Presidente ¿quiere colgar los tenis?

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Por: Francisco Pérez Medina

No logro entender el mensaje que quiere dar. Tal vez, por eso, por lo confuso de su actuar, es que me atrevo a pensar algo indebido: quiere colgar los tenis. Esta costumbre mexicana, es la que se me viene a la mente cuando veo que, lo que predica, es lo que no está dispuesto a practicar.

Ha mencionado reiteradamente que quiere pasar a la historia de nuestro país. Pues bien, eso ya sería suficiente con haber llegado a ocupar la presidencia luego de 18 años en campaña. Por ese sólo hecho, sería recordado en la historia -no sé sí la de bronce, es muy pronto para saberlo- pero, definitivamente, será recordado por las siguientes generaciones. Pero, no. No es lo que pretende. Quiere pasar como uno de los más queridos y, el tiempo, es un obstáculo –12 semanas continuas en descenso sobre su aprobación, auguran no cumplir ese deseo-. Concluir su mandato, dificulta y hace imposible esta aspiración personalísima.

Conocedor de la historia, sabe que, quienes han trascendido como lo desea, tienen un componente indeseable: la “falta absoluta” en el poder. Hay sólo dos -coincidencia que son sus predilectos cuando hace alusión a alguna decisión compleja de su gobierno o, simplemente, cuando pierde terreno en la agenda pública culpando a sus adversarios, catalogándoles de conservadores, mostrando su admiración por éstos, incluso, los tiene siempre detrás de cualquier presídium oficial- Benito Juárez y Francisco I. Madero. Su ausencia irrevocable fue causada por una “angina de pecho”; el otro, traicionado durante la “decena trágica”. Estos han trascendido en el tiempo otorgándoles virtudes que, bien podrían ser debatidas -no es el propósito de esta columna- siendo catalogados como grandes héroes nacionales. Por todas las evidencias de su actuar, con exceso de confianza, imprudencia o simplemente una incomprendida valentía, definitivamente, podrían inferirse su anhelo.

Sé que esta deducción puede ser controversial. Sí alguien de sus asesores, colaboradores, seguidores, fieles o amigos del presidente, llegan a leer esta columna, por favor díganle que mi máximo deseo es equivocarme y que le ruego rectifique cualquier riesgo que pueda convertirla en un hecho histórico trágico. Que soy un exagerado por creer que, haber eliminado su cuidado del Mayor Estado Presidencial, dejando solamente una ayudantía, es una preocupación infundada “el pueblo bueno me cuida”; que, señalar un peligro el continuar con un ritmo de trabajo intenso ingiriendo alimentos altos en grasa, con el antecedente de haber tenido un infarto, es una blasfemia, “estoy al cien… promuevo la diversidad de platillos del país”; que reprochar viajar en aviones comerciales y pedir que cuide con mayor esmero su investidura, es un cuestionamiento inconsciente “somos austeros… es un avión que no lo tiene ni Obama”; que, solicitarle una constancia médica sobre su salud física y mental, es un atrevimiento contra la protección de sus datos personales;  y, la última,  quizá la más extraña de todas, que pedir suspenda sus giras y solicitar practique lo que sugieren los expertos como evitar saludar de mano, dar beso, abrazos a multitudes o mantener “Susana Distancia” durante la mayor pandemia mundial es una preocupación bastante patética e injustificada, sus “detentes”, ergo, lo hacen invencible.

Pues bien, estimado lector, una vez que nacimos, sabemos que uno no durará por siempre. Cuidarnos para que ese momento llegue lo más tarde posible, es un instinto elemental, el más básico de supervivencia; claro, es un criterio universal casi para todos, casi, excepto de aquellos que desean con ahínco un espacio en la historia.         

Salida

1.- Se mantiene un índice bajo de propagación del CoVid19 en nuestra entidad. Sigamos las recomendaciones de las autoridades, de los expertos y salgamos lo indispensable de nuestros hogares. Así, la sociedad mexicana demostrará, nuevamente, de qué estamos hechos. Serán largos días, pero el cuidado propio y el de nuestros seres queridos, valen la pena.

2.- Desde este humilde espacio: mi admiración, respeto y reconocimiento a médicos, enfermeras y enfermeros, epidemiólogos, personal de los hospitales quienes exponen su vida por proteger la de los ciudadanos. 

2.- Bajó el precio de la gasolina y se pretendió colgar esa medalla; llegó a 25.5 pesos el tipo de cambio del dólar, y sólo ha habido silencio.

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