Estas instalaciones son convertidas por las noches, en amplias cantinas, y al carecer de botes de basura, los trasnochadores dejan bolsas, botellas y todo tipo de desperdicios regados.
Además la falta de conciencia de algunos usuarios genera que estos antes agradables espacios hoy luzcan abandonados y malolientes, ya que también son tomados como baños públicos.
Las regaderas se encuentran destruidas y en la mayoría son evidentes las fugas del vital líquido.
Para colmo, la falta de mantenimiento es evidente en estos espacios que han pasado a generar un pésimo aspecto de la zona turística de la ciudad.





