El viernes pasado por la mañana, sobre el libramiento de El Naranjo, a la altura del acceso a la Universidad Tecnológica, se registró la volcadura de un camión urbano que iniciaría la ruta hacia el plantel de educación superior, milagrosamente la unidad no llevaba pasajeros y el operador logró salir ileso.
El domingo por la tarde, el camión 249 de la empresa Transportes Unidos Manzanillo, se impacta a toda velocidad contra dos árboles y un poste en la avenida Niños Héroes, a la altura del mercado de pescadores, con saldo de dos lesionados. El operador argumentó que “se le trabó la dirección”.
El lunes a las 16:00 horas, una mujer de 60 años, identificada como Catalina Quiroz, murió bajo las ruedas de un urbano conducido por un adolescente de 19 años.
El hecho ocurrió sobre el boulevard costero a la altura de la colonia Las Joyas, en donde la hija de la hoy occisa fue testigo de los traumáticos sucesos.
Fue el camión 195, sin placas de circulación.
Finalmente ayer miércoles, al medio día se generó otro trágico accidente en donde quedó al descubierto que estas unidades son verdaderos ataúdes sobre ruedas, ya que se generó otro percance en el que pierde la vida Omar Ibarra, Inspector de la Delegación de Transporte.
El hombre que cumplía con el trabajo de supervisar las rutas fue embestido por el camión 058, sin placas de circulación, con permiso para circular vencido, de la ruta 6, a Valle Paraíso, y conducido por un sujeto apodado como “El Chupacabras”.
El urbano pasó sobre la humanidad del empleado del Gobierno del Estado, provocando lesiones que le causaron la muerte al ser atendido en el Hospital Civil.
En menos de una semana ese es el saldo de un sistema de transporte que moviliza a miles de personas al día en el puerto de Manzanillo.
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