El poeta encontró en el box el “más completo de los espectáculos descubiertos, porque hace un actor de cada espectador” y escribió el ensayo Algunas sugestiones del boxeo, en el que, asombrado, anotó: “Todos nuestros músculos siguen el dinamismo de los contrincantes, nos sentimos capaces de aconsejarlos, de competir con ellos y, ebrios de fuerza, de retar al vencedor”.
Toledo, que en sus inicios como cronista deportivo buscó textos que le ayudaran a comprender el lenguaje del pugilismo para ser capaz, por ejemplo, de cronicar en tres cuartillas una pelea de Mike Tyson que sólo duró unos segundos; se sorprendió ante el texto de Novo.
Ambriz y Toledo, animados por el diálogo que puede establecerse entre la literatura y el boxeo, se dieron a la tarea de investigar y rastrear textos que dieran cuenta de ello, así nació la antología Historias del ring (Cal y Arena, 2012), conformado por 32 obras entre cuentos, ensayos, novelas, poemas, crónicas y reportajes, de autores como Ernest Hemingway, Julio Cortázar, Juan Villoro, Guillermo Cabrera Infante, Eliseo Alberto, Dashiell Hammet, Arthur Conan Doyle, Nicolás Guillén, Antonio Machado, Norman Mailer y Ricardo Garibay.
Otra sorpresa fue la novela Rodney Stone, de Arthur Conan Doyle, de la que rescatan el fragmento “El último combate del herrero”:
“Recrea el box en sus comienzos -explica Toledo-, cuando no había exactamente una arena, porque además era un deporte prohibido en muchas regiones de Inglaterra. Retrata a las multitudes en el campo acondicionando un ring, incluso los boxeadores veteranos usaban látigos para alejar a la gente y crear un espacio en donde pudiera darse el duelo. Este texto fue una grata sorpresa porque puedes leer claramente lo que era el boxeo a comienzos del siglo XIX”.
Ambriz, periodista cultural y editora, señala que la selección de ensayos es uno de los géneros más reveladores e inquietantes. “El ensayo Del boxeo, de la norteamericana Joyce Carol Oates, expone la visión femenina del boxeo, dice que el espectador tiene algo de voyerista y que este deporte se parece mucho a la vida, por todos los golpes afortunados o no, que uno va acumulando a través del tiempo. También hay dos textos de Cabrera Infante y Eliseo Alberto, sobre la figura de Kid Chocolate, que llevaba la cuenta de sus peleas y de las mujeres con las que se había acostado”.
Las múltiples miradas
La antología, conformada por la obra de 31 autores, brinda un panorama de este deporte y muestra ejes temáticos. En los cuentos, por ejemplo, dice Toledo, hay un interés por la vejez del boxeador.
“Interesa cómo el pugilista deja de tener las habilidades de la juventud y enfrentar a quienes tienen las mismas ambiciones que él tenía cuando inició; se preguntan sobre cómo el boxeador debe vencerse a sí mismo; por ejemplo, Jack London en Por un bistec, cuenta la historia de un boxeador que se pregunta si pudo haber ganado de haber comido un bistec”.
Para Ambriz “predomina el reflejo de una vida que se ha desarrollado de manera vertiginosa, el pugilista tiene éxitos rápidos pero no se da cuenta de que su caída será estrepitosa, ¿qué persona queda después del exceso de golpes? Por eso también nos interesaba textos que de las grandes figuras como Mohamed Ali, de quien recuperamos una entrevista hecha por el mexicano Ramón Márquez, un trabajo que le significó un éxito periodístico”.
Fuente: EL UNIVERSAL
