EL CENTAURO DEL NORTE

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Por José Díaz Madrigal

En Durango comenzó, su carrera de bandido.
En cada golpe que daba se hacía el desaparecido. . .

Con el verso anterior se inicia el corrido de Durango, cantado por varios intérpretes de música ranchera. Sin embargo quien más le dió renombre y campirana entonación, es el inolvidable Antonio Aguilar.

El próximo 20 de julio se cumplen 98 años del vil asesinato de Pancho Villa, mandado ejecutar por el mayor matón de mexicanos del siglo pasado: Plutarco Elías Calles.

Fue Martín Luis Guzmán en su obra «El Águila y la Serpiente» quien hace una de las mejores descripciones biograficas de Pancho Villa; Guzmán fue por un tiempo secretario particular de Villa. En este libro se cuenta la historia del joven casi niño, José Doroteo Arango Arámbula, que tras la muerte de su padre Agustín Arango; se hizo responsable de su familia: la mamá y cuatro hermanos. Pobre entre los pobres, nunca asistió a la escuela; pero en cambio tenía una natural astucia que compensaba por mucho su analfabetismo.

A los 16 años lavó con sangre la afrenta de violación de una de sus hermanas, le quemó unos balazos al abusador que perdió la vida. El problema mayor fue que el difunto, no era cualquier pobretón como él; era hijo del rico hacendado donde trabajaba como mediero. Escapó al cerro, donde se unió a un grupo de bandoleros que capitaneaba un hombre que lo adoptó por su valentía como un hijo. Este jefe de forajidos se llamaba Francisco Villa.

En una refriega que tuvieron con una pandilla rival, que se dedicaban al mismo negocio de robo de ganado; resultó muerto su patrón. Arango se apartó del grupo al que pertenecía y con unos cuantos compañeros agarró otro sendero, haciéndose cargo de esta nueva agrupación; pero también se cambió de nombre, adoptando el de su querido jefe fallecido: Pancho Villa.

El nuevo Pancho Villa, se convirtió en un ladrón generoso; robaba a los ricos y repartía a los pobres. Sus hazañas se difundieron con rapidez, de rancho en rancho y de pueblo en pueblo. Desde Durango amplió su campo de acción hasta Chihuahua, donde creció su fama; lo cual le permitió entablar relaciones amistosas  -aún en su calidad de hombre fuera de la ley-  con gente notable de ese estado. Uno de esos personajes fue Abraham González, amigo personal de Madero. Este que había sido derrotado en las urnas por Porfirio Díaz, proclamó El Plan de San Luis.

El Plan de San Luis, hacía un llamado al pueblo a levantarse en armas contra el gobierno de Díaz; fijando fecha el 20 de noviembre de 1910. La Revolución estalló, Abraham González invitó a Pancho Villa a sumarse a la rebelión con su grupo de salteadores; siendo así como dió inicio al ejército que más tarde se convirtió en la temible División del Norte, que en su mejor época llegó a tener arriba de cien mil soldados; todos bajo el mando de quien en el resto del país se le llamó EL CENTAURO DEL NORTE.

Durante la primera fase de La Revolución Mexicana, Villa fue un actor importante en la toma de Ciudad Juárez a lado de Francisco I Madero.  Estando ya sentado Madero en la silla presidencial, al poco tiempo surge el levantamiento de Pascual Orozco. Madero envía a Victoriano Huerta a combatirlo, sumándose la ayuda de Villa. Por una bagatela -en realidad era por celo- Huerta pretende fusilar a Villa, lo salva la oportuna intervención de Raúl Madero, hermano del presidente; que sugiere se le envíe preso a la ciudad de México. Duró encerrado varios meses, a finales de diciembre de 1912, escapó disfrazado de catrín abogado. Se hospedó en Colima por unos días, cortejando a las bellas colimotas, mientras le avisaban del arribo de un buque a Manzanillo que lo llevó a los Estados Unidos.

El segundo periodo de La Revolución Mexicana, da inicio luego que el traidor Victoriano Huerta da muerte a Madero; esta segunda fase de La Revolución es la más cruenta y la que costó el mayor número de vidas. Carranza lideró este periodo, el caso es que Villa por su perfil de insumiso; pronto rompió con Carranza una vez que lograron derrocar a Huerta. Para ponerse de acuerdo quien sería el siguiente presidente, se convocó a la convención de Aguascalientes; donde por un mandato democrático genuino, resultó electo Eulalio Gutiérrez. En otra colaboración dominical se comentó lo caro que pagó Villa, no haber actuado institucionalmente apoyando la legitima autoridad de Eulalio.

Al poquito tiempo, Villa fue derrotado por el carrancista Obregón en Celaya. De esta derrota, nunca se pudo recuperar. Se replegó como fiera herida a Chihuahua, donde por mera venganza hizo matazón de gente a lo puro nango. Volvió a sus andanzas de malhechor, con un pequeño ejército de sus más leales, atacó un pueblo estadounidense; lo que provocó la última invasión norteamericana a suelo patrio, sin lograr atraparlo.

Al llegar el conciliador y fino presidente Adolfo de la Huerta a Palacio Nacional, arregló la rendición total de Pancho Villa, otorgándole una hacienda en Durango. En este lugar llevaba una vida en relativa calma. En 1923 era notoria la imposición a chaleco que quería hacer Obregón, para dejar a Calles que le cuidara la silla presidencial por 4 años, en tanto regresaba el manco a la presidencia. Calles que era incondicional de Obregón, veía un peligro de sublevación en Pancho Villa por ese abuso de poder; de tal modo que decidió eliminarlo en un asesinato preventivo.

A Calles le costó 50,000.00 pesos en oro, la cabeza del CENTAURO DEL NORTE.

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