El Péndulo de Foucault de Umberto Eco

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Por: José Luis Cobián

“Cada uno de nosotros de vez en cuando es un cretino, un imbécil, un estúpido o un loco. Digamos que la persona normal es la que combina razonablemente todos esos componentes o tipos ideales». Eco

Esta novela del género ficción especulativa se basa en la conspiración, una historia enorme e inquietante, unheimlich, como se dice en alemán, escrita por el semiólogo italiano Umberto Eco, donde tres intelectuales inventan un plan que mezcla ciencias ocultas, sociedades secretas y conjuras cósmicas, pero no cuentan que alguien los tomará en serio y sus vidas correrán peligro.

El péndulo es principal elemento y Umberto Eco de manera elegante y extraordinaria nos lleva por las páginas, y en cada capítulo inicia con la curiosa coyuntura de datos extraídos de nigromancia y ocultismo.

Pero antes quiero explicarle, algo que quizás usted ya sabe: El “Péndulo de Foucault” llamado así por su creador Bernard León Foucault, que consiste en una masa esférica (péndulo) suspendida por un hilo en un punto, de tal manera que oscila en forma vertical y se utiliza para medir la rotación de la tierra. Se le puede apreciar en muchos lugares del mundo, entre los más representativos se encuentran, “El panteón de París”, “Centro Educativo y Cultural Manuel Gómez en Santiago de Querétaro, México” y el “Edificio de las Naciones Unidas en Nueva York” entre otros.

Los personajes son: Casaubon, cuya tesis se basa en los polémicos Caballeros Templarios; Jacopo Belbo, astuto, inteligente y viejo lobo de mar, y Diotallevi; estos tres intelectuales forman un equipo de trabajo de una editorial en Milán, e inician una intensa investigación sobre las ciencias ocultas, las sociedades secretas y las conjuras cósmicas.

El trabajo de los protagonistas inicia de una manera entregada y profesional basada en la investigación, pero da un vuelco cuando motivados por la diversión manipulan la investigación haciendo encajar hechos aislados, dando forma a un rompecabezas histórico basado en un plan de los templarios para dominar el mundo por medio de las corrientes telúricas.

Es así que más allá de los límites de un juego milenario se adentran a un mundo desconocido para ellos, donde intervienen por mencionar algunos, franceses, alemanes, jesuitas, rosacruces, masones, espiritualismo, el conde Saint Germain, La Ocrana, Los Asesinos, satanistas, luciferinos, las ciencias ocultas, la Cábala y su Árbol de la Vida, un mapa místico del alma humana y creación con veintidós caminos, uno por cada carta del Tarot, que las unen y relacionan.

Todo detona cuando un personaje, Aglié, se toma enserio el plan, desencadenando sucesos impactantes y trágicos.

Durante las primeras 50 hojas del “Péndulo”, como declaró el autor en una entrevista, son espesas y difíciles, para enseñar al lector a respirar antes de llevarlo de escalada por la lectura.

Amor, amistad, conspiración y engaño, son algunos de los ingredientes que intervienen en esta trama que nos hace recrear escenarios de la bella Italia así como los subterráneos de parís, por mencionar algunos, donde el autor nos lleva y nos da elementos para investigar a quienes por curiosidad o conocimiento deseamos indagar el alto contenido informativo y cultural de esta obra.

El péndulo de Foucault es la segunda novela escrita por Umberto Eco después de “El nombre de la rosa” una novela histórica culturalista, que se ha visto desde varios enfoques, como novela filosófica, histórica, policiaca o semiológica. Otras de sus obras son “La isla del día de antes”, “Baudolino”, “La misteriosa llama de la reina Loana” y “El cementerio de Praga”. Por lo que este distinguido crítico literario, semiólogo y comunicólogo, doctorado en Filosofía y Letras, es uno de mis escritores favoritos por el manejo intelectual, cultural y su extraordinario discernimiento.

Los invito a leer y disfrutar del sabor del saber, como dijo alguna vez otro de mis escritores predilectos Germán Dehesa, para que finalmente como decía Eco: ¿Cómo no caer de rodillas ante el altar de la certeza? Para que no quede nada en el tintero. Comentarios: [email protected]