Colimense Sobrevivió al Terremoto

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    La madrugada lo sorprendió trabajando frente a la computadora; eso salvó la vida de Cuauhtémoc, quien escapó antes de que el edificio donde vivía en Abruzzo, Italia, se colapsara; a Perla, la otra mexicana que estaba en la región de la tragedia, el temblor la despertó. “Abrí la ventana y vi la montaña, parecía que los árboles se desprendían, pero el miedo no me permitió correr”, recuerda.

    Ahora, ambos estudiantes están a salvo en Roma, pues fueron desalojados del área, ya que la tierra sigue temblando y representa un riesgo inminente. Son sobrevivientes del sismo del 6 de abril, que hasta ahora deja un saldo mortal de 283 víctimas.

    “Todavía no asimilo lo ocurrido; es una tragedia que persiste al ver lo que le pasó a otras personas. Sólo puedo dar gracias de estar bien”, señala Perla Zorayda Barreda Vidal, una joven de 29 años, originaria de Colima, en entrevista con EL UNIVERSAL.

    Ella tenía un mes en Italia, a donde viajó para estudiar una maestría sobre Cooperación Internacional contra el Crimen Organizado Financiero en la Universidad de Teramo, ya que en su natal Colima preside la organización Libertad es Acción, dedicada al estudio y al combate de la corrupción.

    Las clases empezarían el 26 de abril, por lo que, junto con una joven rusa alquiló un departamento en Teramo, a sólo 30 minutos de la población de L’Alquila, que fue devastada por el sismo.

    “Eran como las tres de la mañana y un ruido me despertó. Tardé en reaccionar y entender que todo se movía; me quedé sentada en la cama y comencé a ver que todas las cosas se caían, era un gran estruendo”, rememora. Los árboles de las montañas que rodean Teramo “parecía que iban a desprenderse”, pero Perla no acertó a correr, pues el miedo la paralizó.

    Sólo hasta que la tierra dejó de moverse, la joven acertó a salir del departamento. “Sé que hice mal, pues en México por lo que ocurrió en el terremoto de 1985, siempre nos dicen que hay que mantener la calma, tratar de ponerse a salvo, pero hasta que dejó de temblar reaccioné y salí a la calle. Creo que a todos les pasó lo mismo; el problema es que estábamos dormidos”.

    Fue desalojada junto con el resto de los estudiantes con sólo una maleta por equipaje, y trasladada a Roma, donde la Universidad de Teramo les dispuso nuevas viviendas, en tanto se determinan los daños ocasionados en sus instalaciones, y si es posible que inicien las clases en la fecha programada.

    En el trayecto a la capital italiana, conoció a Cuauhtémoc Acosta Lua, de 31 años, el otro estudiante mexicano que estuvo en la zona de la tragedia, a quien no fue posible contactar vía telefónica.

    Perla recuerda que le impactó conocerlo en la central de autobuses —ya que viajaron juntos a Roma por los arreglos que hizo la embajada mexicana—. “Sólo llevaba una bolsa de plástico en las manos, con ropa que le regalaron, pues en su caso, el edificio en el que vivía en la ciudad de L’Alquila se derrumbó, lo perdió todo”.

    Cuauhtémoc le platicó que aun cuando era de madrugada, estaba trabajando en la computadora, ya que realiza un posdoctorado y un proyecto científico auspiciado por una empresa automotriz mexicana.

    Estaba en un departamento del séptimo piso de un edificio para estudiantes, que afortunadamente estaba casi vacío por ser temporada vacacional. Al comenzar el sismo, reaccionó de inmediato; dejó todo y buscó la salida, mientras a su paso se desprendían partes del inmueble… Logró llegar a la calle junto con otros compañeros antes de que la construcción se desplomara.

    Sobrevivió, pero su trabajo de meses quedó en la memoria de la computadora, por lo que le dijo a Perla que sólo esperará a que las autoridades autoricen el regreso de los pobladores a Abruzzo, para tratar de recuperar su proyecto truncado por el sismo.

    NOTA COMPLETA:
    http://www.eluniversal.com.mx/primera/32781.html

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