Tranquilino Dice…

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    Estoy de acuerdo totalmente- siempre lo he estado-, en que la supuesta fortaleza física  de los hombres, jamás debe ser utilizada a manera de violencia en
    contra de las mujeres. Por lo menos no en forma injustificada, porque hay casos excepcionales, entre ellos la aplicación de justicia, la defensa propia o de otros mas débiles y en casos de salud, donde a mi juicio debe utilizarce.

    Estoy de acuerdo también, en la frase que puso en boga aquí Doña Griselda cuando fue Gobernadora : » La inteligencia no tiene sexo». En consecuencia, reconozco que hay  como género humano, al igual que en los hombres, hay mujeres inteligentes, valientes, trabajadoras, tenaces, orgullosas.  Pero también lo contrario- igual que los hombres-, porque las hay flojas, necias, tontas y sobre todo, resignadas.
    Insisto, hombres y mujeres somos prototipos de la raza humana, con diferencias marcadas ineludibles, pero  también con coincidencias irrenunciables.
     
    Estoy de acuerdo  en algunos- no todos- de los reclamos que  las lideresas que supuestamente pretenden reivindicar a la mujeres enarbolan. Por ejemplo,  salarios  similares a los hombres, en aquellas  labores donde realicen actividades similares. De hecho se dá en los  casos del ejercicio profesional. Por ejemplo podemos decir que  una Doctora especialista, una abogada, arquitecta, ingeniera etc. que se desempeñe por su cuenta, cobra los mismos honorarios- o incluso superiores-, que sus colegas varones.

    Es el mismo caso de las favorecidas con  cargos políticos o con labores sindicales. Pero también es cierto, que  en algunas  las empresas y especialmente  en los cargos  políticos, la mujer se ve superada notablemente. En este último caso, si lo analizamos  fríamente, nos daremos cuenta que la responsabilidad es de las mismas mujeres.

    Veamos un ejemplo actual.  El último escándalo político, precisamente con el pretexto del Día de la mujer-, lo escenificaron  mujeres contra mujeres. Ahí tenemos primero,  el retraso  a la ceremonia de premiación a mujeres distinguidas por el Congreso, ocasionado por una mujer Diputada. Luego esto ocasionó el reclamo de otra mujer importante en la vida social y política del Estado.

    Luego vinieron los dimes y diretes de  mujeres contra mujeres, y conste, que los Diputados aguantaron la ofensa que les dirigió la primera  al llamarlos «Misóginos», que al decir de mi  enciclopedia, significa » odio y aborrecimiento a las mujeres».

    Estoy seguro que la Diputada que lanzó esta frase  a los hombres, lo hizo con la intención de ofenderlos, porque por lo que se conoce a los Diputados- sus compañeros-,  en su mayoría  son identificados como machos querendones, que por el hecho de no permitirle a la Diputada salirse con su propuesta, no quiere decir que la odien y la aborrezcan y mucho menos al resto del género femenino, simplemente hicieron valer su  colmillo político para  no acceder a sus deseos.

    En lo personal respeto en su mayoría a las mujeres, pero no a todas. Me declaro «misógino» de aquellas que se rehusan a aceptar su  condición natural de mujeres y quieren por la fuerza, que toda la sociedad acepte y apruebe sus actos inmorales e ilegales. Si de poner nombres se trata, las llamaré lesbianas y abortistas, que  tratan de esconder bajo  pretexto de ser » libres para el uso de su cuerpo», las aberraciones morales, sociales y jurídicas que  implican sus actos.

    Apoyo y respeto a las que  saben guardar un equilibrio normal entre su ser natural y su queahacer social. Respaldo sus aspiraciones de alcanzar mejores niveles de vida, pero mediante el esfuerzo común, porque también conozco mujeres que mejoraron notablemente su nivel de vida, a cambio de prostituirse  y de inducir a otras  en los vicios.

    El tema es delicado, pero está abierto para que cada quien, en base a sus principios morales sobre todo, exprese sus opiniones. Por lo menos nadie podrá quejarse de que no hay libertad para ello.
     
    Atendida mi lectora. Perdón a quienes se puedan sentir ofendidas, no es contra de nadie en particular. Simplemente, es mi forma de pensar. Gracias por sus comentarios a: [email protected]  

    *El autor es periodista y  Director Editorial del Diario Colimán.

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