DIEGO RIVERA

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    Ella y sus hijos, Juan Pablo Gómez Morín Rivera y Diego López Rivera, crearon la Fundación cuando se dieron cuenta de que la obra del muralista “parecía pasar a un segundo plano, opacada por la de Frida Kahlo. Para muchos –dice siete años después la hija del pintor-, Diego pasó a ser el esposo de Frida, que en mi criterio era denigrante porque en todo caso Frida fue la mujer de mi padre”.

    Los recursos son personales, Rivera Marín dice que Conaculta ha ayudado en algunos proyectos y varias empresas, “cuando tenemos algún proyecto que les interesa”.

    Aunque al nacer, entre los proyectos de la Fundación estaba el catálogo razonado de la obra del pintor, esto no ha sido posible; tampoco, la edición de un libro con las recetas de cocina de la madre de Diego Rivera.

    La historiadora ha escrito con la Fundación un libro, HP, en español Caballos de vapor, acerca de un ballet que se presentó un sólo un día, en 1931, en Filadelfia, escrito por Carlos Chávez, y para el cual el pintor creó la escenografía y el vestuario. Rivera Marín escribió el libro, pero no lo ha podido publicar. Prepara un segundo título sobre la participación de Diego en la política, en el Partido Comunista, al regresar a México en 1921.

    A través de esta A.C., su hijo Diego ha realizado un programa nacional de pintura mural para jóvenes, y un documental con Imcine.

    La historiadora afirma que ésta no compite con el Fideicomiso, que son complementarios y que “siempre hemos encontrado apoyo”; incluso ella es la secretaria. En referencia a los pendientes por difundir la obra de su padre sostiene: “Me preocupa muchísimo el Anahuacalli porque es una colección de 40 mil piezas, que no está aprovechada ni se ha utilizado en beneficio del pueblo de México como fue el deseo de mi padre. Como miembro de la Fundación estoy siempre reclamando en el Fideicomiso por qué no se le da a ese legado la posibilidad de ser exhibido; además, la colección tampoco está terminada de catalogar”.

    Considera que no es fácil en México mantener las actividades de este tipo de fundaciones, aunque ofrecen deducibilidad de impuestos: “La experiencia de nosotros ha sido muy dura, muy dolorosa. El sector privado sólo apoya cuando hay proyectos que les interesa”. Privada Francisco Sosa 6, Coy. Tel: 5554 16 86

    Fuente: EL UNIVERSAL

     

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