Áreas naturales, estrategia para combatir el cambio climático

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*Aunque las Islas Revillagigedo se mantienen en buenas condiciones, relativamente, los investigadores no recomiendan crear zonas turísticas o incrementar el turismo de buceo.

Redacción|CN COLIMANOTICIAS

Colima, Col.-  “Las áreas naturales, como el Archipiélago de Revillagigedo, son una de las estrategias para la mitigación del cambio climático, de ahí la importancia de protegerlas y respetar las especies endémicas”, coincidieron varios investigadores durante la tercera sesión sobre ecología de la reserva realizada en la Reunión Internacional de Investigación del Archipiélago de Revillagigedo, celebrada hace días en la Universidad de Colima.

Durante esta sesión, se abordaron temas como la conservación del hábitat natural, el impacto del turismo acuático, la población de aves endémicas, la resiliencia de las especies ante los cambios provocados por el cambio climático y el contacto con turistas.

Sobre lo anterior, los expertos plantearon que “el conjunto de islas no se encuentra en tan malas condiciones; sin embargo, deben conservarse y buscar los mecanismos para fortalecer lo que se tiene”.

Afirmaron que su importancia no sólo radica en la producción de oxígeno y en la reducción de los efectos de gas invernadero, sino que sitios como éste, o los manglares, disminuyen el riesgo de que un huracán devaste una zona poblacional.

De igual modo, preocupa a los investigadores la llegada del turismo. En este sentido, la investigación de Patricia Álvarez del Castillo, del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (CICIMAR), aborda la viabilidad de que se expidan permisos para el turismo de inmersión.

Esta investigación, realizada entre 2014-2015, evaluó el tipo de especies marinas, dónde están y cuántas hay; evaluó al visitante, la parte administrativa y la interacción de las especies. De acuerdo con los cálculos elaborados a partir de estos datos, se puede observar que se está usando muy poco la capacidad de carga de este lugar; entonces, afirmó la experta, “puede haber inmersiones en Revillagigedo y no importaría que las usáramos”, ironizó la ponente.

Sin embargo, si estos cálculos se analizan por sitio y por mes, continuó, “me doy cuenta de que están completamente excedidos; por ejemplo, en el caso del Bóiler, al mes se pueden hacer 690 inmersiones, pero en enero se realizaron mil 200. En Roca Partida se pueden hacer mil 300 inmersiones, pero la realidad es que se hacen dos mil 700. Asimismo, hoy en día hay tres o cuatro barcos más en esa zona”.

La experta indicó que se podrían otorgar más permisos, pues antes de echar a andar más proyectos es necesario analizar a detalle la situación. Por lo tanto, dijo que no conviene dar autorizaciones hasta que se establezca un monitoreo para evaluar con más precisión este tema.

En su investigación, Juan Esteban Martínez Gómez, del Instituto de Ecología A.C. y CONACyT, estudia la especie de perico de la Isla Socorro que, al igual que las aves como la paloma y la pardela, requieren de su hábitat íntegramente.

El investigador dio a conocer que estas especies se ven amenazadas ante la apertura de brechas, por el tránsito de vehículos motorizados y por los impactos directos (atropellar especies).

La recomendación también fue para los investigadores, a quienes se les pidió revisar sus equipos para evitar llevar especies invasoras a estos sitios y que pierdan sus especies originarias.

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