TONALTEPETL

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Por: Gustavo López Solórzano

Radiante, llena de luz y misterio llega a su cita, cientos de historias se cuentan de ella, de su origen, de su eterno y fallido romance con él. La realidad solo ellos y su creador la saben, han pasado tantos años, son tantas las mentiras y tan pocos los milagros que solo queda seguir el camino alrededor de la vida. Meztli en náhuatl, es el nombre que nuestros abuelos daban a la luna, Tonatiuh, al sol que da la vida a Tonanztin, “nuestra madre” la tierra, misma que habitaba en el lugar que hoy existe el cerro del Tepeyac y estaba representada por una figura que hoy se encuentra en el Museo de Antropología e Historia. Antes de la aparición de la virgen de Guadalupe, cuyo nombre es de origen árabe en su variante en español y proviene de wad-al-hub, que quiere decir o significa «río de amor». Tonantzin era “la madre tierra”, de ahí que Juan Diego narró que la Virgen de Guadalupe se le había aparecido en tres ocasiones (del 9 al 12 de diciembre de 1531), refiriéndose  a ella en náhuatl como Tonantzin y al lugar de las visiones como Tonantzintla, que se traduce como el “lugar de nuestra madrecita”.

Dicen que la figura que representa a la virgen de Guadalupe fue traída de España, sin embargo es de origen árabe como lo muestra su vestidura y su color de piel, morena como los árabes, “mora”. Aclaro, hablo de la imagen; es decir, se manifestó o fue elaborada a imagen y semejanza de una virgen que ya existía en Arabia, con el mismo nombre etc. En nuestro país las deidades femeninas estaban relacionadas con la vida, la fertilidad y la tierra en la época prehispánica. En una de sus crónicas de época, Fray Bernardino de Sahagún escribió en 1576: “hay tres o cuatro lugares donde solían hacer muy solemnes sacrificios, y que venían a ellos este lugar, los indígenas tenían un templo dedicado a la madre de los dioses, Tonantzin, de muy lejanas tierras. Uno de estos es aquí en México, donde está un montecillo que se llama Tepeacac, y los españoles llaman Tepeaquilla”.

Actualmente la imagen guadalupana representa la fe de muchos mexicanos y latinoamericanos, de gente de todo el mundo que cree y confía en “nuestra madrecita”. Alguien dijo que los chinos ya compraron la patente para la reproducción de su imagen y bueno, volvemos a los dimes y diretes. La realidad es que la tradición sigue firme y al decir de algunos, representa jugosas ganancias para unos cuantos.

Cambio de tema, activista, feminista, académica, docente y precursora de la participación de las mujeres en la antropología, Eulalia Guzmán Barrón es una de las mexicanas que rompió esquemas y sin embargo ha quedado olvidada en la reconstrucción de la historia del país. Quizás su mayor pecado fue “haber descubierto los huesos de Cuauhtémoc, el último emperador azteca, en la ciudad de Ichcateopan, estado de Guerrero en 1949”. A partir de ahí los “monstruos de la antropología” cuestionaron severamente su hallazgo y en consecuencia perdió el lugar que había ganado socialmente. A pesar de no haber sido valorada adecuadamente, la figura de Eulalia Guzmán Barrón es referencia en los estados de en sitios arqueológicos de los estados de Oaxaca, Guerrero, Morelos y Chiapas, por mencionar tan solo algunos lugares.

 

ABUELITAS:

Expreso mi felicitación al Diputado Joel Padilla Peña por haber rendido su Primer Informe de Labores al frente de su responsabilidad ciudadana.  Congruente, comprometido y con un buen equipo de trabajo, ha sabido cumplir a sus representados, enhorabuena. Es cuánto.

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