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Alemania.- El pasado agosto fue el mes más caluroso que jamás se haya registrado, lo cual contribuyó a que la Tierra tuviera el verano del hemisferio norte también más caluroso que se haya medido científicamente.
Según el servicio meteorológico europeo Copernicus, esto fue ocasionado por el doble impacto del cambio climático provocado por el ser humano y un fenómeno de El Niño sobredimensionado.
La temperatura promedio a nivel mundial el mes pasado fue de 16.96 grados Celsius (62.53 grados Fahrenheit), técnicamente una centésima de grado por encima de la marca histórica a nivel global establecida en julio de 2023, pero como ese también es el nivel de incertidumbre, se considera un empate, explicó Samantha Burgess, responsable de estrategia climática de Copernicus.
“Ya es hora de dejar de actuar sorprendidos de que nuestro planeta en calentamiento se siga calentando. Esto está ocurriendo exactamente como los científicos lo pronosticaron literalmente hace décadas”, subrayó el climatólogo de la Universidad Texas A&M, Andrew Dessler.
“La verdadera pregunta no es si seguiremos batiendo récords de calor (que lo haremos), sino si vamos a hacer algo al respecto o simplemente quedarnos ahí sentados mientras el tren del clima nos pasa por encima”, añadió Dessler en conversación con The Associated Press.
El hecho de que los récords se estén rompiendo de forma regular, y de que agosto —y no julio, que suele ser más caliente— haya establecido una marca histórica, son señales de que el cambio climático provocado por el ser humano se está acelerando, afirmó el climatólogo de Berkeley Earth, Zeke Hausfather.
Límites rebasados
A nivel mundial, agosto estuvo 1.65 grados por encima de los niveles preindustriales, superando por mucho el umbral establecido a un mayor plazo de 1.5 grados en el Acuerdo Climático de París de 2015. Los ocho meses más calurosos en los registros han ocurrido desde julio de 2023, según datos de Copernicus.
Para Burgess, quien vive en Reino Unido, un país azotado por olas de calor, “hemos pasado de un clima muy abstracto que quizá afectara al sur global o a lugares lejanos, a un clima que impacta y altera nuestra vida cotidiana con cierres de escuelas, hospitales desbordados, carreteras que se derriten, vías de trenes que se deforman”.
“Y la realidad es que tendremos más de estas condiciones que hemos visto este verano”, añade Burgess.
Las temperaturas mensuales de los océanos de todo el mundo durante agosto igualaron el récord histórico para el mes más caluroso jamás registrado, establecido en marzo de 2024, mientras que el 22 de agosto se estableció un récord para el día de mayor temperatura en los mares a nivel mundial.
Combustibles fósiles y El Niño, los culpables
De acuerdo con varios científicos, si bien el calentamiento natural y temporal de partes del Pacífico —que distorsiona y calienta el clima a nivel global— llamado fenómeno de El Niño es un factor que ha contribuido a romper el récord, está muy lejos de ser una causa tan relevante como lo es el cambio climático provocado por el ser humano.
“Aunque El Niño está empezando a aumentar el calor, el factor subyacente sigue siendo nuestra quema implacable de combustibles fósiles“, subrayó Friederike Otto, climatóloga del Imperial College London.
De hecho, “el cambio climático hace que cada El Niño sea más caliente, y hasta que dejemos de quemar carbón, petróleo y gas, estos meses de temperaturas históricas simplemente seguirán llegando”, añade.
Los pronósticos indican que este El Niño romperá récords de intensidad en los próximos meses. Y a medida que las temperaturas sigan en aumento, las olas de calor, las tormentas, las inundaciones y los incendios forestales serán más frecuentes y peligrosos, advirtió Katharine Hayhoe, climatóloga en Texas Tech.
Según Hausfather, “es cada vez más probable que 2026 termine por superar a 2024 como el año más caluroso en los registros, y es casi seguro que 2027 supere a ambos, posiblemente superando por 1.8 grados los niveles preindustriales, impulsado por un El Niño de una fuerza sin precedentes”.






