MILITARIZACIÓN

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AL DESNUDO

Por: Edgar Rodríguez

“Personal que se haya destacado por  ser garante de la transparencia, honestidad y servicio al pueblo de México, como es el caso de quienes pertenecen o han pertenecido a las fuerzas armadas”  integrará el nuevo órgano administrativo desconcentrado que lleva el rimbombante nombre de “Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM)”, órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) dotado de autonomía técnica, operativa, administrativa y de gestión, que tendrá el carácter de autoridad fiscal y aduanera y facultades para emitir resoluciones en el ámbito de su competencia. ¡Suena bonito!

Si bien por decreto presidencial la corrupción en México, incluidas las aduanas, despareció como por arte de magia el 1 de diciembre de 2018, hace un año, de gira en el estado de Colima, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, anunció que las mismas estarán a cargo de elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina, para combatir de la mejor manera el tráfico de estupefacientes y el contrabando de mercancías.

Tras la persistencia de los mismos arraigados males generadores de la incontable que campea a sus anchas en todo el amoroso país, López Obrador ahora ha decretado la creación de la ANAM que tendrá, entre otras atribuciones, administrar los padrones de importadores, de importadores de sectores específicos y de exportadores sectoriales; coordinarse con las fuerzas armadas e instituciones de seguridad nacional y de seguridad pública para preservar la seguridad en los puntos de acceso al país; y participar en la negociación de los tratados internacionales que lleve a cabo el Ejecutivo Federal en materia aduanera, así como celebrar acuerdos interinstitucionales en el ámbito de su competencia.

Como para López Obrador el único personal “garante de la transparencia, honestidad y servicio al pueblo de México” es el militar, al Ejército Mexicano y a la Marina Armada de México les ha entregado ya, además de las aduanas, las administraciones portuarias integrales, el control del tráfico marino a través de las capitanías de puerto, y las grandes obras estratégicas de la Cuarta Transformación como el Aeropuerto Felipe Ángeles, el Tren Maya y la Refinería Dos Bocas, la seguridad pública, la logística de las vacunas anti convida,  la protección de oleoductos de Pemex y la edificación de sucursales del Banco Público del Bienestar.

A dos años y casi ocho meses de haber arrancado la militarización de tan importantes áreas de gobierno y proyectos de infraestructura de gran envergadura, ni ha disminuido la corrupción ni mejorado la eficiencia operativa de las mismas; al contrario, la inseguridad es más grave que nunca y el lentísimo movimiento de mercancías a través de los puertos y cruces fronterizos le sigue pegando a la industria y al comercio. Para constatarlo basta con darse una vuelta al puerto de Manzanillo. 

A pesar de la terca realidad, no hay que perder la fe en que algún día el sistema aduanero mexicano transite hacia “una visión de servicio, atención y apoyo expeditos a los importadores y exportadores, además de que coadyuve al reforzamiento de la seguridad nacional, así como armonizar los procesos que involucran los servicios aduanales y de inspección con los acuerdos internacionales que México ha suscrito para eliminar barreras comerciales y propiciar el libre comercio”, como apunta quienes le redactaron a AMLO el proyecto de decreto que les entrega en charola de plata las aduanas a los  militares.

Se dice que…

*Horacio Duarte Olivares, “una persona de toda nuestra confianza, se va a hacer cargo de todas las aduanas (…) Vamos a apoyar todo el gobierno a Horacio Duarte para limpiar todas las aduanas, me canso ganso que lo vamos a lograr”, promete Andrés Manuel López Obrador.

*Los altísimos costos del aprendizaje de las nuevas funciones de gobierno asignadas por AMLO a los militares, los paga el pueblo bueno y sabio de México, pero el problema mayor será cuando futuras autoridades civiles decidan regresarlos a los cuarteles.

*En el gobierno de la 4T la corrupción simplemente ha mudado, en buena parte, del bando civil al militar.

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