“Señoras, señores: Suchitlán de hunde “

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PARACAIDAS

Por: Rogelio Guedea

El otro día, un joven de Suchitlán, quien trabaja como mesero en un restaurante al norte de la ciudad, me dijo consternado que la gente de su pueblo están viviendo una situación desesperante, como nunca antes la habían experimentado. No sé si el joven sabía que yo tengo este humilde espacio de opinión, porque de verdad me dio pormenores de la situación que viven en tan importante comunidad como si estuviera siguiendo un guion de entrevista. Los fraccionamientos que están construyendo arriba no solo han derruido muchos árboles y dañado mucha naturaleza, dijo, también nos han dejado sin agua, que es lo peor. Para nosotros, cortar una rama de una parota es una decisión que nos toma años, pues cuidamos mucho no dañar a la naturaleza ni a nadie en la comunidad. No sabemos cómo de un día para otro cortaron tantos árboles y causaron tanto daño en la naturaleza, dijo. La preocupación del joven invita a una simple reflexión, que ni los fraccionadores ni siquiera los que buscan habitar esos paraísos naturales, han tomado en cuenta, y es simplemente esta: que aquello que buscan con tan ansiada ilusión ellos mismos lo están destruyendo, pues cuando lleguen ahí con la esperanza de un buen clima, por ejemplo, ese clima no existirá más en virtud de la destrucción que hicieron de la naturaleza previamente. No es absurdo? de verdad no hay nadie que haya pensado en esto? Pero, sobre todo, se destruye también desde el fondo a una comunidad que no hay nadie que defienda, que no hay nadie realmente que proteja, sus valores culturales y su cosmogonía, todo. Por eso Suchitlán se hunde, se hunde en la desesperación y piden que no solo las autoridades correspondientes sino la misma ciudadanía que busca esos destinos paradisíacos tomen conciencia de lo que está sucediendo y pongan un freno a esta urbanización de todos y de todo. No sé, repito, si este joven mesero de Suchitlán sabía que yo tengo este humilde espacio de opinión, pero en cualquier caso aquí le hago eco a todo lo que aquella mañana, aquella mañana fresca me dijo con tanta vehemencia y tanto amor por su comunidad.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.