de la transparencia, en donde se ha dedicado a proteger a su antecesor, Jesús Silverio Cavazos Ceballos, a cualquier costo, “sin embargo no ha sido contundente ni claro por lo menos en las respuestas que da a quienes lo cuestionan, a veces rehúye y esto da pie a expresar cierta debilidad. A Mario le ha faltado tomar una distancia de Silverio, aún no la marca, su deuda todavía la arrastra y no ha tomado una posición clara”.

    — ¿Cómo se encuentra el gobierno de Mario Anguiano?
    — En términos generales yo diría que es un gobierno de baja intensidad, gris, le hace falta más imaginación y mayor capacidad de decisiones en ciertas áreas. Falta claridad de si va a fortalecer la inversión, de qué manera lo va a hacer; lo mismo si va a fortalecer el sector social.

    “Y en términos económicos tampoco se ve mucho, no se ha visto cuál es el camino, los proyectos claros para impulsar la economía del estado. Son pocos recursos, pero se tiene que tener más imaginación”.

    Explaya que en seis meses quizá el ciudadano no perciba el problema que existe, pero si no hay una repuesta rápida lo va a empezar a sentir, emite, y esto porque se conjunta una administración endeble con una serie de crisis económicas nacionales, que afectarían al gobierno de Anguiano, por eso falta una rápida respuesta.

    “El estado sigue sin tomar rumbo, no hay una claridad, el PED está muy general, pero fuera de eso el problema está en la falta de recursos. Como que faltaría trabajar más en áreas claves, sobre todo con imaginación.

    —— Incapacidad

    Mientras tanto, Ramón Núñez de la Mora subraya que entre los ciudadanos, en la calle, en los hogares de las familias colimenses, y al ojo de los analistas y observadores políticos, es un consenso innegable la crisis política, institucional y administrativa que tiene pasmado al gobierno de Mario Anguiano, “no se puede tapar el sol con un dedo”, dice.

    Enlista que esta inestabilidad de mando y de ruta obedece a dos causas fundamentales:
    La primera causa es la crisis financiera sin precedente en la que un gobierno colimense saliente haya entregado las arcas públicas a su sucesor, “y que para colmo, simultáneamente, el nuevo gobernante le obsequie al anterior un blindaje de flagrante protección e impunidad, atentatorio de su propia sobrevivencia política y de su continuidad institucional”.

    Y el segundo motivo, añade: es la decepción social e incumplimiento tan crudo de expectativas sociales que el nuevo gobierno ha provocado en su primer semestre de gestión, por su incapacidad para la dirección político-estratégica del gobierno, por su descarnada ineficiencia administrativa con un equipo de trabajo muy mediocre y lejano de la modernidad mínima que Colima hoy requiere, y, destacadamente, por su terca y prepotente actitud de ignorar los señalamientos críticos y correctivos de infinidad de voces ciudadanas, profesionales, periodísticas y políticas sobre lo que se avizora ya como su naufragio gubernamental.

    “¿Exageración? ¿Mala fe? En ninguna forma, pues todos las iniciativas que en este semestre ha emprendido, al igual que las que no ha emprendido (con un gran tufo a complicidad, incapacidad e impunidad), le han salido mal”, argumenta al citar, entre muchas otras, la contradictoria creación de nuevas áreas administrativas frente a una supuesta austeridad del gasto y “la temeraria, y por demás triste y errática, definición de la visión del plan estatal de desarrollo para mejorar la calidad de vida de los colimenses”.

    Por lo anterior, el representante de MAPE indica que el gobierno de Mario Anguiano vive en una profunda crisis política e institucional, en donde las decisiones se las viene disputando su antecesor, cerrándole los espacios para actuar con independencia sobre asuntos álgidos de la vida pública de los colimenses. Aunado a la crisis institucional por la inexperiencia e incapacidad del gobernador y su equipo de trabajo, para atender con modernidad y eficacia los rezagos estructurales que Colima presenta en su aparato productivo, en la pobreza que aqueja a un tercio de los colimenses, y en el anquilosado funcionamiento del propio gobierno.

    ¿En qué situación se encuentra el estado? Ramón de la Mora responde: Apesadumbrado e insatisfecho con la crisis del gobierno; con un gran potencial productivo; con una gran exigencia de sus empresarios y trabajadores de encontrar en el nuevo gobierno un verdadero promotor del desarrollo económico regional, un aliado de ellos porque ahora no es así; y con una gran demanda de la sociedad de que el gobierno trabaje para lo que fue electo, a favor de los colimenses y sus instituciones, y no para tapadera de las fechorías del gobierno antecesor.

    ——– Movimientos en el ajedrez

    En la lectura de los cambios, Josué de la Vega anota que también se ve que otros grupos pasan a un segundo plano, como en el que está Francisco Ánzar. “Ahí yo podría estar viendo en algunas cuestiones otorgar completo posicionamiento a gente muy cercana a mi grupo, y aquellos que no venían conmigo, que venían de otro, los puedo ir poniendo en otros lados, o como Saúl Adame, que no venía de ningún grupo”.

    Si acaso se ve la debilidad, interrumpe, “es en el caso de la salida del secretario de Salud, no se sabe por qué si Mario Anguiano hizo una serie de halagos hacia Saúl Adame, de repente lo cambia. Habría que ver si pudiera ser una posición para proyectarlo a otros niveles. Ante una secretaría sumamente precaria, con falta de recursos, entonces su carrera política se opacaría y no tendría los reflectores necesarios. Estoy dando una posibilidad, de otra manera no entendería por qué lo relega”.

    Al respecto, Ramón Núñez sostiene que a los cambios del gabinete no puede recibírseles más que con una bienvenida, desearles a los nuevos funcionarios la mejor de las suertes y desempeños, “pero seamos claros y honestos: estos cambios, y otros posibles (inclusive si se cambiara todo el gabinete) de poco servirán si el gobernador no modifica las condiciones que le tiene puestas su antecesor. El poder y su liderazgo no se comparten”.
    En el desglose de movimientos, el integrante de MAPE indica que el caso del nuevo secretario de Administración, Oscar Zurroza, se ve como el más importante paso del gobernador para aplicar con mayor eficacia el control de las finanzas estatales.
    De la misma manera, el caso del nuevo coordinador de asesores y de gabinete, Saúl Adame, “simplemente no tiene el perfil para coordinar estrategias económicas, políticas, sociales, institucionales y administrativas a la vez”.

    Respecto al nuevo secretario de Planeación, Esteban Herrera, es un nuevo funcionario del que lo más importante que ahora puede decirse es que le ha sido concedida una oportunidad, dice, “su arribo se lee más bien como un posicionamiento en esa cartera del subequipo del secretario general de Gobierno, (…) No se ve pues en este cambio una voluntad para mejorar el desempeño de esa dependencia, sino un simple avance de la ambición desmedida del expriísta y experredista Jesús Orozco”.

    Por otro lado, el gobernador Mario Anguiano tiene en el caso del nombramiento del nuevo secretario de Salud la oportunidad, no solo de dar un paso importante en el saneamiento de tan abusada área gubernamental, sino de reivindicar, a favor de los colimenses y de su nuevo gobierno, el núcleo más horrendo de la corrupción y del mal manejo financiero e institucional que le heredó su antecesor, asegura Ramón Núñez, “para nadie es un secreto que el área de salud sufrió el mayor fraude por parte de la administración anterior”.
    “La secretaría de Salud necesita un titular que limpie el lastre (…) En esta área no se puede dar el lujo de nombrar a un desconocido y sin logros profesionales que lo amparen, como decidió hacerlo en la secretaría de Planeación.

    ——— Reposicionamiento

    Josué Noé de la Vega atribuye los recientes movimientos en el aparato de gobierno a un reposicionamiento del grupo de Mario Anguiano en las áreas básicas del gobierno estatal, “en lugar de hacerlo a los tres años, toma hoy el control del gobierno estatal”.
    Subraya que más que una estrategia para el rumbo y desarrollo del estado fue un paso político, fue otorgarle más fuerza a su gente. Recuerda que el que más ruido hizo fue el nombre de Oscar Zurroza, por lo que ocupaba otorgarle mayor poder al hombre fuerte, y dándole la secretaría de Administración le otorgó toda la formalidad luego de que meses atrás había estado sujeto a cuestionamientos.

    “Si vemos los que salen, no son de grupos fuertes, no hay ninguna inquietud al interior, entonces no podríamos decir tampoco que es una crisis de grupo, más bien es el reposicionamiento. Es una cuestión política que para nada trae beneficios para la sociedad”, abunda el investigador.

    Descarta el argumento de que los movimientos en el gabinete hayan sido para adaptarse al plan de desarrollo, “si uno se fija no hay ningún movimiento importante, Zurroza tenía el poder necesario para estar supervisando el asunto, hoy simplemente lo formalizan, se le da la legalidad para que se desenvuelva sin ningún cuestionamiento, no creo que tenga que ver en nada con el PED”.

    Sobre que hasta unos días antes Mario Anguiano estuvo negando que habría cambios, justifica: Tenía que negarlo para evitar una serie de ambientes que pudieran afectar el desarrollo gubernamental. Siempre, por lo menos en política mexicana, nunca se dan a conocer si va a haber cambios, siempre se habla de que se desconoce.
    Cuestionado sobre si está paralizado el trabajo del gabinete, De la Vega Morales comenta que seis meses es muy poco tiempo para evaluarlo, pero sí es apreciable una seria falta de coordinación, la cual espera que el acomodo de Oscar Zurroza solucione.

    —Algunos veían venir cambios pero en otras secretarías ¿Se hicieron las adecuaciones necesarias?

    — Si se hicieran varios de los movimientos que se comentaran, como que Socorro Díaz ocuparía la secretaría de Educación, quizá estaríamos viendo un gabinete más de Jesús Orozco. Por el momento yo creo que la posición del grupo de Alfaro va a estar en espera. Pudiera ser que ese tipo de comentarios se hicieran para favorecer ciertos vínculos, pero si esto sucediera sería entregar a muy temprana hora el poder de Mario a otras manos.
    El maestro en Ciencia Política agrega que el grupo de Fernando Moreno está difuso en el gabinete, y el de Silverio Cavazos sigue ahí, ocupa algunas posiciones primarias, pero son más las secundarias. En las direcciones generales hay muchas personas que estuvieron como diputados locales, como alcaldes, que de alguna u otra forma lo apoyaron.
    Por su parte, Núñez de la Mora advierte que es difícil saber si estos cambios en el aparato serán benéficos, pero mientras los nuevos funcionarios no presenten alguna idea o propuesta de las cosas que van a hacer en sus nuevos cargos, “será un simple y comodino reacomodo de cuadros del gobernador, que no ayudará en nada a enfrentar la crisis política, institucional y administrativa que hoy lo agobia y lo tiene paralizado”.

    ———– Sin cambios sustanciales

    Para los analistas políticos es diferente el cambio que se dio en la secretaría de Finanzas el año pasado a los recientes movimientos que hubo el lunes. Josué de la Vega anota que la decisión de Omar Magaña era porque supuestamente Banobras no le autorizaba que se saliera, “entonces teniendo tanto tiempo ahí podría perder su jubilación, esa fue la razón oficial y creo que es verídica, a pesar de que hubo otro tipo de comentarios”. Ramón Núñez revira que el funcionario federal se arrepintió para no involucrarse en un asunto en el que incurría en problema de lealtades con Silverio Cavazos al percatarse de la gravedad del fraude general.

    Pero ¿han faltado cambios reales en el gabinete? El investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales considera que más que ello faltan metas en la administración estatal. ¿Y gente de Mario Anguiano? Creo que ahí están los más cercanos a Mario Anguiano. Siento que se está dando el posicionamiento del grupo del gobernador, aún cuando a éste le falta marcar distancia con su antecesor, señala Josué Noé de la Vega.
    Ramón Núñez coincide en que estos cambios en el aparato, de poco servirán si no van acompañados de una verdadera reestructuración de la administración pública del estado, es decir, abunda, “tanto Planeación como Salud y Administración exigen una seria reorganización o fusión o racionalización de sus funciones, como condición para efectivamente convertir en avances las expectativas que los cambios han generado”.

    Sugiere que Administración debiera fusionarse con la secretaría de Finanzas; Planeación debiera hacerlo con Fomento Económico y la parte de planeación territorial que tiene actualmente la secretaría de Desarrollo Urbano; y a Salud debiera quitársele el apellido de “y bienestar social” o fusionarse con la actual y raquítica Secretaría de Desarrollo Social estatal.

    Pero ni el PED ni estos cambios en el gabinete le han dado rumbo a Colima, afirma el representante de Más Allá de Partidos y Elecciones, “seguiremos viendo cómo la nueva administración se desliza por el suelo (porque no puede erguirse): cansada, agotada, autoderrotada, superada de antemano, ya desde muy temprano en su sexenio, por incapacidad para tanta carga que le ha resultado ser lo que es gobernar”.

    “El gobierno oficial y formal que tenemos hoy en Colima no cuenta con la creatividad política, ni con la experiencia institucional, y menos con la pericia administrativa necesaria para echar a andar el gobierno que los colimenses demandan”, advierte Ramón Núñez.

    No obstante apunta que los cambios en el gabinete gubernamental generan expectativa de mejoría en la administración pública y en la dirección política del estado, “o al menos eso es lo deseable: que los anunciados ajustes administrativo-políticos permitan al nuevo gobierno superar el vacío político, la inmovilidad administrativa, la ineficacia generalizada y la crisis de liderazgo estatal que lo ha caracterizado en su primer semestre de gestión”.

    http://www.diarioavanzada.com.mx/noticiasecundaria.php?id_noticia=31974

     

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