No al Voto Nulo

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    Suelen mencionar que, por estar tan descalificados tanto la clase política como todos los partidos contendientes, no sólo es probable, sino que, incluso, se podría lograr que el ciudadano opte por colocar en la urna que le corresponda su voto nulo o en blanco.

    Sin embargo, más que apreciaciones cercanas al sentir generalizado de la población, esas no pasan de ser especulaciones de tal simpleza que quedan en vaguedades manejadas, eso sí, por los empresarios de la industria radiofónica y televisiva, que hasta envían a sus colaboradores para dar “conferencias magistrales” sobre la nulidad o la blancura del ejercicio cívico.

    Pero, en medio de ello, para nuestra fortuna de votantes potenciales, suele haber matices que son determinantes en la batalla por los cargos de elección popular. Nada menos en el estado de Colima hay candidatos y partidos que contienden por la gubernatura, otros por las diez alcaldías, y además, lo cual es sumamente importante en estos momentos, por las diputaciones locales y federales.

    De esa forma, estos comicios del 2009 en nuestra entidad, son tan competidos por lo que en sí implican y lo que está más allá de la superficie visible: elegir al próximo gobernador del estado y a los futuros alcaldes. Pero, también, elegir a quienes sean los diputados integrantes de la siguiente legislatura en el Congreso estatal, y a los quienes deberán ser los integrantes de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, que, en conjunto, serán determinantes para la definición de presupuestos de ingresos y egresos, o sea, de impuestos y de disposición de los recursos financieros y la orientación del gasto público, ejerciendo, aparte de ello, el necesario e ineludible contrapeso para que exista el respeto al equilibrio y la división de poderes de manera republicana y federalista. Inclúyase, además de esto, la gestión social que deben garantizar los legisladores a favor de la ciudadanía que se los solicite o, si se quiere, exija.

    Por eso estos comicios, que los analistas políticos suelen llamarles “elecciones intermedias” por ubicarse a la mitad de cada sexenio presidencial, cobran en ese sentido una importancia esencial no sólo porque permiten al pueblo valorar, vía el ejercicio de la votación, hasta qué punto es posible refrendar o castigar a quienes al frente de la Presidencia de la República, esto es, del Poder Ejecutivo Federal, condujeron de determinada manera o estilo a la nación.

    Los mexicanos con credencial de elector, estamos así frente a la disyuntiva de poner un “Sí” a los candidatos de determinado partido, a través del voto a su favor, como respaldo para que continúen ejerciendo el poder en la forma que lo han hecho, o poner un “Ya basta”, como franco rechazo por su forma de ejercerlo espuria y corruptamente.

    Se da el caso y la oportunidad, entonces, de reflexionar no sólo acerca de quienes en la función pública o partidaria han sido los mejores, sino, inclusive, los menos peores, si es que hay escepticismo o indecisión. Porque, con la alabanza del voto nulo o en blanco, como imploran sean los peores candidatos o partidos, claman porque haya ese vacío de los opositores, que a final de cuentas sea a su favor.

    Asuntos por revisar para hacer la valoración de cómo han sido los candidatos y partidos, existen muchos, por ejemplo, a nivel nacional. Traigo a memoria la traída y llevada iniciativa de reforma petrolera enviada al Congreso de la Unión por Felipe Calderón. Quiso privatizar la paraestatal Pemex, yendo en contra de la opinión ciudadana mayoritaria.

    Pero, como el Congreso de la Unión –integrado por diputados federales y senadores- vetó, mediante normas legales, que se concediera la construcción, administración y explotación de la industria petroquímica a la iniciativa privada, entonces Calderón reculó y no le quedó sino aceptar esa decisión de los legisladores. Mas, como los precios del petróleo, la gasolina y el diesel se incrementaban en forma exorbitante y se le exigían al presidente Calderón más refinerías, él de pronto se apresuró a ofrecer que al menos una podría construirse. ¿Pero, en realidad, lo hizo?

    A estas alturas del mandato unilateral de Calderón, se ha propiciado más la corrupción, el desempleo, la miseria, la poca inversión en la producción del campo y la ciudad, pues hay una política económica del gobierno “errada y contradictoria”, según la catalogó este lunes uno de los economistas más reconocidos del país, don Francisco Suárez Dávila, quien, por eso, recomienda de inmediato aumentar al máximo el gasto público; o sea que, en sus propios términos, “hay que echar toda la carne al asador”.

    Pero Calderón prefirió, no hace mucho, sino hace apenas unos meses, sacar al ejército a las calles para el supuesto de combatir al narcotráfico, y violó la soberanía estatal, al menos en dos entidades federativas, con acciones que parecen más orientadas a lo espectacular y la descalificación de gobiernos en manos de la oposición más orientada hacia la izquierda.

    Entre otros asuntos por revisar por cada ciudadano o ciudadana, para ejercer un voto razonado en estos comicios del 5 de julio, se hallan a nivel local el referente a la legalización del aborto, que, incluso, hasta los partidos que pretendidamente son progresistas bloquearon en la Cámara de Diputados estatal, prohibiéndolo al aprobar una ley no sólo ominosa, sino que, además, va en contra de la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), y, con ello, en contra de la jurisprudencia.

    El voto de los jóvenes adquiere por sí mismo su propia importancia nodal, y es que a las nuevas generaciones les corresponderá decidir también por qué candidatos o partidos podrían sufragar. Más cuando la enseñanza pública y los materiales escolares se encarecen, hay obligadas deserciones en la búsqueda del sustento o ingreso personal y familiar, y quedan atrás las ofertas, por ejemplo, de otras opciones como una universidad tecnológica.

    Por todo esto, en los comicios de este 5 de julio, el voto puede ser el veto a esos candidatos y partidos reaccionarios, que, sustentados en el neoliberalismo, no habrán de ir nunca a ejercer el poder de representación pública que el ciudadano les delega en las urnas.

    De ahí que, además de votar a hora temprana este domingo, habremos de estar sumamente atentos a los resultados de estos comicios, para que no traten de engañar a la población los que hablan de moral y sacan todo tipo de artimañas del morral… Mucho ojo al respecto.

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