“Me parece que es parte de una política pública que el gobierno debe implementar, decirles antes de que la inversión aterrice que sí se necesita que inviertan pero las condicionantes son el respeto a los derechos laborales de los trabajadores”.
“No podemos permitir que eso suceda (maltrato), que gente de otros países con otras costumbres falten a las prácticas de México, es deleznable y reprobable; ellos tienen que sujetarse a la legalidad y prácticas de México”.
La senadora sostuvo que la trabajadora de la Regasificadora, Madaí Díaz, quien protestó metiéndose en una jaula y cosiéndose la boca por haber sido despedida injustamente y golpeada por trabajadoras coreanas, “se plantó en la nariz de la autoridad municipal y el alcalde Nabor Ochoa demostró insensibilidad, negligencia, omisión y una apatía, que eso demuestra la clase de políticos que tenemos ahorita”.
“Nabor estaba más preocupado por su visa y viáticos para e irse a China”, que por atender las quejas de una mujer que perdió su empleo y fue maltratada.
Mencionó que el asunto de Madaí Díaz fue cien por ciento laboral y no un asunto político.





