TONALTEPETL

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Por: Gustavo L. Solórzano

Muchas personas me han comentado que es muy temprano para pensar en uno o varios candidatos y otorgarles el voto en los próximos comicios. Me parece razonable, derivado de lo anterior un servidor y un nutrido grupo de amigos con los que me reúno de manera virtual, consideramos que, si no sabíamos por quién sí, sí era posible saber por quién no. como ciudadanos, nos pone en ventaja y a la vez nos compromete para hacer un trabajo en bien de Colima. De tal manera que nos sumamos a una invitación y nos hemos dado a la tarea de someter a un serio y respetuoso escrutinio, a mujeres y hombres que aspiran, desde nuestro punto de vista y de acuerdo a los que publican los medios.

Estamos revisando las “jugadas” de aquellos que están atrás de quienes dan la cara, las suposiciones y sobre todo, las actitudes que llevan de manera abierta o velada, al desprestigio o descalificación. De igual manera, estamos analizando el pasado laboral y representativo de quienes buscan repetir, en su búsqueda para lograr una representación popular. No es una tarea fácil, pues descubrimos aspectos poco amables en un análisis de los políticos, que no de la política. La política está sin mancha, son las personas que pierden el rumbo y caen en la ambición, quienes pervierten sus propias aspiraciones y en consecuencia su desempeño. 

También nos dimos cuenta de que somos muchos quienes de una manera discreta, venimos arengando a la ciudadanía y lo seguiremos haciendo, para contribuir en el despertar de una conciencia civil respetuosa de las leyes. 

Las promesas incumplidas, las descortesías personales y telefónicas, las indiferencias, los reprobables intereses personales, las actitudes prepotentes o burlonas y todo aquello que va en detrimento de la ciudadanía, no debe tener más cabida en ninguna administración.

Los ciudadanos merecemos políticos idóneos que sepan estar a la altura de una nueva sociedad, merecemos ser escuchados y atendidos con respeto, sin distinción de colores y ajenos a diferencias personales o encono, no más cuerda. Son muchas las personas que se quejan porque tal o cual funcionario no les atiende tan solo por ser de partidos distintos, peor aún, por falta de afinidad personal. 

Muchos también son los trabajadores que están inconformes porque sus “jefes” se extralimitan en sus funciones llegando incluso a la ofensa y la amenaza. En fin, la historia es larga y la tarea extenuante; sin embargo, existe buena voluntad y la intención es buena también, ojalá se logre algo, insisto, para bien de la sociedad. 

Conocí a Mello hace casi veinticinco años, sencilla, responsable y trabajadora. Una mujer comprometida con su profesión y con la institución que la recibió laboralmente. Todos acudíamos a ella por su capacidad y don de gentes, siempre nos orientaba. En ocasiones, por las múltiples responsabilidades que descargaban en ella, respondía a una petición de ayuda, “nada más déjame desocuparme”. Jamás vi en ella una mala cara o una actitud descortés; institucional siempre, sin dejar su lado humano, algo difícil en una institución. Hace unos días regresó a la casa del padre celestial, su partida fue sorpresiva, impactante y triste. Sin duda, pocos, contados con los dedos de una mano, son los servidores públicos que aplican esa dualidad en su trato, calidad y calidez, estoy seguro que en ella, la Secretaría de Educación ha perdido a su mejor administradora. Buen viaje apreciada amiga Ma. Remedios Rodríguez Macias. Es cuanto.  

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