La tradición también se enseña

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Pupitre al Fondo
Por: Blanca F. Góngora
La celebración de Día de Muertos se afianzó en un momento que estaba a punto de morir, valga la redundancia. Poco a poco y sin saber cómo, llegó un momento en que incluso en las escuelas, el Halloween estaba adquiriendo carta de arraigo y en el sector comercial también. Este último fue el más beneficiado porque de una celebración casi olvidada (Día de Muertos), se sumó otra que ahora sí puedo decirlo, logramos eclipsar un poco, el Halloween, y como sabemos, para el comercio siempre será mejor dos que una.
Hace ya unos años que estudié la secundaria, 36 para ser precisa, y en aquellos años, en nuestro estado de Colima no teníamos las actividades por el Día de Muertos que tenemos hoy en la gran mayoría de las escuelas. Sabíamos que en Michoacán era un gran acontecimiento, pero en Colima no, y ante esto, la celebración del Halloween iba ganando terreno; pero hubo de pronto una restricción (no oficial, no con oficio, pero la hubo) donde se nos instruía a los docentes a no festejar el Halloween, o de querer hacerlo, no dejar de lado nuestras raíces y tradiciones. Y así empezamos en las escuelas a crear actividades, clases, manualidades, investigaciones en torno a lo nuestro, y hoy puedo afirmarlo: ¡lo conseguimos! Nuestra tradición está más viva que nunca, pese a tanta muerte de otros aspectos que conforman nuestra identidad.
Si usted que me lee, es papá o mamá y cooperó con sal, aserrín, veladoras, papel picado, flores de cempasúchil; o llevó rejas o prestó manteles, o cocinó el mole, o se entusiasmó buscando el vestuario para su hijo e incluso lo pintó como calaverita, dese un aplauso porque gracias a usted y al liderazgo de los maestros, nuestra bella y significativa tradición sigue reuniéndonos con nuestros seres queridos.
No reniegue por favor. No juzgue a los maestros. Únase a ellos como lo hicieron muchos padres de familia de la misma escuela donde estudian sus hijos. De verdad que es gracias a los maestros que nuestra tradición revivió. Es a raíz de las celebraciones en las escuelas que muchas familias empezaron a poner los altares en sus hogares, porque la escuela es inspiración, es enseñanza, es aprendizaje, es rescate y es ejemplo a seguir.
Este artículo de hoy es para felicitar a los trabajadores de la educación porque estas actividades escolares, a pesar de que son más desgastantes que una clase “normal y cotidiana”, son más gratificantes porque intervienen todos: secretarias, intendentes, docentes, directivos; hay planeación de clases, actividades interdisciplinarias, objetivos compartidos, coordinación, distribución de funciones. Lleva tiempo, días e incluso semanas y una vez montado todo, una vez que termina el Día de Muertos, hay que recoger, guardar, retomar ideas para el siguiente año volverlo a montar.
Disfrutemos nuestras tradiciones y apoyemos a las escuelas porque mucho de lo que no se inculca en casa, afortunadamente se sigue inculcando en las escuelas.
**Notita al margen: un lugar perfecto para disfrutar esta celebración es en la comunidad La Central de Manzanillo, donde viernes 30 y sábado 31 celebran la “Noche de Muertos” con una catrina gigante, 200 metros de coloridos tapetes de aserrín, tumba de tiro, presentaciones artísticas y más; por cierto, todo esto gracias a los maestros de la comunidad.

*Las opiniones expresadas en este texto de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a CN COLIMANOTICIAS.