Mencionó que en su caso, “en una ocasión, hace años, fui a una parroquia en la parte montañosa de la diócesis y quedé sorprendido porque los niños que se acercaban a mí, decían que estaban metidos en las drogas, en una especie de correo y como eran niños no les decían nada”.
Comentó que los niños tenían entre 12 y 13 años.
“Yo me preocupe, les hice ver, dimos varias pláticas a la gente adulta y mencionábamos eso, que fueran formando a los niños en la fe cristiana con responsabilidades propias y no porque son pequeños los indujeran en la droga”.
Refirió que fungir de correo, significaba que como a “ellos como nos los revisan, ellos pasaban la droga”.
El sacerdote dijo que desconocía que utilizaran niños para trabajar como sicarios.
“Hasta ahora me doy cuenta de eso, es lamentable, no solo para mí, sino para la sociedad, sabemos que pierden la vida”.
MENSAJE SOCIAL
Ante esta realidad, el rector de Catedral indicó que debe trabajar “primeramente en la formación de la conciencia, en la conciencia se deciden nuestras acciones si son positivas o negativas, formar una conciencia responsable que descubra la verdad y el bien. Ahí está fundamentalmente, todo lo demás viene a ser una serie de auxilio de las autoridades, también deben formar conciencia sobre el uso del poder, igualmente sobre el uso de las armas”.
“Yo diría que Colima hace algunos años era un estado tranquilo donde no obstante las limitaciones de un estado pequeño, había bastante trabajo y además había convivencia sana; las fiestas en Colima, Tecomán, Manzanillo, eran fiestas tranquilas donde la gente realmente se divertía, ahora tienen miedo salir en la noche precisamente por la inseguridad, para mí es el mensaje tomado del evangelio que Jesús nos habla de una conciencia debidamente formada de que los valores estén presentes, el primer valor es la vida en general, ya después viene lo demás, los bienes materiales pero son relativos”.





