Rinden homenaje luctuoso al ex rector Jorge Humberto Silva Ochoa

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«Pongámonos de nuevo en movimiento, sin estridencia, ni demagogia, sin encono ni violencia… Únicamente con el propósito resuelto de vivir nuestra soberanía en libertad y con justicia social». Humberto Silva, hijo.

Redacción|CN COLIMANOTICIAS

Colima, Col.-  La mañana de este sábado, Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño, rector de la Universidad de Colima, montó una guardia de honor en la tumba de quien fuera rector de la institución de 1979 a 1989, Jorge Humberto Silva Ochoa, en una ceremonia por el octavo aniversario luctuoso que realizaron familiares y amigos en el Panteón Municipal de Colima

Humberto Silva es considerado uno de los rectores que impulsó el crecimiento y transformación de la Universidad, de la que fue alumno, dirigente estudiantil, líder sindical y rector.

A continuación se reproducen las palabras que compartió en el homenaje su hijo, Humberto Silva Torres:

Después de dos años en los que el mundo nos ha puesto a prueba, estar aquí reunidos ya es, en sí, un acto de sobrevivencia y eso tiene un valioso significado.

No es un contrasentido referirse a la vida en este espacio porque el motivo que nos congrega es la memoria de un hombre que trascendió la línea del tiempo, y como bien se sabe: las ideas no fenecen, se transmutan de generación en generación.

Pretender definir a quien honramos esta mañana puede ser, en cierto sentido, un acto limitado, constreñido, porque la vida y obra de un personaje de estos alcances se compone de un sinnúmero de historias que se fragmenta al desprendimiento del alma, pero que se alojan en las mentes y corazones de cada uno de nosotros.

Lo enriquecedor de estos encuentros es, que todas y todos, tenemos la oportunidad de escuchar y compartir aquellas experiencias que entretejieron su vida a las nuestras.

En años anteriores, se ha atraído el recuerdo del padre, del maestro, del periodista; de ese amigo apacible y generoso. Pero el momento que vivimos como sociedad, nos obliga a invocar el legado histórico-político del Estadista que transformó la cultura colimense.

A ocho años de su desaparición física, seguramente nos preguntamos en más de una ocasión:

¿Cuál sería la participación de Jorge Humberto Silva Ochoa en el contexto actual?

… Lamentablemente no existe una respuesta adecuada porque la especulación es una construcción relativa del pensamiento, de las acciones, y también de las emociones.

Es mejor dirigir los esfuerzos en dilucidar todo lo posible para que su ideario se circunscriba al presente.

Forjado bajo los ideales de la vieja escuela rural mexicana, Silva Ochoa adquirió, desde muy joven, los principios de igualdad y justicia emanados desde la fraternidad universal.

El nacionalismo revolucionario trazó en él una línea contínua en sus responsabilidades sociales: lo mismo en la academia que en la función pública, que en el periodismo o la representación popular».

Influenciado por los postulados de los grandes personajes de la historia, sostenía que uno de los valores comunes entre las mexicanas y los mexicanos, es la defensa de la soberanía.

Reafirmar esa convicción le llevó a establecer definiciones que comprometieron su carrera por resultar contrarias a las inercias de un modelo económico voraz y globalizador.

Él solía decir: “el neoliberalismo puede servir para muchas cosas, pero entre ellas no figuran ni las libertades individuales ni la justicia del pueblo».

«Ese neoliberalismo es la nueva versión de una antigua pesadilla de la que despertamos cuando se puso en movimiento la Revolución Mexicana».

Al asimilar la irreversible integración del mundo en un proyecto homogéneo, el licenciado Humberto encontró -como era su característica- la analogía exacta para adecuar la causa nacionalista en el nuevo orden:

“La integración de una familia no suprime la identidad de sus miembros, ni les priva de competencia y destino propio. En todo caso eso debería suceder con México”.

Para alguien surgido de un movimiento social como en su caso lo fue la lucha estudiantil, la democracia tiene un concepto preciso:

Debe ser «una forma de vida, de organización social que se va consolidando en concordancia con el desarrollo de una sociedad. Y en la medida en que esta logre mayores índices de cultura, educación política y bienestar económico, entonces se podrá hablar de una sociedad con alto contenido democrático, más justa, más participativa, más plena y más vital”.

Respetuoso de la pluralidad política, nunca se valió de sus cargos para perseguir a sus contrarios. A cambio de ello, se ocupó más en alentar a las corrientes civilistas de otros partidos; aquellas proclives a la democracia y a la organización ciudadana.

Siempre adelantado a su época, desde los años 80 ya hablaba de transformar a las instituciones del Estado mexicano.

Tenía autoridad moral para expresarlo porque ya había emprendido ese camino con su amada Universidad de Colima.

Aún así, una década posterior a su rectorado, propuso reformar la ley que él mismo creó para que la democracia universitaria bajara hasta los docentes, a los alumnos y al personal administrativo.

En ese sentido su apotecma de lucha fue: “Todos tienen el derecho a aspirar a un cargo. A llegar a ser alguien importante en la vida».

Los partidos no escaparon a sus acertados análisis. A ellos propuso reorganizarse para ajustar sus esquemas a las exigencias de una sociedad en permanente evolución.

Al que fuera su partido advirtió sobre la inviabilidad de que el liderazgo presidencial recayera en manos de unos cuantos:

“Pensar que el poder del Presidente lo van a delegar a una junta de gobernadores, puede ser un gran error.
¿Qué va a suceder el día que no existan gobernadores priistas? Eso está mal planteado».

De una prospectiva sorprendente, recomendó a las cúpulas partidistas asumir el reto de «actuar con honestidad política para reconocer viejos vicios y responder a los reclamos de una auténtica transformación».

Tal observancia, permanece vigente no sólo para un debilitado Revolucionario Institucional, sino para todos los partidos sin excepción alguna.

Humberto -como le nombraban sus amistades- fue una persona acostumbrada no sólo a debatir sus ideas, sino a promover la universalidad de las mismas.

Era natural, entonces, que ese académico involucrado en la política, se resistiera a la imposición de criterios».

‘No es posible – decía- tener un partido de unanimidad porque tal condición es contraria a la naturaleza de sus componentes de individuos, que son los ciudadanos».

De ideas muy claras, en cada conversación, apelaba a su vocación magisterial para transmitir su vasta experiencia.

Nunca asumió que lo sabía todo, pero sí que podía conformar al mejor equipo de especialistas para alcanzar los objetivos deseados.

…. Un anhelo acompañó a mi Padre hasta el final de su existencia:

Y éste fue presenciar una verdadera transformación democrática del país, pues decía que: “La mera alternancia en el poder no es garantía de evolución democrática si no va acompañada de un mejoramiento real y constante en el nivel de vida de los mexicanos».

De mi Padre, del ex rector de la Universidad de Colima, del ideólogo, pero sobre todo de mi ejemplo a seguir, retomo una más de sus frases para compartirla con ustedes e invitar llevarla a la práctica:

«Pongámonos de nuevo en movimiento, sin estridencia, ni demagogia, sin encono ni violencia… Únicamente con el propósito resuelto de vivir nuestra soberanía en libertad y con justicia social».

Durante el evento estuvieron presentes integrantes de la ExFec, Arturo Figueroa Cárdenas, María Elena Díaz Rivera, Rodrigo Rosales Escobar, Alfonso Muñiz, el Rector de la UdeC, Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño, Carrillo Vda. de HSO, Yolanda Silva Ochoa, entre otros.

Así mismo, también participaron, Margarita Moreno, presidenta municipal de Colima; Arnoldo Vizcaíno, dirigente de Productores Unidos por Colima, así como los presidentes municipales de Zapotlán el Grande y de Minatitlán, además de los integrantes de la Fundación Silva Ochoa, familiares y amigos.