“No importa lo lento que vayas,
mientras no te detengas”.
CONFUCIO.
Por: Manuel Olvera Sánchez
El pasado domingo se llevaron a cabo elecciones en Brasil, donde Lula Da Silva competiría contra el senador Flavio Bolsonaro, este último ha resultado uno de los mayores competidores de lo que se esperaba en contra de Lula. Sin embargo, Lula supo capitalizar aquella fortaleza, como lo es el sacar a millones de la pobreza en los tres mandatos anteriores y hoy ya perfilado nuevamente como el próximo presidente de Brasil para el periodo 2027-2030.
Algo rescatable del presidente Lula es esa fortaleza que ha acreditado en infinidad de ocasiones a no rendirse fácilmente a pesar de aquellas adversidades que se le han presentado, como podemos mencionar las tres derrotas electorales que ha sufrido antes de lograr ser presidente por primera ocasión, y qué decir también del padecimiento de cáncer del cual logró salir adelante, permitiéndole continuar con esa lucha democrática en su país.
Vale recordar que a Lula da Silva medio país lo detesta, y lo anterior, obedece entre muchas cosas a su vinculación con grandes asuntos de corrupción, lo cual ocasionó que fuera remitido a prisión durante aproximadamente 600 días, de todos esos escándalos de corrupción y que lo vinculan también con su partido, el Partido del Trabajo, vale destacar que todas sus condenas fueron dejadas sin efectos por la autoridad judicial, encargada de juzgar todos y cada uno de sus expedientes relacionados con el manejo, nada transparente de los recursos públicos.
Otro de los problemas que enfrentó Lula Da Silva en los periodos que ha sido mandatario de su país es el referente a la gran crisis de seguridad ciudadana, es decir, la sociedad brasileña ha percibido que los gobiernos emanados de la izquierda no enfrentan a la delincuencia aplicando el estado de derecho, por lo tanto los índices de inseguridad se han desatados con las consecuencias que esto deriva.
En el ámbito económico, el sector empresarial no lo ve de manera favorable, ya que la iniciativa privada y la clase media han observado una fragilidad fiscal, así como unos niveles muy elevados de endeudamiento y más ahora con la reelección de Lula Da Silva, lo cual ocasionó una fuerte caída de los mercados internacionales, situación que la historia económica de Brasil nunca había experimentado a través de su historia moderna.
Hoy vemos como el déficit fiscal de Brasil se encuentra entre el 9.4 y el 10%, es decir, los ingresos son menores al gasto que ellos llevan a cabo de manera diaria, un gasto en programas sociales que no propician crecimiento económico, al contrario, ocasionan la informalidad laboral con las múltiples consecuencias que esto deriva para su economía.
Respecto al gasto público, el presupuesto de egresos de cada ejercicio fiscal de ese país ronda por el 50% del total en programas sociales, dejando a un lado infraestructura tan importante como la educativa, la de salud, la alimentaria e incluso la seguridad pública, lo cual reduce una maniobra presupuestaria en la cual el gasto produzca crecimiento económico.
La reelección de Lula en Brasil causó una enorme sorpresa a nivel mundial y más, ya que nunca en la historia que se tenga registrado un candidato perdedor en la primera vuelta lograba reponerse y salir victorioso en la segunda, lo anterior, en gran medida obedece a varios errores que cometió Bolsonaro al sentirse triunfador, y uno de los grandes errores que cometió fue el llamar “nueve dedos” al Lula Da Silva en un debate a nivel nacional, lo anterior fue detonante para que el electorado cambiara la intención de su voto y a pesar de una desastrosa economía, llevada a cabo por Lula, se decantaron por este último para que los siga gobernando.
Vale destacar que Lula bajo una visión totalmente electorera, adelantó el calendario de entrega de todo los recursos sociales antes de la elección, es decir , 50 millones de brasileños cobraron antes de las elecciones sus programas sociales, lo cual fue una estrategia plenamente manipuladora para el electorado y los resultados ahí están, la reelección de Lula.
Otra de las jugadas electoreras que le resultaron rentables para obtener el triunfo, fue el que Lula enviara al congreso, que es plenamente de su partido, una iniciativa de ley reduciendo la jornada laboral de 44 a 40 horas por semana sin que esto repercutiera en el ingreso familiar de cada uno de los brasileños.
Todo lo anterior que se ha estado viviendo en los gobiernos de izquierda evidencia su incompetencia para llevar de manera correcta la economía de un país, y también evidencia que la sociedad en general quiere dinero regalado sin importar si venga de un gobierno de izquierda o de derecha, la gente entenderá que ese dinero regalado tarde que temprano colapsará la economía de su país. Tan sólo basta voltear a ver a Venezuela o Argentina con una economía desastrosa.
Habría que estar atentos respecto al tiempo que le durará esta luna de miel de Lula para con los brasileños, sin embargo, tendríamos que estar atentos respecto a cuanto nos durará a los mexicanos este tipo de economías retrógradas.
La visión que tenías sobre mí, no la defraudare, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.
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