Colocan Medidores de Ciclones en la Isla Socorro

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    El equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (ITM), encabezado por Nicholas Makris, descubrió que medir los niveles de sonido de un huracán bajo las aguas de los océanos puede determinar con precisión el poder destructivo y comportamiento de ese fenómeno meteorológico antes de tocar tierra, con lo que se podrían salvar muchas vidas.

    Y es que entre más fuerte sean los vientos de un ciclón, más aire entra en las aguas del océano mediante el rompimiento de las olas, fenómeno que produce un sonido diferente al común dentro del agua, provocando que sensores acústicos puedan medir la fuerza del huracán.

    “Colocamos los hidrófonos en la punta sur de Isla Socorro, a dos kilómetros de la costa y la estación meteorológica del lugar, con lo que esperamos tener excelentes datos”, comentó Makris.

    Los investigadores del ITM eligieron el sitio pues se encuentra en una de las zonas más propensas a huracanes, dado que cada año, más de tres ciclones pasan cerca de sus costas.

    Con la ayuda de los ingenieros de la dirección de Oceanografía, Hidrografía y Meteorología de la Marina mexicana, los hidrófonos son colocados, sujetados con anclas y cadenas, a 800 metros de profundidad, y se usan flotadores para reconocer su ubicación. El sensor acústico cuenta con un ordenador, un sistema de almacenamiento de datos y cable para transmitir la información a una zona remota, que en este caso será la unidad meteorológica del lugar.

    Mejores que los satélites

    En un proyecto piloto realizado hace ocho años, los científicos del ITM comprobaron que los datos captados fueron más exactos que los obtenidos vía satélite y muy similares a los registrados por los aviones caza-huracanes.

    A pesar de la exactitud de los datos, el emplear caza-huracanes es un proceso muy caro, dado que cada avión tiene un costo de 100 millones de dólares.

    Cada vuelo representa un gasto de 50 mil dólares, y si se toma en cuenta que para vigilar cada huracán se requiere de por lo menos una docena de vuelos, entonces el proceso de monitoreo es sumamente costoso.

    En un documento aceptado para su publicación en Geophysical Research Letters, Makris y su estudiante de posgrado Joshua Wilson, demostraron en 1999, tras el paso del huracán Gert, en el Atlántico, que el margen de error de los hidrófonos es de menos de 5%, casi lo mismo que se obtiene de las mediciones con aeronaves. Por ello, con ayuda de una unidad de medición meteorológica de la marina de México en la Isla Socorro, Makris espera corroborar sus primeros resultados y brindar una medida de prevención segura ante huracanes.

    “La vigilancia por satélite, como se hace en la mayoría de los huracanes, da buenas pistas de fenómeno, pero no es fiable para determinar el poder destructivo de fenómeno meteorológico”.

    Este sistema podría ahorrar 2 mil 500 millones de dólares al año sólo en Estados Unidos, mientras que países con pocos recursos y que sufren frecuentemente el azote de tormentas y ciclones, como los centroamericanos, México, India y Bangladesh, serían los principales beneficiados de esta tecnología.

    Aunque por el momento se trabaja en una zona de paso de huracanes, una vez perfeccionado el método se podrá sembrar de hidrófonos el camino de los ciclones, que serían lanzados desde aviones.

    En época sin huracanes, los hidrófonos servirían para monitorear la sal marina que entra en la atmósfera como resultado de las olas marinas, la cual tiene impacto sobre el clima global al dispersar la radiación solar que regula la formación de nubes.

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