ENTRE EL PAN Y EL CAFÉ

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BALLET FOLKLÓRICO: EL LUJO DE COLIMA… Y DE MÉXICO

Por: Pepe Naranjo

Tengo la percepción de que la gran mayoría de colimenses –miles- no hemos valorado en toda su dimensión la importancia y proyección que a nivel nacional e internacional tiene el Ballet Folklórico de la Universidad de Colima, esta agrupación artística de nuestra máxima Casa de Estudios, que bajo la dirección del maestro Rafael Zamarripa Castañeda, difunde a través de la danza y la música de la entidad y la región, y pone en alto no sólo el nombre de la institución universitaria o de nuestro estado, sino de todo el país.

Como hacen con muchos artistas o deportistas, a quienes la televisión les pone una etiqueta para convertirlos en un símbolo o producto comercial, desde hace años han bautizado a Marco Antonio Muñiz como “el lujo de México”, al igual que han hecho con José José (El Príncipe de la Canción), Juan Gabriel  (El Divo de Juárez), Vicente Fernández (El Charro de Huentitán), Raphael (El Ruiseñor de Linares), Rocío Dúrcal (La española más mexicana), yo bautizaría al Ballet Folklórico de la Universidad de Colima como “El lujo de Colima… y de México”.

Varias ocasiones, en diferentes años y en escenarios diversos, he podido observar y admirar el arte que a lo largo de sus variados programas despliegan alrededor de un centenar de universitarios colimenses: que bailan, cantan o tocan alguno de los instrumentos con una calidad que es reconocida no sólo en nuestro territorio, sino allende las fronteras nacionales, lo que además de representar un lujo para la Universidad, para Colima y para México, es –debería ser- un gran orgullo para tod@ colimense.

Mi humilde reconocimiento y mi más cálida felicitación a todos los integrantes de este prestigiado grupo, desde el maestro Zamarripa hasta el más modesto de sus integrantes, pero sobre todo a cada uno de los rectores de la Universidad de Colima, que con visión han fomentado el desarrollo de nuestro Ballet, desde Jorge Humberto Silva Ochoa, Fernando Moreno Peña, Carlos Salazar Silva, Miguel Ángel Aguayo López, Ramón Arturo Cedillo Nakay y el actual rector, el maestro José Eduardo Hernández Nava. Todos, en su época y circunstancia, han contribuido al engrandecimiento de esta agrupación artística, que con sus presentaciones en el país y en el extranjero, prestigia a la UdeC, a Colima y a México.

El pasado jueves 25 de julio asistí al Teatro Universitario “Coronel Pedro Torres Ortiz”, donde en el marco del Consejo Universitario se realizó la Ceremonia Solemne de entrega de la máxima condecoración que otorga la institución, la medalla “Gral. Lázaro Cárdenas del Río” al Ballet de la Universidad de Colima, en presencia de los titulares de los tres poderes del Estado: el Gobernador Mario Anguiano Moreno, el diputado Héctor Insúa García y el presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Magistrado Rafael García Rincón, y de muchos invitados especiales, como el alcalde capitalino Federico Rangel Lozano y su hermano el Secretario de Educación, Guillermo Rangel Lozano.

Ahí, el rector entregó la medalla y diploma al maestro Rafael Zamarripa, en representación de todos los integrantes del Ballet Folklórico, que en su trigésimo aniversario de fundación, recientemente fue distinguido también como uno de los Siete Tesoros del Patrimonio Cultural de Colima, junto con el municipio de Comala, los Volcanes y  “La Petarera” de la Villa, entre otros, en el marco de la designación de nuestra entidad como Capital Americana de la Cultura para el año 2014.

Fue una noche inolvidable en dos sentidos, el protocolario y el artístico. Cada uno de los participantes: el rector Eduardo Hernández Nava, el secretario general Christian Torres Ortiz Zermeño, la presidenta de la FEUC, Vianey Amezcua Barajas; el subdirector del Ballet, Juan Carlos Gaytán Rodríguez, y el propio Gobernador Mario Anguiano, destacaron los logros y proyección internacional de tan laureada agrupación artística y musical.

Muchos datos sobre presentaciones en escenarios nacionales y giras internacionales, pero me quedan grabados los que aportó Juan Diego: 40 países visitados, 41 giras internacionales, más de 700 participantes en el Ballet a lo largo de 30 años de existencia; tres décadas de aportar identidad y sentido de pertenencia y un genuino orgullo en la interpretación de nuestra cultura. El mejor ballet de México y uno de los mejores del mundo, así lo dijo el propio Juan Diego, y considero que no falta a la verdad.  Y puso a las órdenes del Gobierno del Estado para hacer valer esa condición en los foros que se requieran.

Me encantó la definición que Juan Diego hizo del maestro Zamarripa: “es un guerrero incansable que nos protege y exige dar lo mejor de nosotros mismos”, y luego de su emotivo mensaje, remató con un cálido abrazo y un beso en la frente del reconocido director, coreógrafo y escultor, quien acudió al homenaje en silla de ruedas.

Por su parte, el mandatario Mario Anguiano manifestó  que la medalla “Gral. Lázaro Cárdenas del Río” otorgada por la Universidad de Colima a su Ballet Folklórico, reitera el reconocimiento que los colimenses tienen por el que hoy es uno de  los siete Tesoros Culturales del Estado, y que se incorpora a la lista del Bureau Internacional de Capitales Mundiales, lo que representa una proyección importantísima en los cinco continentes.

Y si el acto solemne y protocolario resultó emotivo, más aún lo fue la presentación de gala que el Ballet ofreció a los asistentes durante casi dos horas, haciendo un rápido y maravilloso recorrido por los diversos programas artísticos que ha ofrecido a lo largo de los últimos 30 años, los cuales fueron reconocidos por la concurrencia, que puesta de pie del tributó prolongadas ovaciones.

Fue justo en ese momento cuando caí a la cuenta de lo que mencioné al inicio de esta columna: la certeza de que miles de colimenses no hemos valorado en toda su dimensión la proyección nacional e internacional del Ballet Folklórico de la Universidad de Colima, que en lo personal me llena de legítimo orgullo y satisfacción, lo que se reafirmó al observar a un joven amigo comalteco: Edson Saúl Figueroa Cruz, hijo de dos grandes amigos de muchos años: Jesús Figueroa y Celia Cruz, quienes le inculcaron el gusto por la danza. Fue una muy agradable sorpresa ver a un coterráneo triunfando en “El lujo de Colima… y de México”, nuestro Ballet Folklórico de la Universidad de Colima.

 

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