PARACAÍDAS EXPRESS
Por: Rogelio Guedea
No quería hablar sobre esto, pero es necesario que los políticos asuman el papel que la ciudadanía les ha conferido y espera de ellos. El último desaguisado protagonizado por Locho Morán, quien pretende gobernar nuevamente la capital de nuestra entidad, amerita una reflexión seria sobre su rol como servidor público. Esta vez lo hizo de nuevo en contra del alcalde Riult Rivera, a quien se le agradece su prudencia, porque Locho Morán no solo lo llamó maricón (ya hay manifestaciones de varios grupos que se sintieron ofendidos con esta expresión) sino que aparte cometió violencia física en contra del alcalde capitalino, de lo que se ha hablado poco y no es menos significativo. Yo no tengo nada en contra de la persona que es Locho Morán, de hecho hace poco lo encontré y lo saludé con cordialidad en el Hospital Puerta de Hierro, pero creo que de haber sido un político respetable y un empresario de arraigo, ha devenido en un porro, en un bravucón y en un fanfarrón que ha encontrado en la violencia y el escándalo la única forma de hacerse notar políticamente. Yo no creo que un partido como Morena, de izquierda y que tiene como base (al menos en sus estatus) una visión progresista, pueda cobijar a un personaje como Locho Morán para un cargo tan importante como es el de ser legislador federal y además lo apoye para ser candidato al gobierno capitalino. No es esto una contradicción? En qué momento, quien sea que pueda hacerlo, se va a dejar de tolerar que estas prácticas de violencia de Locho Morán se conviertan en la mejor forma para salir airosos en mediciones electorales y respaldos políticos? En fin, Locho Morán ya se disculpó de lo que hizo, pero mientras nadie lo sancione como debe ser, así se seguirá disculpando impunemente hasta el final de sus días, sin ningún problema.
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