AL DESNUDO

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CONDENADO A PERDER

Por: Édgar Rodríguez H.

Por sus propias flaquezas personales y magra figura física y política, así como el haberse conducido como tapadera de Mario Anguiano Moreno tanto en la administración municipal de Colima 2006-2009 de la que fue tesorero, como en la LVII  Legislatura Estatal del Congreso del Estado donde fungió como Presidente de la Comisión de Hacienda, y su perfil social alejado del que exigen las clases medias y altas de la ciudad de Colima de quien pretenda gobernarlas como su alcalde, el oriundo de la comunidad de “Los Tepames”, Óscar Valdovinos Anguiano, perdió la partida por la alcaldía de Colima ante el rival más débil que pudo haberle presentado el Partido Acción Nacional, su compañero legislador Héctor Insúa García. Si en las elecciones de 2012 Don Óscar logró librarla como candidato a diputado del entonces todavía muy priista Tercer Distrito Electoral Local, en las de 2015 quedó atorado en la cerca de alambre de púas que él y su propio grupo de porristas levantaron para que nadie más se les acercara y les fuera a quitar las chambas en las que se veían ya  instalados a partir del 15 de octubre próximo.

Al arranque mismo de la mal llevada campaña de Don Óscar, en este mismo espacio de opinión periodística se le avisó que la imagen que proyectaba no era nada atractiva a los ojos y a los corazones de los electores, y que su parentesco con el todavía gobernador Mario Anguiano Moreno y el llevar como compañera de fórmula a la primera dama del estado, Alama Delio Arreola, le restaba en lugar de sumarle. “Estos lastres más sus actitudes personales negativas explican el amorcillamiento en que ha caído el orgullo de Tepames. Por si fuera poco, el equipo anguianista que lo acompaña en lugar de aportarle le quita. Así el panorama, si el diputado local y ex tesorero en la muy cuestionada administración municipal anguianista 2006-2009, no hace algo espectacular para relanzar su candidatura, lo van a coger los apaches alejándolo de su sueño de suceder en el cargo a Federico Rangel Lozano”. ¡Y lo cogieron!, pues no sólo ignoró la desinteresada advertencia y recomendaciones de este humilde columnista, sino que, como suele suceder, despotricó en contra del mensajero que fue del sentir de buena parte de los ciudadanos de la capital del estado.

Más fácil no se pudieron haber puesto los panistas al priista Valdovinos Anguiano, pues si hubieran postulado a Leoncio Morán Sánchez o a Esmeralda Cárdenas Sánchez, en lugar del mucho menos competitivo Héctor Insúa García, lo habría derrotado por amplio margen y no con los 112 votos de ventaja que le sacó el tapatío próximo alcalde de Colima, quien ganó en buena parte por todo lo anteriormente expuesto más el voto duro panista y la preciada ola, no por las supuestas determinantes aportaciones de su hermano y de sus amigos de Guadalajara con lo que pretende gobernar a los capitalinos a quienes en su soberbia empieza a ver ya como Dios a los conejos.

No fue necesario que sus adversarios en la disputa por la administración municipal de Colima, Esmeralda Cárdenas Sánchez y Héctor Insúa García, se le fueran a la yugular a Óscar Valdovinos Anguiano atacándolo con el tema del millonario desvió de dinero de los contribuyentes a la promoción política del en 2006-2009 aspirante a candidato del PRI a la gubernatura del estado, su primo querido Mario Anguiano Moreno; tampoco, que denunciaran el haberle tapado desde la comisión que preside en el Congreso del Estado, todas las trapacerías cometidas por la vergüenza de Tinajas y su voraz pandilla en perjuicio del indefenso pueblo de Colima, pues al ser del dominio público tales abusos, corruptelas  e impunidad, los informados electores por sí solos le cobraron la factura en las urnas el domingo 7 junio, saliendo beneficiado el panista como Héctor Insúa García que, engreído, inflado, cree que ganó por su linda cara.

En adelante habrá que estar muy atentos al desempeño de Don Óscar  para ver si traduce en hechos y resultados su discurso de la administración municipal moderna, de avanzada, de excelencia, de primer mundo. Don Héctor habla mucho, demasiado, tira a diestra y siniestra palabras, ideas y conceptos, cuya peso y valor  habrá de probar cuando enfrente que la cruda y terca realidad que le espera al frente de la comuna capitalina, y que él ve tan fácil como tejer y cantar. ¡Al tiempo!

SE DICE QUE…

La mecánica de la represión anguianista a la libertad de opinar es:

1.- “Convencer” a los dueños de los medios de comunicación para que saquen de sus espacios a los columnistas que les resultan incómodos.

2.- Cuchilerles, azuzarles, echarles encima, a los «periodistas» incrustados en la nómina de la administración estatal.

3.-Pegarles a sus irreverentes críticos periodísticos en sus bolsillos privándolos de su derecho al trabajo que ellos ven incompatible con el ejercicio de la libertad de expresión.

4.- Si los necios críticos analistas no entienden razones, si no se porta bien, deslizarles claras amenazas de que pueden silenciarlos en forma definitiva, de una buena vez y para siempre, al más puro estilo de algunos gobernadores como el de Veracruz, por ejemplo.