Duc in altum

0

Por: Yosnel Alvarez Targarona*.

Muy buenos días a todas las personas que desde hace ya unas semanas me han regalado la dicha de compartir lo que pienso, aquí en Cuba eso es muy valorado. Hoy me he negado a enviarles una reflexión porque hay un deseo aún mayor dentro de mí el cual no me deja tranquilo por un momento y es el deseo de compartir con ustedes una serie de consejos a la juventud, tanto la cubana como la de todo el mundo, para que sabiendo que hay un Dios que nos ama y que porque nos ama nos ha dejado todos los medios necesarios para nuestra felicidad tanto en el cielo como en la tierra puedan ser capaces de pensar por sí mismos y poder cambiar el mundo empezando por ellos mismos. He querido regalarles a ustedes primeramente estás cartas que empezaré a publicar a partir de la próxima semana tituladas «Duc in altum». A la Virgen de Guadalupe le tengo una muy especial devoción por sobre todas las advocaciones Marianas y es por eso que como regalo a mi madrecita del cielo he querido compartir con el pueblo mexicano un pedazo de lo que llevo en el corazón.

Lo del título se me ocurrió porque hace referencia a que los cristianos tenemos que nadar contracorriente, a la fuente, a lo profundo, mar adentro, hacia Dios. Es eso lo que significa el «Duc in altum » remar hacia lo profundo, hacia donde realmente se consigue el alimento que todos desean, el alimento sólido que fortalece el cuerpo y beneficia al espíritu y, en este caso ese alimento es el despertar de la inteligencia, la búsqueda de la verdad, el darle a nuestra inteligencia y a nuestra voluntad la finalidad para la que están hechas, el buscar finalizarnos en el otro y el buscar finalizarnos en Dios. En cuanto al lenguaje me ha sido un poco difícil encontrar un punto medio del que existía en el siglo XVIII y el que hay en siglo XXI pero creo que todos comprenderán la mayoría de las cosas.

El objetivo que quisiera alcanzar con las cartas es el de que no sólo la juventud cubana sino que todos y cada uno (un poco ambicioso) veamos el mal que nos estamos haciendo a nosotros mismos a causa del silencio, a causa de seguir como carneros, a causa de no usar la inteligencia y de no cuestionarnos las cosas, que reflexionemos sobre nuestra realidad y que entendamos que lejos de Dios no podemos hacer nada. Para esto propongo seguir la dinámica del P. Félix Varela en las Cartas a Elpidio, donde hace una especie de resumen de lo que la juventud tendría que hacer si quiere ver a su tierra libre de cualquier mal, libre de cualquier corrupción y cuando digo «cualquier» es «CUALQUIER» no sólo de males sensibles como la pobreza, la falta de oportunidades para labrarse un futuro mejor en esta tierra y la opresión de la libertad o el asesinato a la dignidad de la persona humana, sino también de todo tipo de males éticos, morales, intelectuales y espirituales. Me gustaría que estas cartas ayudaran y sirvieran para la búsqueda de un futuro mejor de la juventud, no sólo la cubana, sino la de todo el mundo; porque creo y estoy convencido de que sólo la juventud tiene la capacidad necesaria para sentarse a pensar y construir un nuevo horizonte, uno muy semejante al que Dios tiene para cada uno de nosotros en el cielo. Soy creyente católico, soy (o más bien me considero) filósofo, soy cubano, soy 100% criollo pero sobre todo y más importante que todo lo anterior: soy Hijo de Dios, uno de los tantos que busca y quiere hacer realidad con su vida las palabras del Padre Nuestro: «Venga a nosotros tu reino». Tengo la esperanza de que un día ese reino de Dios aquí en la tierra comenzará cuando realmente usemos nuestra inteligencia y voluntad, nuestro espíritu, para que todos alcancemos el fin para el que fuimos creados

*Prenovicio O. P. La Habana, Cuba

Para CN ColimaNoticias

Publicidad