Fue sobre el kilómetro 75 de la ruta donde estaba el cadáver, ya con síntomas de rigidez, sin que se encontrara pista alguna que pueda ayudar al esclarecimiento del caso.
Al lugar acudieron agentes de la Policía Investigadora del Estado, policía municipal de Zapotiltic y Zapotlán El Grande, agente del Ministerio Público y peritos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, que luego del levantamiento de pesquisas, trasladaron el cadáver al SEMEFO.
A estas instalaciones llegaron unas personas vecinas de Huescalapa, para preguntar por un desaparecido una noche antes, el cual fue “levantado” en dicho lugar y por desgracia, el ejecutado era su pariente, al que identificaron como Roberto Guijarro Díaz y cumplidos los trámites les fue entregado el cadáver.





