A GISELA AÚN LE DUELE

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AL DESNUDO

Por: ÉDGAR RODRÍGUEZ H.

Después de poco más de dos años de haber dejado la Secretaría de Movilidad, la ex funcionaria Gisela Méndez parece no perdonar a su ex jefe el gobernador José Ignacio Peralta Sánchez, a su gabinete y en general a todos los colimenses que según ella, no la merecían. Todo derivado por sus constantes desencuentros con los gremios de camiones y taxis, principalmente.

Igual y ya no hay ni quien se acuerde de ella a más de dos años de su renuncia y por ello Gisela Méndez azuzada por alguien buscó los reflectores virtuales y mediáticos con señalamientos poco convincentes sobre el proyecto de construcción del nuevo libramiento de Colima el cual diera a conocer el gobernador José Ignacio Peralta Sánchez, obra que por cierto permitirá desviar de la mancha urbana el transporte de carga pesada que entra y sale del puerto de Manzanillo.

Asumiéndose como una gran urbanista, la exfuncionaria peraltista, también pretende mostrarse como experta en ingeniería civil, pero utilizando información carente de veracidad y sin sustento técnico que usó en sus redes sociales y luego fuera retomada por algunos medios de comunicación simpatizantes de la 4T identificados con dictadorcillo Vladimir Parra Barragán, lastre de la diputada federal con licencia Indira Vizcaíno Silva.

Gisela Méndez a quien se le recuerda, y no precisamente por ser una gran urbanista, sino por el adefesio de obra realizado frente a la Casa de la Cultura de Colima, y por sus constantes pugnas con los transportistas del estado tanto públicos como privados, pretende seguir con el encono, desinformando para luego asumirse como víctima como ya es su costumbre.

Dicen que, para ser, también hay parecer, y en su momento, como funcionaria pública, Gisela con todo y sus conocimientos de maestría en Italia, demostró que Colima, un estado de pequeñas dimensiones geográficas, le quedó grande. La gente de Colima, por ejemplo, aún no olvida el viacrucis por el que tenía que pasar para realizar un trámite vehicular.

La arquitecta de profesión Gisela Méndez, no perdona el que haya sido corrida con todo y su desprecio por los ciudadanos colimenses a quienes criticó por su corta visión del mundo, en el que por cierto ella aún no encuentra acomodo y será por eso que espera colarse de nuevo en tierra colimota si su amiga Indira Vizcaíno Silva llegará a la gubernatura del estado.

Siguiendo el ejemplo del diputado morenista Vladimir Parra Barragán, Gisela salió a criticar sin calidad moral el proyecto de inversión que generaría 3 mil empleos en un momento en el que se requiere reactivar la economía ante los estragos ocasionados por la pandemia del Covid-19 y los recortes federales al estado de Colima.

Gisela parece no haber escuchado lo que recientemente la diputada federal por Morena Claudia Valeria Yáñez Centeno advirtió y dijo: “quiero ser gobernadora. No me vínculo  con los grupos (liderados por Vladimir Parra Barragán) que representan la deshonestidad, somos institucionales en Morena; y estos grupos inventan falsedades que considero normales, es una lucha”.

En esa lucha, la del otro bando liderado por la aspirante a gobernadora Vizcaíno Silva, se encuentra Gisela Méndez, de ahí que todo lo que diga podrá ser tomado como un garrotazo con mensaje de venganza al gobierno actual, al que pertenecieron ambas damas, la primera renuncio y a la segunda la renunciaron.

Se dice que…

*La guerra no inició hoy, pero sí quedo claro que se recrudeció a partir de que la diputada federal de Morena Claudia Valeria Yáñez Centeno señalara fuerte y claro “¡Quiero ser gobernadora!, (por MORENA) sí le entro y me apunto. No puedo ser incongruente, mi compromiso con el presidente es combatir la corrupción y la impunidad, no tolero ni la corrupción, ni la deshonestidad, ni la injusticia, sería como traicionar los principios inculcados por mis padres”.

*Apenas dejó de ser la secretaria de Movilidad del gobierno de José Ignacio Peralta Sánchez en abril de 2018 Gisela Méndez afirmó que el haber intentado una nueva política de movilidad le costó poner en peligro su vida, “soportar agresiones físicas, verbales, amenazas y calumnias, que no solo han tocado mi labor profesional, pero también la personal”, al tiempo que destacó que ya no había condiciones para continuar al frente de la dependencia. Sin embargo, pequeño gran detalle que la hace perder credibilidad, nunca señaló posibles responsables o de parte de quién recibió esas amenazas, ni cuáles fueron las situaciones que pusieron en riesgo su vida.

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