“Esa es una vieja discusión. En aquellos años nosotros dirigíamos un partido de centro izquierda, hoy soy militante del PRD y de las ideas de izquierda. Entonces a estas alturas salir con que no soy de izquierda ya es un poco tardío. Llevamos ya como 15 años con ese alegato”, sostuvo.
De acuerdo con registros del PRD, desde el 12 de septiembre de 2004, Ebrard solicitó su registro como militante, con el folio 687333, el cual se concretó hasta el 7 de marzo de 2005, cuando fue integrado al padrón de perredistas, ya que era requisito indispensable para su candidatura en 2006 a la Jefatura de Gobierno.
Antes de eso, Ebrard fue priista desde los años ochenta y hasta 1995. Fue secretario general del PRI en el DF, secretario general del Departamento del DF, a lado de Manuel Camacho Solís y diputado federal en la LVII Legislatura. Renunció al PRI en 1995 y como diputado independiente impulsó la creación del PCD, el cual lo postuló como candidato a la jefatura de Gobierno en 2000 y pese a negar constantemente su interés por las ideas de izquierda, terminó declinando a favor de Andrés Manuel López Obrador. Tras la desaparición del PCD se mantuvo sin filiación a algún partido político.
Ante los señalamientos por el rechazo que alguna vez expresó hacia el PRD y las ideas políticas que este partido defendía, Ebrard aseguró que su trabajo en la administración capitalina ha dado muestras de que comulga ahora con la filosofía de izquierda moderna, la cual privilegia el bienestar social y el impulso del desarrollo.
“Se ve en el gobierno. O sea en las políticas públicas, en lo que estamos haciendo y en la filosofía de trabajo en la ciudad. Yo diría que hoy en la ciudad tienes la inversión privada más alta de la historia”, explicó.
“Nunca habíamos tenido la inversión privada que hay hoy en infraestructura, hemos hecho crecer el sistema de bienestar social de la ciudad a un ritmo más acelerado que nunca antes”, sostuvo.
Enumeró los apoyos que ha entregado durante su administración a estudiantes, adultos mayores, así como el sistema de salud, lo cual, dijo, es muestra de la ideología con que gobierna.
“Yo creo que los gobiernos se evalúan no tanto por la etiqueta originaria, sino por los resultados”, aseguró. Confió en que el trabajo que ha realizado en el DF en casi cinco años de mandato sean tomados en cuenta por los votantes en la elección de 2012.
Sobre esto, dijo que ante el momento político que se vive en el país debe haber una sola candidatura presidencial por parte de la izquierda y no dividir las propuestas, tal como lo propuso el Movimiento Ciudadano, antes Convergencia, al ofrecerles tanto a él, como a Andrés Manuel López Obrador, abanderar su propuesta rumbo al 2012.
¿Y hay planes de boda? “ya veremos”
Marcelo Ebrard no descarta hacer planes de largo plazo con Rosalinda Hueso, su nuevo romance:
“Estoy feliz”, fue la respuesta que dio el jefe de Gobierno a los cuestionamientos sobre la relación amorosa que sostiene con Rosalinda Hueso, ex embajadora de Honduras en México.
Luego de que a principios de semana, la revista Quién diera a conocer la relación del mandatario local, a unos meses de haberse divorciado de la actriz Mariagna Prats, fue este tema el primero en abordar ayer con los medios de comunicación.
“Es una relación y estoy feliz, es todo lo que tengo que decir”, comentó Ebrard.
Breve, sonriente y sin dar detalles, el mandatario local reconoció que la etapa actual en su vida personal tendrá un impacto en su imagen pública y sobre una posible boda con la ex diplomática (la cual sería la segunda para ella, y la tercera para él). Sólo respondió “ya veremos” y cambió el tema.
En mayo de este año, el mandatario contó a la revista Quién que para él es muy importante que su pareja sea alguien en quien confíe y que lo pueda acompañar en un camino incierto, refiriéndose a su carrera política.
Marcelo necesita que su compañera tenga en cuenta que él no se alejará nunca de la vida pública y declaró que para eso se ha preparado durante 30 años, pues quiere contribuir con un verdadero cambio en México.
“En el caso de mi matrimonio —con Mariagna— que terminó en el divorcio, lo que sucede es que yo tengo muy buena relación con Mari, por fortuna. Pero esto te va separando también. Es muy difícil para la otra persona seguirte en esta disciplina. Tienes que dejar tus espacios propios y todas tus actividades propias; el trabajo es más absorbente”, aseguró Ebrard.





