Explosión en Pemex, por gas metano y un chispazo

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MILENIO

México.-  A seis meses de la explosión en el edificio B2 del complejo de Pemex, la Procuraduría General de la República (PGR)concluyó que el estallido ocurrió por acumulación de gas metano de origen “multifactorial” —inclusive hidrocarburo impregnado en el subsuelo desde los años 30—, vapores de solventes y un chispazo eléctrico o mecánico.

En un comunicado, informó que las causas que halló el Instituto de Geología de la UNAM, al que encargó una investigación sobre el incidente, fueron la mezcla de gas metano de origen biológico acumulado a lo largo del tiempo y vapores provenientes de materiales solventes con un elemento de ignición.

Sostuvo que la explosión del 31 de enero de 2013, que dejó un saldo de 37 personas muertas, fue de “tipo difuso” y que Pemex ya instaló sistemas de ventilación en el inmueble para evitar la acumulación de gas.

“En orden de eventos se sumaron una serie de particularidades que dieron origen a la explosión en el área suroriente del sótano del inmueble. En primer lugar, la presencia del metano de origen biológico acumulado a lo largo del tiempo, según el Instituto de Geología de la UNAM, y por vapores provenientes de materiales solventes que en un espacio confinado generó un elemento de ignición causando el estallido, según peritajes de la PGR”, puntualizan las conclusiones.

“También se especificó que la explosión fue de tipo difuso que se inició con una chispa de origen eléctrico o mecánico generando un flamazo de forma instantánea que consume en su totalidad la mezcla explosiva (de vapores y gas metano) presente en la zona de pilotes, aumentando la temperatura y presión…”.

La PGR indicó que esto ocasionó quemaduras en los tres empleados que se encontraron en la zona de pilotes para por último fracturar, romper y proyectar la loza de cimentación, “y a causa de la onda expansiva, se continúan rompiendo y proyectándolas lozas con efecto de abobamiento en los diferentes niveles del aérea del siniestro”.

Del análisis geológico del subsuelo se comprobó la existencia de diversas capas de sedimento impregnado de hidrocarburos procedentes “ya sea por derrames de los depósitos de combustible de la Huasteca Petroleum Company, que hasta los años 30 estuvo situado en dicho predio, o del depósito de almacenamiento de hidrocarburos del servicio público del DF, inmueble que también se localizó en esa ubicación”.

Además del hidrocarburo, se comprobó la presencia de materia orgánica en diferentes capas del subsuelo que contiene microorganismos (anaerobios) productores de metano, “los que se desarrollaron en condiciones óptimas, ya que al estar en contacto con los hidrocarburos, se potencializó su crecimiento y reproducción, lo que se confirmó con base en los estudios de ADN de dichos microorganismos”.

Según la PGR, otro factor fue la presencia de solventes que eran utilizados para el mantenimiento, así como la administración de conexiones eléctricas, mismas que generaron vapores que en combinación con el gas metano produjeron una mezcla explosiva.

“El metano, al ser más ligero que el aire, se confinó en la parte superior de los casetones ubicados en la zona de pilotes. Éste, al ser un lugar cerrado, sin ventilación, favoreció su depósito y nula difusión.

“La producción y emanación de gas metano se filtró y acumuló a través de los pilotes que llegan a la zona de cimentación y por el sistema de drenaje del edificio. Esto se comprobó mediante distintos análisis que confirmaron la presencia de emisiones continuas”.

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