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Manzanillo, Col.- El Movimiento Ciudadano “Salvemos la Laguna” expresa, con respeto a las instituciones y a la investidura de la Titular del Poder Ejecutivo del Estado, su posición respecto de las recientes declaraciones emitidas por la Gobernadora de Colima en relación con el proyecto “Puerto Laguna de Cuyutlán (Puerto Nuevo Manzanillo)”.
La ciudadanía colimense merece información completa, objetiva y sustentada en hechos.
En primer término, es indispensable precisar que la modificación del proyecto para excluir la intervención directa sobre las Islas Cocodrilo no fue una concesión voluntaria del Gobierno, sino una consecuencia directa de la organización, movilización y presión legítima de la sociedad civil, integrada por pescadores, salineros, investigadores, especialistas, organizaciones ambientalistas y ciudadanos comprometidos con la defensa de la Laguna de Cuyutlán.
Pretender presentar esa modificación como una muestra de sensibilidad gubernamental significa desconocer la realidad de los hechos y minimizar el papel determinante que desempeñó la ciudadanía organizada para proteger uno de los ecosistemas más importantes del estado de Colima.
Asimismo, manifestamos que la afirmación emitida de que ha existido un diálogo amplio, abierto y permanente con los sectores afectados no refleja la realidad del proceso. Durante la Consulta Pública se presentaron observaciones técnicas, científicas, jurídicas y sociales que cuestionan de manera fundada la viabilidad ambiental del proyecto; sin embargo, muchas de esas preocupaciones no fueron atendidas ni incorporadas de manera efectiva en el análisis del proyecto.
Nos preocupa especialmente que se pretenda presentar el dragado del Vaso II de la Laguna de Cuyutlán como una medida de conservación ambiental. Diversos especialistas han señalado que intervenir un humedal mediante dragados de gran magnitud implica alterar su dinámica hidrológica natural, remover sedimentos, afectar hábitats críticos, modificar procesos ecológicos y poner en riesgo especies protegidas, además de comprometer actividades tradicionales como la pesca, la producción salinera y otros medios de vida que forman parte del patrimonio económico, social y cultural de nuestra región.
Resulta igualmente preocupante que esta obra sea calificada como “el proyecto más importante en la historia de Colima en materia de conservación ambiental”, cuando la propia Manifestación de Impacto Ambiental reconoce la existencia de impactos ambientales permanentes sobre diversos componentes del ecosistema. Esa afirmación merece un análisis serio, objetivo y sustentado científicamente, antes de ser presentada como una verdad incuestionable.
El verdadero desarrollo no consiste en sustituir un patrimonio natural por infraestructura, sino en encontrar soluciones que armonicen el crecimiento económico con la conservación ambiental, respetando los principios constitucionales del derecho humano a un medio ambiente sano y del desarrollo sustentable.
Tampoco es admisible; que la Consulta Pública al final emite la opinión positiva para la ampliación del Puerto de Manzanillo.
Tan no es positiva la opinión que nos permitimos replantear ante la misma Gobernadora Lic. Indira Vizcaíno Silva y la Secretaria del Medio Ambiente Dra. Alicia Barcena Ibarra, en atención a los riesgos ambientales, sociales y de seguridad que representa este proyecto, el Movimiento “Salvemos la Laguna” hace públicas las siguientes demandas y puntos torales:
1. Riesgo de desastre por hidrocarburos. Exigimos que se evalúe de manera integral el riesgo derivado de la superposición del proyecto con infraestructura estratégica de almacenamiento de PEMEX. La Manifestación de Impacto Ambiental omite el análisis del riesgo acumulativo de explosiones o derrames en una zona de alta sismicidad, donde un accidente industrial tendría consecuencias catastróficas e irreversibles para todo el sistema lagunar y para la población.
2. Contaminación por resuspensión de sedimentos. Demandamos una evaluación científica independiente sobre la liberación de metales pesados y contaminantes históricos que provocaría el dragado masivo del fondo lagunar. La remoción de estos sedimentos representa un grave riesgo para la biodiversidad acuática, la salud pública y la actividad pesquera.
3. Alteración de la hidrodinámica interna de la Laguna de Cuyutlán. Exigimos que se reconozcan y evalúen plenamente los efectos permanentes que las obras de ingeniería producirían sobre las corrientes internas, el intercambio natural de agua entre los Vasos II, III y IV y el Estero Palo Verde, evitando procesos de estancamiento, eutrofización y degradación del ecosistema.
4. Omisión del impacto urbanístico y de almacenamiento. Demandamos que la evaluación ambiental incorpore el impacto real que tendrá la expansión de patios de contenedores, infraestructura logística y crecimiento urbano asociado al proyecto, incluyendo la afectación de huertos agrícolas, la transformación del territorio y las consecuencias sociales para las comunidades locales.
5. Efecto dominó sobre los Vasos protegidos por la Convención Ramsar. Exigimos que la autoridad reconozca que la Laguna de Cuyutlán constituye una sola unidad hidrológica. Cualquier intervención en el Vaso II repercutirá inevitablemente sobre los Vasos III y IV, modificando la salinidad, los ciclos biológicos y los valores ecológicos que sustentan su protección internacional, lo que pone en entredicho la viabilidad ambiental y la supuesta sustentabilidad del proyecto.
El Movimiento Ciudadano “Salvemos la Laguna” reitera que no se opone al desarrollo portuario ni al crecimiento económico del estado. Lo que exigimos es que cualquier proyecto de esta magnitud cumpla plenamente con la legislación ambiental vigente, se sustente en evidencia científica independiente, respete el principio de prevención y precaución ambiental y garantice una participación ciudadana auténtica, libre e informada antes de adoptar decisiones que puedan generar daños irreversibles.
Seguiremos ejerciendo nuestro derecho constitucional a defender la Laguna de Cuyutlán por las vías legales, técnicas y sociales, así como la realización de Foros Ciudadanos Independientes de Información, Manifestaciónes de Protesta Pacíficas, Plantones Críticos, pues estamos plenamente convencidos de que proteger este humedal significa proteger el patrimonio ambiental, económico, cultural e histórico de las presentes y futuras generaciones.
Finalmente, el Movimiento Ciudadano “Salvemos la Laguna” declara de manera categórica:
“Hasta el momento no existe prueba alguna de que la mayoría del pueblo colimense acepta la realización de este proyecto.”
ATENTAMENTE
MOVIMIENTO CIUDADANO “SALVEMOS LA LAGUNA”
“La Laguna de Cuyutlán no se vende, no se destruye; se protege.”

