Repartiendo Culpas

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    Tal vez hubiera sido más conveniente que estos dos personajes exigieran aumentar los mecanismos de fiscalización ante el innegable hecho de que los partidos ya están sujetos a mecanismos legales que les exigen proporcionar información sobre sus finanzas: al IFE le rinden permanentemente reportes lo mismo que a los institutos de transparencia federal y estatales.

    Pero habría que aclarar que no creemos que Felipe Calderón o Arturo González hayan actuado desconciendo esta información, más bien se montaron a la ola de condenas existente contra los partidos políticos en general y bajo una clara estrategia de generar una cortina de humo que distraiga la atención sobre los nulos resultados del Gobierno Federal o, al menos, para repartir culpas.

    En México requerimos empezar a vivir sin mitos. Mitificar la realidad es increíblemente dañino dado que nos aleja de la misma, nos conduce a dividir al país entre buenos y malos para luego exagerar las virtudes de los primeros y los negativos de los segundos.

    Los partidos políticos son entidades de interés público para la Constitución y esto es básicamente porque reciben dinero del erario y de ahí la obligatoriedad para rendir cuentas sobre sus egresos e ingresos.

    Existe un amplio debate sobre la pertinencia de continuar bajo este esquema o permitir abran sus finanzas de forma indiscriminada al financiamiento privado. Lo cierto es que mantener el financiamiento público permite mayor transparencia y fiscalización en los mismos.

    Aunado a ello, podemos argumentar que los políticos existen para operar el aparato de gobierno y tienen que recibir dinero público por dos razones: cuando son candidatos para evitar que el dinero privado y el dinero de la delincuencia les corrompan; y cuando gobiernan para evitar que los poderes fácticos y los delincuentes les compren y los pongan a sus órdenes.

    Desgraciadamente, pese a ello, solemos encontrarnos con información que nos habla de los altos índices de corrupción política, lo cual nos ha llevado a satanizar a los políticos y a sus partidos, llevándonos incluso a la idea de desaparecerlos, nada más absurdo y peligroso para la democracia. Pero a lo que si nos obliga es a incrementar la vigilancia y las prácticas de rendición de cuentas.

    En tanto, ¡feliz inicio de nuevo año de gobierno!.

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