LA ACPE RINDE HOMENAJE PÓSTUMO AL MAESTRO VICENTE ORIA RAZO

    0

    En el homenaje participaron la presidenta de la ACPE, Margarita Sato, el ex presidente de esta misma organización y amigo cercano, Víctor Abel Viveros Saldierna, así como el periodista José Armando Naranjo González, presidente colegiado del Grupo Comala. A continuación, el mensaje íntegro de Pepe Naranjo, en este homenaje:


    IN MEMORIAM / MTRO. VICENTE ORIA RAZO

    Por: Pepe Naranjo

    Esta noche es para mí, de sentimientos encontrados.

    Primero, de alegría y satisfacción, porque apenas en mi primera sesión como miembro de la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores (ACPE), he tenido el alto honor de ser invitado por nuestra presidenta, la siempre amable señora Margarita Sato, para participar en esta ceremonia, ante todos ustedes.

    Y segundo, de una profunda tristeza porque esta participación, se da en el marco del homenaje póstumo a un personaje tan querido y tan respetado por todos nosotros, como es el Maestro Vicente Oria Razo, quien hace apenas unos días, el miércoles 5 de enero, ha emprendido el camino hacia una nueva dimensión.

    Agradezco y valoro la invitación que me hizo la señora Sato para hablar de la trayectoria de quien fuera a lo largo de sus 77 años de edad, ejemplo de amor a México, que demostró al abrazar la carrera de maestro como profesión y apostolado, preocupado y ocupado por la educación de la niñez y juventud de nuestro país.

    Con el halo de misterio que siempre rodea a los grandes hombres, de don Vicente se decía que había nacido en Ocotlán Jalisco, aunque en verdad vio la luz primera en Tlalpan, Distrito Federal, concretamente en el Ajusco, producto del amor de sus padres, don Basilio Oria y doña María Razo.

    Igualmente, aunque en su acta se consigna que nació el 25 de mayo de 1933, su familia siempre celebró los cumpleaños del Maestro Oria el 5 de abril, por cuestiones personales que sólo ellos comparten.

    Tenía 37 años de edad, cuando en la víspera del primer mundial de futbol que se organizó en nuestro país, el 5 de marzo de 1970 casó con Beatriz Amparo Ramos Cantoral, apreciada dama con quien formó el hogar y una sólida familia, procreando a tres hijas: María del Consuelo, Beatriz y Patricia.

    El mismo amor que tenía por sus tres hijas lo trasladó a sus yernos: Luis (esposo de Conchita), Tonatiuh (marido de Betina) y Emmanuel (esposo de Paty), amor que luego se coronó y potenció en sus tres nietos: Valeria, Alexa y Rodrigo.

    De Vicente Oria Razo emanaba la luz de la personalidad que trasciende: como el maestro, el periodista, el funcionario, el analista social y político, pero sobre todo como el hombre entregado, el amigo sincero, el esposo responsable y el padre preocupado por el bienestar de su familia.

    Queda en el corazón de sus seres queridos el detalle que siempre le caracterizó: estaba al pendiente de los cumpleaños de sus hijas, yernos y nietos, para llamarlos por teléfono muy temprano y cantarles “Las Mañanitas”.

    Escucharlo inspiraba respeto; platicar con él provocaba confianza, pues siempre se conducía con la corrección del caballero que trataba a todos con la propiedad que corresponde, y a pesar de su seriedad característica, siempre había el momento para alguna broma o el comentario apropiado, con fino humor, pero sin utilizar jamás palabra altisonante. Era en cierto sentido, si se me permite la comparación, la imagen del abuelito cariñoso.

    Gran educador y preclaro ejemplo para la niñez y la juventud de Colima y México, don Vicente Oria Razo se ha ido de entre nosotros, pero permanecerá por siempre su obra educativa y periodística, a través de los múltiples libros, artículos y columnas que escribió, tan oportunas y documentadas. Fue siempre una mente brillante, cuyos conceptos abrevamos a través de sus “Banderas al Viento”.

    La disciplina y rigor para cumplir con su compromiso social, a través de la educación y el periodismo, queda consignado en lo que me contó Doña Bety, su esposa, cuando visité al maestro Oria en la clínica del ISSSTE el mismo 5 de enero, unas horas antes de su sentido deceso:

    Movido por la amistad, el respeto y la admiración que siempre he sentido hacia don Vicente, acudí para visitarlo y aunque no lo pude saludar personalmente, platiqué con su apreciada esposa Beatriz, quien tras agradecer la visita, me dijo que estaba muy contenta porque su querido esposo había salido de la gravedad y se recuperaba paulatinamente.

    La señora Bety me platicó que dentro de esa recuperación, que incluso sorprendió a los médicos y enfermeras que lo atendían, un buen síntoma era que don Vicente les dio indicaciones para que enviaran puntualmente sus colaboraciones periodísticas a los medios de comunicación que de manera regular le publicaban su columna, entre ellos “Ecos de la Costa” y la agencia nacional de noticias Notimex.

    Y con esa buena noticia de su recuperación me retiré del hospital. Sin embargo, un par de horas después, recibí una llamada de otro entrañable amigo, Víctor Viveros Saldierna, quien me dio la mala noticia: el maestro Oria Razo acababa de morir.

    Sin duda, una pérdida muy dolorosa para su apreciable familia, para sus amigos, pero también un deceso lamentable para la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores (ACPE), de la que el maestro Oria Razo fue siempre miembro distinguido, así como para la comunidad académica, cultural e intelectual de Colima y de México.

    Hace casi un mes, el jueves 16 de diciembre, tuve la oportunidad de saludar aquí mismo, con el aprecio de siempre al maestro Oria, en la sesión de la ACPE, en que con la representación del mandatario Mario Anguiano Moreno, el secretario general de Gobierno, Jesús Orozco Alfaro, nos tomó protesta como nuevos socios de esta acreditada organización a Laura Castellot, Miguel Delgado, Roberto Godínez, Rocío Hernández, Alfredo Juárez, Rubén Pérez, Federico Rangel y a este servidor, Pepe Naranjo.

    Aquella ocasión, el maestro Oria Razo, en su calidad de Coordinador del Consejo Editorial de la ACPE, cerró las participaciones, después de nuestra presidenta Margarita Sato y de nuestro amigo Carlos Maldonado, para hacer los comentarios finales a la presentación del número especial de “La Luciérnaga”, en su edición conmemorativa por el Centenario de la Revolución Mexicana y el Bicentenario de la Independencia de nuestro país.

    Revista que por cierto, es un auténtico documento histórico, en la que el maestro Oria Razo además de escribir la presentación general de esta publicación de lujo, nos ofreció otro interesante artículo titulado “200 años de educación en Colima”, en el que hizo un puntual seguimiento del desarrollo de este rubro durante la Independencia, la Reforma, la Revolución Social, cerrando con un capítulo en torno a la Evolución de la Educación en nuestra entidad.

    Fue entonces la última vez que pudimos platicar don Vicente y yo, pues en la más reciente ocasión que lo vi, ya en la cama del hospital, estaba inconsciente y conectado a varios aparatos con los cuales trataban de reanimarlo. Valoro y agradezco las palabras que me dirigió aquella ocasión, al darme la bienvenida como nuevo integrante de la ACPE, comentarios muy elogiosos que guardo en el corazón y reservo sólo para mí.

    Hoy reafirmo mi condolencia a su esposa Bety; a sus hijas Conchita, Betina y Paty, así como a sus nietos Rodrigo, Alexa y Valeria; a sus yernos Luis, Tonatiuh y Emmanuel, y a sus demás familiares y amigos.

    SU VIDA Y OBRA

    El maestro Vicente Oria Razo fue constante colaborador en el periódico “Ecos de la Costa”, del decano de la prensa escrita en Colima, y hasta el 29 de junio de 2007, fue titular de la Oficina de Servicios Federales de Apoyo a la Educación en el estado de Colima, como se le conoce a la representación de la SEP en la entidad.

    Oria Razo fue hombre apasionado de la educación en México. Fue maestro normalista, escritor y periodista. Miembro de número y consejero de la Academia Nacional de Historia y Geografía, integrante de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, y miembro asociado del Seminario de Cultura Mexicana y de la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores, nuestra respetada ACPE.

    Con título de académico otorgado por la Academia Nacional de Historia y Geografía, avalada por la UNAM. La comunidad normalista y el SNTE, cada organismo por su parte, le otorgaron el reconocimiento de Maestro Emérito de México.

    Estudió la carrera de maestro normalista. Cursó vocacional y estudios de enseñanza superior en el Instituto Politécnico Nacional. Durante su vida escolar, entre otros cargos de representación estudiantil, desempeñó los siguientes: Presidente de la Federación Nacional de Estudiantes de las Escuelas Normales, presidente de la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos y presidente de la Confederación de Jóvenes Mexicanos.

    Fue subjefe de Acción Educativa del Departamento del Distrito Federal, subdirector general de las Escuelas Tecnológicas Agropecuarias de México y después de las Secundarias Técnicas; fue secretario técnico y asesor de los nueve secretarios de Educación Pública, que tuvo el país de 1980 al año 2000.

    Se desempeñó como jefe de Información, editorialista y articulista del periódico El Día. Colaborador con varios artículos semanarios en la sección editorial de los periódicos La Prensa, El Sol de México y la Organización Editorial Mexicana. Desde 1982, escribía regularmente artículos de fondo para Notimex.

    Se han publicado sus libros: La Educación y la Vida, Banderas al Viento, La Educación y el Desarrollo Nacional, y Política Educativa Nacional, Camino a la Modernidad. Además, se editó su libro ISO 9000. Calidad en los Servicios Educativos, publicado en su segunda edición por Qualitec Internacional.

    A finales del 2003 fue presentado el libro ISO 9000-2000 en la Educación Mexicana, publicado por la SEP. Esta obra recibió la medalla Longinos Banda y reconocimiento como el mejor texto del año 2003 por su impacto social. Apasionado de la educación y buen periodista, ya extrañamos sus bien documentadas y mejor redactadas columnas “Banderas al Viento”.

    ¡Descanse en paz, nuestro apreciado maestro Vicente Oria Razo!