“Arreola nunca dejó de ser niño”, afirma amigo del escritor

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*Rindieron homenaje a Juan José Arreola en la Pinacoteca Universitaria, como parte de las Jornadas Altexto 2018.

Redacción|CN COLIMANOTICIAS

Colima, Col.-  “Juan José Arreola era un hombre paradójico, como ese Mozart que hace un divertimento en donde desafina los instrumentos y, a pesar de que están desafinados, sigue adelante como un niño sonriente”, así describió Vicente Preciado Zacarías al escritor de Zapotlán “El grande”, Jalisco, durante el homenaje por los 100 años de su natalicio que realizó la Universidad de Colima como parte de Altexto 2018.

Preciado Zacarías, amigo de Arreola, contó a los asistentes las anécdotas que vivió con el escritor, a quien describió como “un hombre paradójico, transparente y honorable, tanto en la vida como con sus fuentes literarias; nunca ocultó las fuentes que lo precedieron. Era un hombre tan transparente y sincero que no tenía empacho en ocultar los ecos que habían dejado en él otros escritores”.

El objetivo del escritor de “Bestiario” y “La Feria”, dijo Vicente Preciado, siempre fue compartir el conocimiento: “Él se repartía a los demás, no se recogía, quería que los demás aprendieran”. Así, “compartió algunos de sus escritores ocultos, como Giovanni Papinni y George Duhamel, de quienes aprendió su estilo de broma fina, del chiste que nunca llega a la procacidad y a la burla”.

La velada continuó con la lectura de “Soneto”, “El patio por la mañana” y “Soneto a Sara”, en voz de Ada Aurora Sánchez y con Rogelio Álvarez  al piano, quienes erizaron la piel de los asistentes al escuchar los poemas que Arreola dedicó a los amigos y a su esposa.

Luego se recordó cuando la Universidad de Colima le entregó el nombramiento de “Doctor Honoris Causa” al maestro Arreola.

Fernando Macedo dijo que este grado se le entregó al escritor por sus valiosos aportes, pues “enriqueció el cuento como género literario y el lenguaje como forma de designar y aprender lo que circunda al hombre, y por haber sido un humanista que luchó por una educación más eficiente en su patria”.

Además, continuó, “no sólo impartía clases sino que hacía toda una puesta en escena. La boina y la capa que vestían daban dramatismo a su atuendo y hacía juego con sus palabras, con sus narraciones y conversaciones épicas, contribuyendo a la formación de escritores como José Agustín, Tomas Segovia, Federico Campbell, Gonzalo Celorio, Elsa Cross y Beatriz Espejo”.

Para Fernando Macedo, coordinador general de Extensión, “el mejor homenaje que podemos hacerle es seguir leyéndolo, seguir manteniendo viva su memoria y sus palabras, alimentando así nuestra propia creatividad, curiosidad y, por supuesto, el misterio de la vida”.

En este mismo evento, Vicente Preciado recibió un reconocimiento de manos de la directora general de Publicaciones de la UdeC, Guillermina Araiza. Dicho reconocimiento se le otorga “no sólo por su trabajo académico en el área de la medicina, sino por su trabajo invaluable en el rescate de la vida y obra de Juan José Arreola”, dijo por último el editor Miguel Uribe Clarín, quien reseñó la trayectoria académica y literaria de este amigo del gran escritor jalisciense.

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