TONALTEPETL

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Por: Gustavo L. Solórzano.

La peor profesión que podemos escoger en la vida, es el resentimiento que nos lleva a la venganza estéril e innecesaria. Peor aún cuando somos servidores públicos y nos debemos a la sociedad por igual.

Con la casi total desaprobación de la sociedad colimense, la histórica calzada Galván fue modificada en el tramo correspondiente a la antigua xx zona militar. Así mismo, se formó una comisión (nunca funcionó) para en consecuencia, decidir y proponer el destino que correspondería a las instalaciones de las que fueron desalojados por los militares. En la época de los cristeros, decía mi abuela, en cada centenario árbol guardián de esa maravillosa vía de comunicación, colgaban tres o cuatro personas que, a juicio de la autoridad en turno, habrían cometido un ilícito, la ley se hacía respetar. Los arrieros a pie o a caballo y las personas de antaño, la usaban para transitar de un extremo a otro y desde luego para llegar o salir de la ciudad.

El 25 de septiembre del 2017 inició el suplicio para los colimenses que utilizan esa importante arteria vehicular. Principalmente los comerciantes de la zona, vieron minimizadas sus ventas a punto del quiebre. “La idea del proyecto fue habilitar más espacios para el área peatonal, incorporar a la vialidad dos ciclovías unidireccionales y dejar dos carriles de circulación que son amplios y nos permiten tener la circulación en este espacio”, señalaron quienes en ese entonces, eran los responsables de la obra. Otros ciudadanos mal pensados dirían que la obra era un proyecto hecho a modo.

Aunado a las opiniones divididas, unos decían que no estaban de acuerdo y otros que tampoco, los accidentes no se hicieron esperar, hoy en día varios mini postes de los que “adornan” ambos lados de la calzada, yacen en el piso o están faltantes. A pesar de que ahí funcionan algunas oficinas y aquellos a los que despojaron de su espacio otorgado por la Gobernadora Griselda Álvarez, los bomberos voluntarios, la Calzada luce descuidada, principalmente la parte de la ex zona militar. Finalmente la gente lo ve como un proyecto truncado, pues pretendían llevarlo hasta el Rey Colimán, que bueno que no, porque la primera parte duró casi un año para reabrirse al público.

Que importante hubiera sido que gobierno y municipio se hubieran puesto de acuerdo, pero lamentablemente los intereses eran distintos, y nunca, lo que había propuesto parte el área comisionada. El ayuntamiento de entonces se lució con el tramo que le correspondió, de la glorieta hasta el panteón.

Al respecto mucha gente dice que existen obras con mayor prioridad que las mal realizadas. Simplemente el mantenimiento al complejo de los palacios legislativo y de justicia, la propia casa de la cultura y su edificio de talleres, etc. La que fuera el área de exposición ganadera cuando la feria se hacía en ese lugar, espacio olvidado por años gobierno tras gobierno y muchas otras áreas más que necesitan ser atendidas.

ABUELITAS:

Es conveniente que los organizadores de las fiestas charrotaurinas en el municipio de Villa de Álvarez, valoren las opciones para su evento, en caso de realizarlo. No se puede coartar la libertad de los ciudadanos ni condicionarlos con una medida antipopular, para que puedan asistir a un evento público, como pretenden.  La imposición aquí y en cualquier otra parte, genera rechazo social y en consecuencia vulnera al ser, estigmatizar a los no vacunados no se justifica. Es cuánto.

 

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