Aunque al referirse a este inmueble le cambió el nombre y lo llamó “Museo de Arte Contemporáneo Internacional Rufino Tamayo”, dijo que este recinto “es el fruto del esfuerzo de uno de los artistas más deslumbrantes que haya dado nuestro país: el maestro Rufino Tamayo. Este magnífico pintor oaxaqueño detectó, en la década de los 70, que a nuestra gran capital le hacía falta un museo donde exponer el arte de vanguardia”.
Indicó que en 1981 se inauguró el Museo Tamayo, diseñado por los arquitectos Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky, en un momento difícil de la vida de México, fue todo un acontecimiento porque las invitaciones eran litografías del maestro Tamayo: “por cierto, hoy son muy cotizadas en el mercado del arte”.
El Jefe del Ejecutivo señaló que después de 30 años de vida era necesario restaurar y ampliar las instalaciones del Museo Tamayo para que estuviera a la vanguardia y fuera una vertiente de la oferta cultural.
Por ello, destacó, el gobierno federal emprendió el proyecto de ampliación de museo junto con la Fundación Olga y Rufino Tamayo, para contar con instalaciones más cómodas y así poder “invitar a los niños y en general a los neófitos a acercarse al mundo del arte”.
El Museo no costó 84 millones de pesos, como lo dijo todavía el pasado lunes, Carmen Cuenca, directora del Museo Tamayo, sino 100 millones de pesos, según las palabras del primer mandatario del país.
“La inversión fue de 100 millones de pesos, 34 millones fueron aportados por la Fundación Olga y Rufino Tamayo, mientras que la Federación puso 68 millones de pesos; esta inversión pública y privada es una muestra de cómo la sociedad civil y el gobierno pueden generar bienes”.
En esta ocasión los datos que le facilitaron al presidente Calderón estuvieron equivocados, ya que dijo que el 25 de agosto se conmemoraba el natalicio del pinto oaxaqueño, cuando el día exacto es el 26 de agosto.
El presidente Felipe Calderón recorrió las instalaciones del Museo Tamayo acompañado de su esposa, la señora Margarita Zavala, por el secretario de educación, José Ángel Córdova Villalobos; por David Cohen, presidente de la Fundación Olga y Rufino Tamayo, además de Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta); Teresa Vicencio, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y por algunos invitados especiales. Al finalizar su visita atravesó junto con su esposa el Paseo de la Reforma y se fueron caminando por el Bosque de Chapultepec.





