Alcaldes de Jalisco se Oponen al Gasoducto

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    El titular de la dependencia, Aarón Vázquez Huerta, dio a conocer que «hay quejas constantes contra el gasoducto que viene de Manzanillo y que atraviesa 13 municipios de Jalisco».

    El procurador indicó que la principal molestia de los ediles del sur y el centro de Jalisco es que desconocen lo que está haciendo el gobierno del estado y no saben si se autorizó el tendido de los ductos.

    Informó que varios alcaldes han advertido que la línea es paralela a la autopista Manzanillo-Colima, que existen problemas para la compra de tierras y que al parecer se renta ilegalmente el derecho de vía. Además, señalan, se ignoraron normas de seguridad, como la inclusión de una zona de amortiguamiento donde se impida construir asentamientos humanos.

    Agregó que, aprovechando que todos los terrenos por donde se tiende el gasoducto son de propiedad privada, la firma internacional TransCanada, encargada de la construcción, y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) negocian con los particulares y no informan a las autoridades municipales.

    Vázquez Huerta señaló que la Prodeur integra un expediente con las quejas e informará a los alcaldes del proyecto a fin de que la obra sea autorizada.

    Gasoducto impugnado

    En enero de 2006, el entonces presidente Vicente Fox anunció en Colima que Petróleos Mexicanos, la CFE y la iniciativa privada se unirían para «mejorar los precios de gas natural y dejar de depender del mercado texano», al comprar directamente el combustible «en cualquier lugar de mundo». A este proyecto se le dio el nombre de Gas Natural para el Futuro.

    El gobierno de Colima anunció el 18 de noviembre de 2008 que la empresa que ganó la licitación para construir la terminal de gas natural licuado de Manzanillo fue el consorcio KMS de GNL (gas natural licuado), conformado por las trasnacionales Korean Gas, Samsung y Mitsui, que construiría la regasificadora, recibiría el gas en Manzanillo y lo almacería y regasificaría para su distribución.

    En respuesta, al menos 28 organizaciones ambientalistas de Colima y empresarios hoteleros de Manzanillo formaron un frente que buscó impedir que la regasificadora se construyera, y advirtieron que causaría un ecocidio en la laguna de Cuyutlán, donde existe una falla geológica. No lo lograron, y las obras de la planta llevan un avance de casi 70 por ciento.

    Ejidatarios y pequeños propietarios de Colima protestaron por el proyecto y obtuvieron indemnizaciones, al igual que el gobierno de esa entidad, que exigió obras adicionales en los cinco municipios por donde el gasoducto pasará.

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