Nico Exige a Mario que «Agarre el Toro por los Cuernos» en Seguridad

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    PALABRAS DEL DIP. PROFR. NICOLÁS CONTRERAS CORTÉS, EN EL FORO DIÁLOGOS POR LA SEGURIDAD PÚBLICA, CONVOCADO POR EL GOBERNADOR DEL ESTADO.

    31 DE AGOSTO DE 2010.

     

     

    CIUDADANO GOBERNADOR DEL ESTADO:

     

    DISTINGUIDOS PARTICIPANTES

    EN ESTE DIÁLOGO POR LA SEGURIDAD:

     

    DISTINGUIDO AUDITORIO:

    Agradezco, en primer lugar, la invitación que me formulara el titular del Ejecutivo para participar en este Diálogo por la Seguridad Pública.

    Acudo a él con la mejor buena fe, en el entendido que el Gobierno del Estado actúa con honestidad política para tomar en cuenta, verdaderamente, las propuestas razonables que signifiquen un mejoramiento en la estrategia pública seguida hasta ahora en contra del crimen organizado. Sería lamentable que, imbuidos de esta actitud positiva con la que venimos, ante nuestras propuestas, comentarios y críticas constructivas, se nos atacara y señalara como enemigos y críticos del sistema, nada más porque decidimos manifestar nuestras opiniones y decimos no estar de acuerdo con algunas medidas oficiales.

    Me complace que, por fin, señor gobernador, se haya decidido a dar este paso. Pudo hacerlo mucho antes, cuando varios protagonistas políticos de la entidad expresamos públicamente la conveniencia de una convocatoria del Ejecutivo a las fuerzas políticas y sociedad civil, para proponer medidas en materia de seguridad pública, cuando apenas empezaban a producirse los primeros brotes de inseguridad en la entidad. Se nos dijo que no era necesario, que la entidad seguía siendo segura, que los criminales no eran de Colima y que hasta el gobierno federal podía aprender de la estrategia colimense para combatir el crimen. Ahí están las hemerotecas para comprobar estas declaraciones. En hora buena, señor gobernador, nunca es tarde para rectificar, y más en esta delicada materia, que tiene que ver con la tranquilidad y seguridad de los colimenses, a los que usted y yo, en diversos niveles, representamos.

    Fue hasta que el Presidente Calderón convocó a diálogos similares, hace pocos días, al que asistió a uno de ellos nuestro gobernador, para que se decidiera hacer lo mismo. Ojalá que, a diferencia de aquéllos, éstos no se queden solamente en discursos, halagos y buenas intenciones, pues en los federales no se produjo una sola determinación que incidiera concretamente en el cambio de rumbo de las políticas públicas en contra del crimen organizado. Fue, sin duda alguna, un diálogo de sordos. Los resultados cotidianos de descuartizados, secuestrados, levantados, ajusticiados y un largo etcétera, así lo comprueban.

    Paso ahora a las propuestas.

    Primera.- La principal y primordial acción que se debe emprender de manera inmediata, es la de conformar un equipo de expertos, con los conocimientos y la experiencia comprobados, que hagan una efectiva labor de inteligencia y contrainteligencia, que permitan navegar con los ojos abiertos y la mente avispada, en las recelosas aguas del combate a la delincuencia, sobre todo con el narcotráfico.

    Una unidad de expertos dotada de tecnología avanzada, verdaderamente blindada para que sea inmune a la corrupción, que cuente con la efectiva confianza de todas las fuerzas de seguridad en la entidad. Hasta ahora, todas ellas recelan y desconfían de las otras, actuando cada quien por su cuenta. Así no se puede avanzar, cuando las corporaciones policiacas se niegan a darse información. Entiéndanlo: el combate frontal y decidido a la delincuencia, debe sustentarse en la acción coordinada de todas las entidades y corporaciones involucradas.

    Es necesario un cambio de timón, en el sentido de que los titulares del gobierno federal, del estado y los ayuntamientos, asuman seriamente sus compromisos y canalicen recursos y voluntades para establecer y hacer funcionar esta unidad de élite, que les permita a los involucrados en seguridad, saber cómo, dónde y cuándo actúa el crimen organizado, para actuar con oportunidad y contundencia. Prever y adelantarse a sus movimientos. No hacerlo así, es chuparse el dedo y seguir permitiendo que las cosas sigan igual, hacerle al cuento de que se combate al crimen.

    Ya basta de seguir con los lamentos de que todas las esferas y niveles de la seguridad pública están copadas por el crimen organizado y la corrupción. Si esto es realidad, pues hagan en serio una limpia a fondo, para erradicar la enfermedad y empezar bien las tareas. Comprométanse de verdad, señores responsables de la seguridad púbica en la entidad, a tomar el toro por los cuernos. Si no quieren, si no pueden o si le sacan al bulto, por las consecuencias que esa medida implica, mejor dedíquense a otros menesteres, ¿no lo creen?

    Segunda.- Si contamos con la información oportuna y adecuada, estaremos en condiciones de prever los pasos del enemigo y actuar con la debida rapidez y contundencia, sustentados en la coordinación real y efectiva de todas las fuerzas de seguridad involucradas en los operativos. Después de saber, viene el actuar. Una cosa lleva a la otra. Una unidad de inteligencia eficiente, requiere de una adecuada coordinación de los equipos de seguridad que participan en los operativos subsecuentes. Aquí también cabe lo que dijimos párrafos atrás: acción coordinada de los cuerpos de seguridad, blindada contra la corrupción y la permeabilidad del narco. ¿Qué soy un iluso al pensar o suponer que esto es posible? ¿Entonces, pregunto, no se pueden limpiar los cuerpos de seguridad? ¿No es posible contar con cuerpos de seguridad “seguros”, inmunes a las nóminas de los delincuentes? Eureka, entonces dejémonos de vaciladas, suspendamos estos diálogos y bajemos la guardia. Dejemos el campo libre a la delincuencia. Al cabo que ella puede más que el Estado.

    Expreso un rotundo NO a ello. Soy de los que todavía tenemos confianza en nuestras instituciones, convencido de que pueden ganar la lucha por la seguridad. La clave está en decidirse a combatir de manera integral, no en hacer como que combatimos a los malos. Decidámonos, autoridades y ciudadanos, a entrarle en serio a estas tareas. Es el Gobierno el que nos debe decir cómo hacerlo, así como concertar y dirigir todos los esfuerzos concurrentes. Esa es su tarea, servidores públicos. No renuncien a ella ni se hagan los disimulados.

    Tercera.- Si ya resolvimos la información y tenemos la coordinación, lo que sigue es lo más sencillo: el equipamiento en todos los sentidos, en armamento, en municiones, en radiocomunicación, en tecnología, en unidades vehiculares, en cámaras de vigilancia, así como en un entorno adecuado para la mejor operación de los cuerpos policiacos: capacitación, mejores prestaciones, seguridad social y una salario digno. Esto, al fin de cuentas, se traduce en dinero; y aunque es escaso, no hay de otra, se debe canalizar en serio y utilizarse con efectiva honradez. Si le seguimos sacando a destinar lo que sea necesario para contar con equipos de seguridad a la altura y con el nivel de operatividad de los grupos delincuenciales a los que se trata de combatir, seguiremos equivocados en la estrategia.

    De qué sirve construir una escuela más, entregar miles de becas o apoyar a más adultos mayores, si lo básico, lo fundamental, lo que efectivamente exige la gente, que es la seguridad del pueblo, la tranquilidad de las familias, no se ha logrado, no se ha conseguido: que los niños y jóvenes concurran seguros a sus escuelas y estudien en un ambiente de seguridad colectiva; que nuestros adultos mayores disfruten con tranquilidad las calles y plazas públicas.

    No se asusten ni se sorprendan con lo que voy a decirles: si es necesario quitarle recursos a otros rubros gubernamentales, así se trate de los destinados al desarrollo social, hay que hacerlo, señores, para canalizarlos a la seguridad pública. Esa medida financiera deberá ser primordial, temporal y necesaria, pues en tanto no se logre el objetivo de que la gente se sienta y esté segura de las acciones criminales, todas las demás políticas públicas carecen de sentido. En tanto el Estado no garantice a su pueblo la seguridad que requiere, las demás acciones de gobierno pierden efectividad. Lo primero es lo primero.

    Y ahora permítanme decir algo, que sé que incomodará a más de alguno de los que estamos en este foro. Ya es tiempo de que se exprese en un espacio oficial como éste, no sólo, como hasta ahora, en los corrillos, cafés y mercados de la entidad. La gente dice que la clave de la inseguridad que padece Colima, es resultado de la venta de la plaza, en la cual ex funcionarios públicos metieron las manos. La suspicacia popular no debe ser ignorada, el pueblo de Colima no es tonto, no lo tratemos como si lo fuera. Por ello, es urgente un deslinde claro, rotundo, ante esas manifestaciones de muchas gentes, de quienes tienen la responsabilidad pública de combatir a la delincuencia organizada. No hacerlo, produciría la sensación de complicidad y, en el mejor de los casos, de incapacidad. Estamos a tiempo para ello.

    Muchas gracias por su atención.

    Colima, Col., 31 de Agosto de 2010.

     

     

     

    DIP. PROFR. NICOLÁS CONTRERAS CORTÉS

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