EL GALLO DE LOS PINOS ES TODO UN MISTERIO

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    El mensaje de Ernesto Cordero como el presunto “tapado” o “delfín” del Presidente está lejos de ser captado por la mayoría de la población. Siete de cada diez no saben quién sea el preferido de Felipe Calderón. El secretario de Hacienda es el más mencionado entre la minoría que señala a alguien (12%), seguido por Santiago Creel (7%).

    Alonso Lujambio, quien recientemente ha recibido apoyos públicos de funcionarios y políticos panistas, es percibido de modo marginal como el destinatario del gusto presidencial para la contienda de 2012 (3%).

    La estrategia mediática de Ernesto Cordero para darse a conocer y mejorar en las preferencias electorales le ha ayudado a incrementar en algo el reconocimiento de su nombre, pero todavía la amplia mayoría no sabe quién es. Sólo 36% lo identifica, 13 puntos más que en abril, pero en un nivel alejado de 58% de Josefina Vázquez Mota y 85% de Santiago Creel.

    Este avance en conocimiento no ha sido muy afortunado en sus resultados en cuanto a opinión general sobre él. Ahora existen más personas que hablan mal de su persona (36%) que las que opinan bien (26%).

    Seguramente, las polémicas declaraciones de Cordero sobre la pobreza y el salario mínimo han contribuido a afectar su imagen ante la opinión pública. Espontáneamente, esas afirmaciones del secretario son recordadas relativamente poco. Por ejemplo, 37% menciona saber en torno a sus dichos sobre el salario mínimo.

    Casi sin excepción, las frases más conocidas de Cordero causan rechazo entre la opinión pública: 83% considera totalmente falso que México ya no es un país pobre y 89% opina lo mismo en torno a que ahora con el salario mínimo se pueden comprar más cosas. En cambio, la afirmación ya más matizada de que México es un país de renta media, pero con un importante problema de pobreza es aceptada por más de la mitad (totalmente cierto, 53%; algo cierto, 19 por ciento).

    El afán de Cordero por debatir con el gobernador priista Enrique Peña Nieto en materia económica es visto como una medida publicitaria para sus fines de promoción electoral (71%) más que como el legítimo interés como secretario para discutir la situación económica.

    La presunta “cargada” de calderonistas en favor de Cordero a raíz de una reciente carta firmada por decenas de simpatizantes dista de ser conocida por el electorado general. Sólo 17% se enteró de ella, minoría que tiende a pensar que los firmantes pertenecen al sector calderonista del PAN y que esa adhesión de funcionarios y políticos busca mandar el mensaje de que Cordero es el aspirante respaldado por el Presidente.

    Alonso Lujambio, quien recientemente recibió el apoyo de legisladores panistas de la capital e inició una especie de precampaña, no ha logrado crecer casi nada en presencia entre la opinión pública ni tampoco ha mejorado sustantivamente la impresión que causa. Cerca de 30% sabe quién es y su imagen divide opiniones.

    Como efecto, ninguno de los supuestos prospectos calderonistas, ya sea Cordero o Lujambio, ha logrado mejorar notablemente en el gusto de la población en general. Ciertamente, a quienes en primera instancia deben convencer es a los miembros activos y adherentes del PAN, pues son los que elegirán al candidato. Sin embargo, en caso de quedar alguno como abanderado de su partido, requerirá contar con un buen posicionamiento entre el electorado general para competir en la carrera de 2012. Hasta ahora, los precandidatos panistas más preferidos entre la opinión pública nacional son Josefina Vázquez Mota (41%) y Santiago Creel (40%). Cordero y Lujambio están ubicados lejanamente con tan sólo alrededor de 5% cada uno entre población con teléfono en su vivienda.

    En cualquier caso, no se cree mucho que el “dedazo” presidencial haya sentado sus reales como método para la elección del candidato presidencial del PAN. Para casi la mitad, los panistas seleccionan a su abanderado sin importar si es el preferido del Presidente de la República.