JUNTOS O POR SEPARADO, A LOS MEXICANOS NOS LA. . .

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Por José Díaz Madrigal

Hace pocos días, Felipe Calderón presentó en público su libro llamado «DECISIONES DIFÍCILES» en el cual narra  en que consistieron y cuáles fueron las decisiones más controvertidas y complejas de su sexenio.

Entre los múltiples sucesos que se describen en el libro, reflexiona acerca de los momentos oportunos, que deben conducir las decisiones o mandatos de un gobernante. Estos instantes en el tiempo de ejercer un mandato, sin duda que tienen para un político como Calderón; una carga de audacia, combinada con un certero objetivo que cumplir.

Como en aquella ocasión en que prácticamente él solo, se destapó como candidato presidencial, saliéndosele de control a Vicente Fox quién tenía por delfín a Santiago Creel y, dejando a éste último con un palmo de narices; resultando totalmente exitoso su atrevimiento de irse por la libre sin el consentimiento de su jefe de aquel tiempo. 

Con un olfato muy sensible para salir al paso a circunstancias adversas. Hay un par de historias, que describe en el libro mencionado, como sucesos relevantes. El primero de ellos, es cuando decidió liquidar la compañía de » Luz y Fuerza del Centro» para darle el control total a CFE.

Luz y Fuerza del Centro, era una empresa paraestatal que se encargaba del suministro eléctrico a la ciudad de México, además de algunos municipios de los estados de Morelos, Hidalgo, México y Puebla. Se había convertido en una carga muy onerosa para las finanzas del país. En Octubre del 2009, Calderón decretó la extinción definitiva  de Luz y Fuerza del Centro, liquidando con mucha generosidad en dinero a sus trabajadores y, ofreciendo contratar a los que se quisieran integrar a CFE, que era la empresa que iba a tomar a cargo toda la infraestructura de Luz y Fuerza.

Fue esta una jugada maestra y de valentía política, puesto que desde tiempos de Echeverría, se había intentado desaparecer esta empresa; por el excesivo costo que representaba manejar como un ente distinto a la CFE, por la corrupción de los líderes sindicales, que abusivamente cada año querían mayores privilegios y sumando además sus ininterrumpidas y millonarias pérdidas económicas.

El segundo gol que metió Cuahutémoc Blanco, cuando jugaba México contra El Salvador, en la eliminatoria para el mundial de futbol de 2010 fué la señal y la hora, para sorprender y extinguir, esa problematica compañía.

Todo mundo salió a festejar el triunfo de la selección, mientras tanto la policía federal, tomaba todas sus instalaciones. El ex mandatario , comenta que fue una de las decisiones más difíciles, pero que afortunadamente todo salió bien; por lo atinado del momento oportuno, de acabar de una vez por siempre con ese nido de corrupción que había sido intocable.

La segunda historia, pero no menos importante que llama la atención, en el mencionado libro, es la siguiente: En una cena de gala que se desarrolló en el año de 2010  allá en América del sur; donde había asistido a una reunión con otros presidentes de la región, le tocó estar sentado enfrente de los presidentes de Brasil y Venezuela, Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Chávez Frías respectivamente. Cuenta Calderón, que la charla se centró, en la información que estaba dando el presidente de Brasil, Lula da Silva;  de como mediante sus gestiones, había logrado que el gobierno de Francia instalara, en una ciudad brasileña, una fábrica de helicópteros, tanto de uso civil, como también para fines militares.

Lula da Silva, en un momento de la plática, soltó todas las facilidades que les había ofrecido a los franceses con el objetivo de que se instalaran en su país; que incluso para que tuviera mayor ánimo esa empresa de Francia, por asentarse en Brasil, aparte de las facilidades que les ofrecía; también para estimularlos les hizo un pedido de 60 helicópteros para el gobierno brasileño. Justo enseguida de Lula, estaba sentado Hugo Chávez que de inmediato terció, echando una fanfarrona bravuconada; dirigiendo la vista a Felipe Calderón, que se hallaba sentado mero enfrente de ellos, diciendo: nosotros los venezolanos nos comprometemos a comprar otras 60 helicópteros para nuestras fuerzas armadas y, así en conjunto; Brasil y Venezuela tendremos la aviación militar más fuerte de Latinoamérica, y juntos vamos a invadir a México! Terminando estas últimas palabras con un modo burlón, hiriente y una sonora carcajada.

Dice Calderón, que estaba atento al diálogo de los dos mandatarios; que en cuanto se calmó la risa de la desabrida ocurrencia, le cambió el semblante; haciendo la copa y los cubiertos a un lado, en un tono serio pero firme, les contesta viéndoles directamente a la cara » JUNTOS O POR SEPARADO A LOS MEXICANOS NOS LA. . .»

La autenticidad de un líder, que en su momento representó en el extranjero a todo el pueblo de México, no tiene ningún reproche, cuando se trata de defender la dignidad agraviada, de toda una nación.

No hay chaparro que no sea maldito, reza un refrán popular. Quizá los dos presidentes sudamericanos, se fueron con la finta de la baja estatura de Calderón; pero ni de lejos se imaginaron que les iba a salir respondón y, les salió el tiro por la culata. Ambos presidentes -Lula y Chávez- con el correr de los años, tuvieron un final desastroso, de delincuentes uno en la cárcel, acusado de corrupción y, el otro murió; pero no sin antes haber arruinado económicamente a su país, Venezuela.

No debemos olvidar nosotros los mexicanos, que estos dos personajes de sudamérica; han sido un modelo favorito, para el actual presidente de México.

En aquella noche del 2010, durante la cena de gala, bien pudo haber rematado Calderón; cuando terminaba la reunión y se levantan las copas, con la estrofa de un famoso corrido del Bajío:

Esta copa no la tomo

Se me arrienda de los dientes

No vine a tomar  de cuello

Ni a platicar con delincuentes.

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