López Obrador, el desastre

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Por José Díaz Madrigal

La semana que acaba de concluir, una agrupación de padres y madres de niños con cáncer; ante la ya acostumbrada falta de medicamentos para la enfermedad de sus hijos, desde que llegó este gobierno. Optaron por presentar una denuncia penal en contra López Obrador.

Nunca antes se había tenido que acudir a denunciar a un presidente de México, por la gravísima falta de medicina en los hospitales públicos del país; nunca antes los mexicanos habíamos tenido que soportar a un presidente insensible ante el dolor y sufrimiento de los enfermos.

López Obrador no tiene ninguna justificación ética, ante el general desabastecimiento de medicinas que pasa en todo el sistema de salud pública.

Con el pretexto -según él- de acabar con el monopolio y la corrupción de las empresas mexicanas, que surtían de medicamentos a todos los hospitales del IMSS, ISSSTE, SALUBRIDAD, PEMEX, SEMAR Y SEDENA. Decidió ya no comprar medicinas a estos laboratorios nacionales, que dicho sea de paso; tenían bien estructurada la organización de entregas de medicamentos, con pocas fallas.

En su libro Entre la historia y la esperanza, López Obrador deja bien preciso el siguiente enunciado, después de la crisis de 1995: «Primero comer y luego Pagar», que era lo ético y políticamente correcto.

Pues ahora resulta que lo ético y políticamente correcto, para López Obrador ya no tiene validez. En vez de decir análogamente como en 1995: Primero la salud y los medicamentos de los pacientes y luego investigamos los actos de corrupción. Eso sí, sin que haya desabasto de ninguna medicina en todo el sistema de salud.

Pero lo que a él le interesa ahora es, la dañina demagogia cotidiana y el enervante exhibicionismo como un excitante carrufo de cannabis mañanero. Por supuesto con el propósito de mantener cautivos a sus fanáticos seguidores, sin darse cuenta que a la larga; son los que más negras se las van a ver.

De hecho el origen de la palabreja  asesino, tiene sus raíces del árabe (haschischin, de hachís. Que son los carrufos de mariguana en México) haschischin, cambia al español como asesino, es decir mariguano.

Literal, se necesita andar bien mariguano para permanecer impasible y mandar a una muerte segura -asesinato por valemadrismo- a muchos niños con cáncer de distintos tipos; ya sean leucemias, linfomas, osteosarcomas, dolorosísimos tumores cerebrales,  etc. Se diagnostican alrededor de siete mil casos nuevos anualmente. Mientras tanto a López Obrador y sus seguidores, no les causa ni tantita pena.

En el régimen lopezobradorista, la ineptitud y la corrupción no van a paso lento; van cabalgando juntos como potro desbocado que no funciona jalarlo de la rienda. Si el jinete es torpe e incompetente, a donde sea que se dirija, sin control, solo se puede esperar el desorden, la rapiña y el caos.

Llegaron de Argentina, importados por un laboratorio mexicano; diversos medicamentos para combatir el cáncer. Esta empresa, Novag Infancia, se iba a encargar de distribuir al sector salud; medicamentos oncológicos fabricados por la empresa Laboratorios Kemex. Esos medicamentos anticancerígenos, ya estaban en las bodegas de Novag Infancia, desde hacía varios días. Pues resulta que misteriosamente, el domingo 4 de octubre por la noche, se los robaron; metiendo varios camiones a la bodega de Novag Infancia.

Con estudiada tardanza la COFEPRIS fue notificada 3 días después de la desaparición de los medicamentos, el día 7 de octubre. Esta emite una alerta sanitaria pública hasta el día 9 de este mismo mes, en que señala el nombre de los distintos medicamentos fabricados por el Laboratorio Kemex; pero además agrega: ESTOS MEDICAMENTOS AÚN NO CUENTAN CON REGISTRO SANITARIO y por si fuera poco estos medicamentos fabricados por Laboratorios Kemex solo se distribuyen en el sector público, lo que se traduce en que el gobierno si puede pasar por encima de la ley.

Aquí hay gato encerrado y, se puede deducir un criminal acto de corrupción. En la alerta sanitaria del día 9, claramente dice: ESTOS MEDICAMENTOS AÚN NO CUENTAN CON REGISTRO SANITARIO.

Dice un viejo axioma jurídico: A confesión de parte, relevo de pruebas.

No hay vuelta de hoja, aquí se evidencía un acto de corrupción de grandes proporciones. Primero que nada, claro que es corrupción comprar medicinas sin registro y, también es un acto de enorme corrupción del propio gobierno, el no cumplir con la ley general de salud.

Para medio componer la metida de pata, el día 10, vuelven a sacar otra alerta sanitaria; ahora para dorar la píldora de la regada que ya habían hecho el día anterior. En esta nueva alerta dice la COFEPRIS: De los productos robados, no se garantiza la calidad y seguridad de los medicamentos, (y para esconder el grave error de anunciar que el gobierno acepta para uso del sector salud medicamentos sin registro, en este comunicado eliminaron el párrafo que el día anterior habían puesto al respecto) ya que se desconoce las condiciones de almacenamiento y transporte.

La ciudad de México, es el lugar donde existen más cámaras de vigilancia en las calles. Cuando han sucedido otro tipo de delitos rápido encuentran a los culpables.

¿Por qué en este caso no encuentran la ruta que siguieron los camiones?, ¿por qué la empresa Novag Infancia tardó 3 días en reportar a COFEPRIS? y, a la vez ¿por qué esta institución tardó en emitir la alerta sanitaria, además de hacer cambios al texto original con una nueva alerta, un día después?

El caso es que por el lado que se le vea, este gobierno es un desastre. Empezando por el de mero arriba.