TONALTEPETL

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Por: Gustavo L. Solórzano.

Cuando estudié en la secundaria, por decisión propia apoyé a un primo que tenía un restaurante en el centro de nuestra ciudad (Colima). Naturalmente además de un buen sueldo para mi edad, tuve la oportunidad de conocer a muchas personas y aprender de ellas y de mi trabajo.

El servicio a domicilio no era una modalidad cotidiana, más bien ocasional, en consecuencia, muchas veces hice de repartidor a pie y algunos clientes, trabajadores de algunas instituciones, dependencias y comercios, tenían a sus propios. Mismos que acudían al espacio que yo atendía, para recoger pedidos de alimentos diversos.

José Sócrates, era un niño que, junto con su hermano menor, se ganaban responsablemente la vida haciendo mandados. Ellos acudían a recoger alimentos que previamente habían sido solicitados vía telefónica, para entregarlos a sus dueños.

Un día descubrí una cualidad excepcional en ellos, tenían la capacidad de sumar cantidades, pese a su corta edad, de una manera extraordinaria, cual si fueran calculadora. Hoy, ambos jóvenes son profesionistas destacados y se dedican acertadamente a la docencia

No he tenido oportunidad de coincidir con gente brillante como ellos, aunque si se de casos similares, hoy les comparto uno. Thomas Fuller fue un africano vendido como esclavo en 1724 a la edad de 14 años. Coincidentemente con el caso que les comparto, era conocido con el nombre de “calculadora de Virginia”, por su extraordinaria capacidad para resolver complejos problemas matemáticos tan solo usando su mente. Se le preguntó cuántos segundos había en un año, y él respondió rápidamente diciendo que había 31.536.000 segundos cada año, dejando boquiabiertos a los presentes.

En otro momento se le preguntó de nuevo sobre cuántos segundos había vivido un hombre de 70 años, 17 días, y 12 horas de edad, y en un minuto y medio respondió que la cifra era la de 2.210.500.800 segundos en total. Uno de los hombres que intentaba resolver el problema con lápiz y papel informó a Fuller que estaba equivocado porque la cifra era mucho menor. Fuller simplemente respondió que “ah, pero olvidó incluir los años bisiestos. Cuando se añaden los segundos extra de los años bisiestos, la cifra final coincide”.

Fuller fue uno de los primeros casos registrados en la literatura del síndrome de Sage, cuando en 1789 Benjamín Rush, el padre de la psiquiatría estadounidense, describió la increíble capacidad de Fuller para el cálculo sin haber recibido ninguna educación ni formación en matemáticas. Su habilidad fue usada como prueba de que los afroamericanos esclavizados eran iguales que los blancos en cuanto a la inteligencia, algo que brindó fuerzas al discurso pro abolicionista. Sin duda, las personas hacemos cosas distintas, más en nuestra esencia, todos nos necesitamos en la igualdad de nuestro ser.

ABUELITAS:

Nuestro cuerpo está compuesto de 84 minerales, 23 elementos, y 8 galones de agua repartidos entre 38 billones de células. Has sido construido de la nada por las piezas de repuesto que la madre  tierra provee. Lo anterior, con base a un set de instrucciones ocultas en una doble hélice y lo suficientemente pequeña para ser cargada por un espermatozoide. En consecuencia, somos mariposas recicladas, plantas, rocas, arroyos, leña, pieles de lobo y dientes de tiburón. Descompuestas en sus partes más pequeñas y reconstruidas en el ser vivo más complejo de nuestro planeta, el ser humano. No estamos viviendo en la tierra, somos la tierra. Es cuánto.