LECTURAS

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CONTRA LA MEMORIA DEL OLVIDO

“Gracias a la libertad de expresión

es posible decir que un gobernante es inútil sin que nos pase nada.

Al gobernante tampoco”.

Jaume Perich (1941-1995).

Por: Noé Guerra

La memoria es individual y es subjetiva, nunca es histórica o colectiva. La historia, en cambio, no se basa en memorias individuales subjetivas, sino en la investigación de datos que sobreviven del pasado, por tanto la llamada “Memoria histórica”, ni es memoria ni es historia, no es, sino una versión creada. Mito o leyenda sobre el pasado. La frase que trata de resumir el concepto de Memoria Histórica es el que dice: «pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla». Para que se apegue a lo que busca, se le debe añadir: «pueblo que no conoce su historia no comprende su presente y, por tanto, no lo domina, otros son los que lo hacen por él».

Dominio y manipulación que se dan en lo ideológico-cultural, económico y político. El desconocimiento provoca falta de comprensión sobre los procesos históricos que dan como resultado el presente, generando carencias democráticas que se sustancian en una sociedad despolitizada, ignorante. Vivimos en una democracia fundada en el olvido. Estamos construyendo nuestra historia como pueblo no con nuestro guión, sino con el de los que promueven el olvido. No somos dueños de nuestro presente, porque poco conocemos nuestro pasado.

El uso político de la historia ha sido una constante incurriendo en la manipulación de hechos, como la inscripción obsesiva de nombres para la inmortalidad así como la sustitución de estos por el adversario sucesor. Los romanos incluían en las condenas la llamada Damnatio memoriae, para destruir cualquier recuerdo del “enemigo del Estado”, incluyendo su nombre. La fidelidad o el anacronismo no son lo más importante para la eficacia de la memoria, se inventan tradiciones y los mitos de origen son manipulados desde una perspectiva nacionalista, parcial, propagandística y de promoción al grupo en el poder.

No obstante, en su génesis, la memoria histórica es un concepto historiográfico de desarrollo reciente como un esfuerzo consciente por entroncar el pasado, sea éste real o imaginado, valorándolo y tratándolo con especial respeto. La historia misma puede definirse como la ciencia de la memoria y las instituciones encargadas de elaborarla, estudiarla, conservarla y perpetuarla serían las de la memoria: el historiador, las agrupaciones culturales, universidades, archivos y bibliotecas, y su soporte fundamental como son los escritos (libros, y todo tipo de documentos).

También son decisivos los elementos de lo que se puede llamar la cultura material cuya función es conmemorativa: monumentos, elementos del paisaje urbano nombrados para recordar hechos y personajes (calles, plazas, parques, escuelas…), así como los actos conmemorativos, fechas simbólicas (batallas, leyes, nacimientos o muertes) cuyos aniversarios se celebran, especialmente los centenarios; igual que los espacios simbólicos en ocasiones escenario de reconstrucciones, ferias o espectáculos, incluyendo los parques temáticos.

Últimamente han adquirido importancia los movimientos de reconstrucción de la memoria histórica de grupos sociales afectados por los procesos de invisibilización como las mujeres, afroamericanos, indígenas, las culturas allanadas, los perseguidos políticos, etc. La reconstrucción de la memoria afectada por los procesos de invisibilización no constituye solo un esfuerzo de investigación, sino que también requiere un activismo social orientado a desmitificar estereotipos y verdades dadas, arraigadas en la cultura dominante.

En muchas partes del mundo han surgido foros por la memoria como espacios, no sólo de investigación sino también políticos y culturales, con el fin de servir de plataforma para la construcción de identidades. Hay estudiosos que están llevando investigaciones serias. Eso es importante, y en cuanto que es investigación seria debe aplaudírsele, pues es diferente a imponer una versión sesgada y partidista. Revisionismo es una palabra mal empleada para descalificar a quienes disienten de la visión dominante. La “revisión” es la función de una investigación responsable. Si no se quieren descubrir nuevos datos que enriquezcan nuestro conocimiento ¿para qué investigar? Pero la versión politizada de la “memoria histórica” no quiere revisar sino repetir e imponer su versión de hechos.