Si el mandatario estatal se guiara por el mal de otros estados de la República como el de Sinaloa que lleva al menos dos décadas inmerso en la violencia generada por el crimen organizado, se consolaría con saber que la entidad que gobierna podría estar peor y no haría nada para atender las justificadas demandas de los colimenses que añoran los tiempos de tranquilidad que se han ido y se resisten a retornar.
Si la inseguridad provocada por los malandrines cuyo asentamiento en Colima no iba a permitir el secretario general de Gobierno, “doctor” Jesús Orozco Alfaro, fuera normal y aceptable, como éste lo ha declarado, su jefe Mario Anguiano Moreno no le dedicaría la mitad de su tiempo, energías y atención, ni hubiera prometido anunciar los próximos días decisiones trascendentales sobre el tema que para él es especial, de tal magnitud, que se traduce en un saldo pendiente de su administración para el próximo año, tal como lo ha reconocido con responsabilidad y valor.
Ni Colima es el paraíso que fue, ni el infierno lleno de criminales pertenecientes a diversos cárteles “que se disputan la plaza a balazos en las calles y carreteras del estado”, sino el purgatorio donde pagan justos y pecadores las consecuencias de gobiernos locales y federales que durante dos décadas se hicieron de la vista gorda para que floreciera el trágico y el consumo de drogas, y que ahora, rotos los arreglos y equilibrios, provocaron la inseguridad que sólo el secretario general de Gobierno considera aceptable.
El horno no está para minimizar el problema con declaraciones sobre niveles aceptables de inseguridad ni paraísos terrenales; tampoco, para magnificarlo como lo hacen quienes se solazan en atizarle a la lumbre y luego se espantan de los flamazos que con tal acción provocan, como lo hace el piromaniaco y amnésico personaje de la picaresca política local al que es mejor juzgar de cotón largo.
Porque, como el propio Mario Anguiano Moreno lo ha dicho en repetidas ocasiones, la gente es inteligente, sus funcionarios como el secretario general de Gobierno y el Director de Seguridad Pública deben abstenerse de formular declaraciones tan simplonas como las que se comentan. Y los detractores sistemáticos del gobierno anguianista, entender que ya cansaron a los colimenses con sus desgastadas cantaletas de siempre.
SE DICE QUE…
*Arranca el año de la consolidación de un gobierno al que le ha tocado bailar con las más feas.
*Porque a Colima le conviene que a su gobierno le vaya bien, que tenga éxito en sus empeños para mejorar el estado de cosas prevaleciente, a pesar de los pesares, quienes respaldamos abiertamente el proyecto político de Mario Anguiano Moreno en espacios periodísticos como éste, tanto en la contienda interna priista como en la interpartidista, por elemental congruencia, seguiremos firmes en 2011. Este compromiso no incluye, por supuesto, a las hojas de alrededor que no ha protegido como debieran al col.
*Los problemas de inseguridad gestados por la delincuencia organizada en la entidad, no impidió que cientos de viajeros visitaran en estas vacaciones las playas colimenses, lo que permitió vaticinar a los encargados del turismo en el estado una derrama económica superior a los 200 millones de pesos.





