Por: Gustavo López Solórzano
El servidor público que no acepta la crítica no está preparado para serlo, el que busca revancha, o agrede a quien le señala sus errores nada tiene que hacer en su puesto. Ejemplos, lamentablemente abundan.
Los colimenses de hoy necesitamos entender el paso del tiempo, asumir que la modernidad trae consigo nuevos retos y compromisos, es necesario que trabajemos para recuperar los valores perdidos que hoy afanosamente la Secretaría de Educación pondera. Necesitamos dejar de preocuparnos y seriamente ocuparnos uniendo esfuerzos con nuestras autoridades para mejorar nuestro entorno, plantar árboles es una buena opción sí, pero también es bueno cuidarlos y no permitir que con dinero se consiga un permiso para talarlos; escribía hace unos días, no hacen falta más leyes, solo aplicar las existentes.
Nuestro estado aunque pequeño en dimensión sigue siendo grande por la calidad y calidez de su gente. Sin embargo, ha quedado atrás el Colima provincial en el que crecimos muchos de los adultos de hoy, ya no digamos el de nuestros padres o abuelos. Tiempo en que para ir a la escuela una moneda de veinte o de cincuenta centavos cobre, era suficiente para disfrutar lo que la tienda escolar ofrecía, o un peso para el delicioso desayuno escolar del Dif.
Los vehículos automotores eran pocos y las bicicletas más, caminar era cómodo y fácilmente se llegaba al lugar necesario. Si no, los amarillos o los verdes, camiones que cubrían las rutas principales de nuestra ciudad, nos permitían llegar a tiempo a cualquier lugar. Los choques, o las personas atropelladas eran algo ocasional que rara vez se presentaba. Por ello, cuando esto ocurría medio Colima estaba presente (no por curiosidad, sino para ver en que ayudaban).
Actualmente, pareciera que tan solo en un abrir y cerrar de ojos, Colima se transformó en una pequeña gran ciudad con importantes vías de comunicación, escuelas, centros de atención médica, empresas diversas, destinos turísticos, vehículos de diferentes tipos y gente, mucha gente, 710, 982 para ser exacto según el Conapo. Hoy existen las llamadas horas pico, aquellas en donde no cabe ni un alfiler en las principales calles o avenidas de nuestra ciudad, las mentadas y no de menta, son el lamentable y pobre argumento que algunos utilizan para intentar abrirse paso en las congestionadas arterias de nuestra bella ciudad, algunos atrabancados conductores compiten veloces con el semáforo y abruptamente detienen su vertiginoso andar en un vehículo ajeno o en un infeliz mortal que osó atravesarse a su paso, urge que los colimenses hagamos algo al respecto, preservemos la paz.
ABUELITAS:
Bienvenida la primera etapa de las Ciclovías que entregaron a la ciudadanía el delegado de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano Oscar Zurroza Barrera, y el Prof. Federico Rangel Lozano, presidente municipal de Colima. Con una inversión de 1 millón 883 mil 448 pesos.
ERUPCIÓN:
Coincido con el presidente municipal de Villa de Álvarez Enrique Rojas Orozco, quien se manifestó respetuoso “de quienes opinan diferente” a la fiesta brava. Si Rigoberto Cárdenas Cabrera, a quien no conozco o no recuerdo, cuando dice que la fiesta brava, “integra poesía, arte, inspira a la escultura” se refiere a matar salvaje, inmisericorde y brutalmente a un toro, difiero totalmente de él, y acepto que soy de esos que “tienen un total desconocimiento” reitero, también me gustan las tradiciones, pero estoy a favor de la vida. Es cuánto. (Miembro de la A.C.P.E.)

